Empate sin pena ni
gloria
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Empate sin pena ni gloria

Cero goles en un encuentro donde los canadienses estuvieron más activos en el ataque y tuvieron las mejores ocasiones, pero su escaso acierto de cara a portería hizo que el marcador no se moviese y ambos equipos se repartiesen los puntos.

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Manuel Vaquero Rodríguez

Empate sin goles entre dos equipos que tratan de mejorar su situación en la Conferencia Este, a pesar de vivir momentos completamente diferentes. Los locales llevaron la iniciativa desde el primer minuto, consiguiendo generar varias llegadas de peligro, pero sin estar acertados de cara a gol. La respuesta de su rival fue muy débil en estos primeros minutos, aunque con el inicio de la segunda parte cuando imprimaron una mayor intensidad a su juego, sin llegar a anotar. Poco a poco el Impact volvió a dominar el balón y a gozar de las mejores ocasiones, pero no fue capaz de anotar.

El Impact muestra pero no demuestra

Para ser dos equipos necesitados para conseguir los tres puntos, apenas mostraron intensidad y profundidad en su juego durante los primeros minutos. Ya fuese el respeto por el rival o el riesgo de recibir un gol, hizo que se viese mucho juego en el centro del campo y apenas acciones sobre las porterías. Tuvieron que pasar más de diez minutos hasta que se viera algo de insistencia en el ataque, siendo este por parte de los locales. Los ‘Revs’ apenas aparecieron con alguna acción a balón parado sin riesgo alguno.

Cuando el reloj superaba el minuto 15, tuvo lugar la primera ocasión clara de gol de la del Impact. En una rápida acción por banda derecha, el balón llegó a Urruti en el interior del área, que tras darse la vuelta, disparó a puerta, marchándose el mismo cerca del palo.

Con el claro control del juego por parte del conjunto canadiense, tuvo que llegarse al ecuador de la primera mitad para ver los primeros acercamientos de los visitantes sobre la portería rival. Aunque con acciones muy poco peligrosas, la sola presencia de estos en las inmediaciones, ocasionó que los locales no pudiesen despreocuparse de la faceta defensiva y lanzarse al ataque sin preocupaciones.

Superada la media hora, los locales contaron con la ocasión más clara hasta el momento en los pies de Urruti. El delantero argentino apareció entre los centrales y con un buen movimiento se quedó solo ante el guardameta, al que superó con facilidad. Sin embargo, cuando el balón se dirigía de manera inexorable a gol, apareció Anibaba para sacarlo en la misma línea.

Desde ese momento las defensas parecieron abrirse, ya que comenzaron a verse mayor cantidad de llegadas sobre las áreas en donde New England estuvo cerca de dar la sorpresa. Jones, en el primer balón que tocaba, se quedó en un mano a mano con el guardameta, pero su disparo se marchó ligeramente fuera.

Con los minutos finales sobre ellos, ambos equipos cejaron de buscar la portería rival, buscando el descanso y con ello, tratar de encontrar la clave con la que desequilibrar el partido a su favor.

Pólvora mojada

Desde el inicio de la segunda mitad, se vio un partido completamente diferente al desarrollado hasta el momento. New England Revolution dio un paso adelante y comenzó a asediar la meta canadiense con continuas acciones de peligro, gracias a la figura de Carles Gil. La movilidad mostrada por el atacante español permitió generar gran número de espacios que de no ser por fallos en la definición, su equipo se hubiese ido por delante en el marcador.

Con el paso de los minutos, Montreal Impact recuperó el control de la pelota, desasiéndose de la presión de su rival. Este cambió en el desarrollo del partido se dio en parte también a la incorporación del terreno de juego de Piatti. El ‘playmaker’ argentino volvía al equipo tras una dura lesión y provocó un cambio en al mentalidad de sus compañeros.

Los minutos pasaban y los canadienses no lograban encontrar la portería rival. Su juego mejoró, sí, pero lograr encontrar espacios en la defensa visitante fue algo diferente. Cada ocasión en la que se acercaba a las inmediaciones del área, sus disparos o eran rechazados o se marchaban lejos del arco.

El equipo visitante a los buenos minutos de su rival, no perdió la cara al partido y al contraataque, buscó generar peligro. Balones a la espalda de la defensa con los que sorprender a su rival fue el único recurso hasta el momento, que sólo permitió a Agudelo tener un disparo desde la frontal que no ocasionó demasiado peligro.

El encuentro llegaba a los minutos finales y ninguno de los equipos conseguía desequilibrar el marcador a su favor. Los canadienses continuaron siendo los que más énfasis imprimieron a su juego, pero el éxito no estuvo con ellos de cara a portería en el partido.

Y sin que se viese ninguno tipo de cambio en el marcador, el partido acabó con reparto de puntos y sin goles.

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