Larga vida al rey de Alemania
El festejo peculiar de Gnabry y Alaba | Foto: @FCBayern_Es

Larga vida al rey de Alemania

El Bayern de Múnich demostró capacidad de reacción en la recta final de la temporada. Los de Dortmund no pudieron ante una demoledora presentación bávara.

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Matias Trivini

Dentro de un contexto soñado, el Der Klassiker protagonizado por el Bayern de Múnich y el Borussia Dortmund tenía un sabor especial. La sensación de una final se comenzaba a expandir por las principales ciudades alemanas. Ambos equipos, profetas en sus tierras, luchaban una vez más para obtener la gloria materializada en ese trofeo circular.

Esta vez la balanza tenía un mayor grado de equilibrio con respecto a otros encuentros. Los bávaros no renunciaban a su deseo de alargar su dominio sobre el título, algo que se volvió un rompecabezas fácil de resolver tras seis temporadas invictos. A pesar de tener un flojo inicio de campaña, el conjunto multi campeón demostró la amplia capacidad de reacción y competencia que lo caracteriza. Ahora o nunca, era el momento propicio para exhibir la chapa de líder ante el único equipo capaz de presentar resistencia. 

Por su parte, los hombres de Favre buscaban acabar con la hegemonía absoluta del Bayern, algo que venían consiguiendo durante la actual temporada. El condimento que pone al Dortmund en una situación desfavorable es la carencia de oportunidades, puesto que este es el único trofeo por el cual pueden contender. Dar un paso atrás en la tabla de posiciones significará un nuevo fracaso en la misión de acabar con la sequía de títulos.

Las últimas páginas del esfuerzo 

Restan cinco jornadas para culminar un torneo plagado de emociones. El Bayern de Múnich se mostró apagado durante gran parte de la temporada sin dar señales de reacción ante una implacable aplanadora amarilla. Sin embargo, el peso de la camiseta bávara junto a la demoledora artillería de Lewandowski y compañía le devolvieron, en las últimas presentaciones, ese espíritu ganador propio de un equipo grande.

Lewandowski, la esperanza del gol para el Bayern | Foto: @FCBayern_ES
Lewandowski, la esperanza del gol para el Bayern | Foto: @FCBayern_ES

El ajuste de piezas que realizó Kovac dio frutos con un ligera adversidad en cuanto al tiempo, puesto que los trayectos finales son los más difíciles de afrontar. La lesión de James Rodríguez y un pequeño dilema con respecto a la salud física de Neuer eran algunos de los condimentos negativos con los que el Bayern recibía al Dortmund. 

A fin de equilibrar la balanza, el despertar de un hombre como Goretzka renovó las ilusiones de los aficionados. La presencia de Müller y Thiago, la actualidad de Gnabry y la puntería de Lewandowski eran elementos sumamente positivos de cara al cotejo definitorio. Después de todo, solo una titánica institución como el Bayern podía imponerse ante la desventura. Si existía algo que a su nómina de estrellas le sobraba era capacidad de reacción. El momento de demostrarlo había llegado.

Un amarillo brillante

Cálido como sol de verano, imposible de apagar: el conjunto dirigido por Favre demostró un fútbol maravilloso a lo largo de la temporada. Las noches en Dortmund se volvieron más largas. Los aficionados, fieles a su estilo, jamás dejaron de pintar las gradas del Signal Iduna Park con el incesante color amarillo. Este era el momento idóneo para darle sentido a una sólida campaña. 

Paco Alcácer, el artillero del Dortmund | Foto: @BVB
Paco Alcácer, el artillero del Dortmund | Foto: @BVB

Las nuevas incorporaciones dieron resultados. El Dortmund encontró en Paco Alcacer ese goleador con el que la afición soñó desde hace años. El porte de Witsel se encargó de darle vida al mediocampo. Sancho, Zagadou, Diallo y Dahoud trajeron consigo un aire de juventud distintivo. Finalmente, Reus y Gotze colocaron el broche de oro a un equipo capas de hacerle frente a los objetivos planteados.

A pesar de algunos contratiempos cómo la lesión de Hakimi y la ausencia del depredador Alcacer, los dirigidos por Favre se manifestaban ansiosos en el Allianz Arena. Estaban conscientes que una derrota significaría un reto difícil de remontar. El rival había despertado. Se encontraba respirándoles en la nuca a falta de cinco jornadas por disputar, por lo que tener carácter y actitud era obligatorio. De todos modos, la solidez con la que transcurrieron esta temporada evidenciaba una gran ambición. Esa confianza representaba un factor fundamental para continuar contendiendo.

La casa del rey

El ambiente era idóneo para adornar un partido de este calibre. Como nos tiene acostumbrados la Bundesliga, una multitud de banderas acompañaban los cánticos para darle un clima perfecto al encuentro. Un Bayern eufórico empezó a dominar a su rival desde la posesión. El Dortmund, por su parte, esperó agazapado con el fin de sorprender a los bávaros de contra. Así llego la primera ocasión. Bruun Larsen y Reus se idearon una jugada por el sector izquierdo para habilitar a Dahoud, quien remató al palo derecho de Neuer. Fue el primer aviso oficial.

Fuera de cualquier guion, el primer gol llegó desde una pelota parada. La pegada de Thiago desde el córner le proporcionó a Hummels, especialista en el tema, la posibilidad de vencer al portero del Dortmund a partir de un remate de cabeza. En las repeticiones posteriores se observaron un leve empujón de Lewandowski sobre un defensor, algo que el colegiado no observó. Tras ponerse arriba en el marcador, el Bayern de Múnich no renunció a la posesión del balón. 

Lewandowski y Hummels, ambos ex Dortmund abrieron el marcador | Foto: @FCBayern_Es
Lewandowski y Hummels, ambos ex Dortmund abrieron el marcador | Foto: @FCBayern_Es

El dominio absoluto del partido no solo le permitió al local imponer presencia, sino que intimidó lo suficiente al rival para que este cometa errores groseros en defensa. A partir de aquí apareció el segundo. La experiencia se impuso a la juventud. Un mal pase de Zagadou le permitió a Lewandowski interceptar el balón y avanzar metros hasta el área. Elaboró un magistral sombrero sobre Bürki  para luego rematar ajustado sobre el poste derecho. 

Un impulso anímico puede ocasionar que un equipo ataque constantemente, volviéndose una máquina implacable. La pasividad del Dortmund ayudó al objetivo de los locales. La iniciativa fue siempre del equipo bávaro. El Allianz Arena atestiguó la superioridad absoluta demostrada por su equipo. Sólo algunas fenomenales tapadas de Bürki permitieron que el resultado no se abulte demasiado. Sin embargo, otra pelota parada originó una serie de rebotes cerca del descanso. El balón derivó en Javi Martínez para que imprimiera el número tres en el resultado parcial a partir de un remate desde afuera del área. La aplanadora no cesó hasta el pitazo final. Fuera de cualquier conclusión previa, los bávaros fundaban una obra de arte con el correr de los minutos. Sobre el final del primer tiempo, Gnabry cocinó el cuarto gol tras un centro de Müller. La sopa del título estaba lista para servirse en la mesa del Bayern.

El nuevo líder, el líder de siempre

Durante los primeros momentos del segundo tiempo el partido entró en modo hibernación. Los bávaros dosificaron sus intentos. Salvo por los extremos, todas las líneas jugaron con el fin de sumar números en el porcentaje de posesión. Por su parte, el Dortmund jamás encontró el camino hacia Neuer en un contexto cada vez más complicado. Tanto Favre como los jugadores visitantes sabían que remontar el resultado y los puntos perdidos significará una tarea difícil de afrontar.

Finalmente se fueron apagando las luces del encuentro. El Dortmund no mostró reacción en ningún momento de los 90 minutos. Aquella euforia del Bayern se esfumó en el complemento. La misión estaba cumplida para Kovac y sus dirigidos. El escalón final se superó con creces. Casi sin oposición, como de costumbre, los bávaros se adueñaron de la punta. Mostraron toda su capacidad de reacción. Sacaron a relucir la mística tan característica ante un rival dormido.7

Sin más que para decorar el resultado, Lewandowski anotó su gol 201 y el quinto del partido. El polaco provocó que su equipo pasara de ganar a humillar. El Bayern se plantó en el Allianz Arena con su mano en alto. Cinco dedos en señal de ''alto'' fue lo que su rival vio durante toda la contienda. La Bundesliga tiene un nuevo líder. El líder de siempre.

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