El loable crecimiento Vinotinto en un ambiente hostil y adverso
La Selección de Venezuela / Foto: Twitter oficial  Selección de Venezuela

La Selección venezolana de fútbol, la misma que encajaba goleadas increíbles a manos de cada de selección del continente. Esa que sufría los ninguneos de extranjeros y las burlas de los mismos venezolanos – que todavía ocurren – pero que de a poco, en un proceso larguísimo, ha logrado generar cierto respeto en el Sur de América

Un proceso que empezó hace muchos años, cuándo aquella lejana Selección de José Omar Pastoriza logró la tercera victoria en la historia de Venezuela por eliminatorias para mundiales (clasificatorias para Japón 2002), venciendo a Bolivia. Después tomaría al mando Richard Páez, y Venezuela firmó una importante racha de resultados inesperados: Primera victoria en la historia vs Uruguay 2-0, seguido de otro 2-0 a Chile en Santiago siendo la primera victoria como visitante en eliminatorias mundialistas para la Vinotinto. Luego vencerían a Perú 3-0, y en la penúltima jornada derrotó 3-1 a Paraguay. La exitosa racha la terminaría con Brasil en la última jornada, el resultado fue 3-0. Con esta seguidilla de conquistas venezolanas en el Sur de América, la Vinotinto por primera vez no quedaba última en un proceso mundialista.

En 2004, rumbo a Alemania 2006, la selección venezolana – aún dirigida por Páez – consiguió una victoria histórica en Montevideo: “El Centenariazo”. Así catalogaron esa proeza venezolana en tierras uruguayas. ¿El marcador? 3-0, dibujado de color vinotinto. 

El proceso avanzó tímidamente. Sumar un hilo de triunfos, no quedar último en eliminatorias, golear a Uruguay, empezar a competir mejor, exportar talentos a Europa, así iba empezando todo. Lo que era mínimo para Colombia, Ecuador, Perú, Paraguay, e insignificante para Brasil, Uruguay y Argentina, para Venezuela era un logro inmenso. ¿Un ejemplo? El paso de Juan Arango por España, en el Mallorca. 

Venezuela albergó su primera Copa América en 2007, ganó un partido ante Perú, empató dos contra Bolivia y Uruguay, clasificaron a 4tos como primeros de grupos; y cayeron eliminados ante la selección uruguaya por 4-1 en los cuartos de final. Ese torneo se lo llevó la Brasil de Dunga, pegándole un baile de novela a la Argentina de Basile, ¿Alguna perla de ese torneo? El gol de Messi a México en Puerto Ordaz, Estadio Cachamay

Se acabó la dirección técnica del profe Páez, uno de los mejores técnicos de Venezuela de todos los tiempos, el mando lo tomaba el polémico pero aplicado César Farías… lo mejor estaría por llegar. 

César Farias dirigiendo a la Vinotinto / Foto: Getty images
César Farias dirigiendo a la Vinotinto / Foto: Getty images



César no apostó nunca por un juego ofensivo ni vistoso, su ideología era otra, pragmatismo, juego directo, orden, fortaleza aérea y contundencia. Esos fueron los pilares de la época Farias

Venezuela firmó actuaciones históricas, llegando a Semis de Copa América en Argentina 2011. Donde empataron por primera vez ante Brasil, fue un 0-0 (que venezolano no recordará ese hombro sobre la línea de Vizcarrondo ante la definición de Robinho), ganándole a Ecuador en fase de grupos – golazo de Maestrico González – y levantado un 1-3 contra la histórica Paraguay: Quedaba poco tiempo, Miku descontó a nada de los 90', y en la última jugada del encuentro, el más pequeño de la cancha – el guardameta Renny Vega – se levantó en tierra de gigantes; ganó un córner peinando al segundo palo, y apareció el herido de guerra, Yoandri Perozo, que se lanzó con la cabeza vendada y puso el 3-3 definitivo

Permítame usted estimado lector hacer un paréntesis de la historia original para rebobinar en el 2011

Me encontraba lejos de casa – Ciudad Bolívar – en un viaje de trabajo con la familia en la Ciudad de Maracay, mientras, en Argentina se disputaba la Copa América.

El día del Venezuela 3-3 Paraguay, con 11 años, llegó una gran enseñanza a mi vida: nunca hay que retirarse antes de que el árbitro marque el punto y final del encuentro. 

El grito de la gente me hizo correr a la sala, Vega se volvía loco tocándose la cabeza (no entendía por qué), Orozco parecía recién salido de una batalla campal con esa herida en su cuero cabelludo, recordé lo que decía una señora “Hasta cuando ese chamo juega con esa cabeza partía”, bueno, ese "chamo" (muchacho) fue el que puso el 3-3. 

Un torneo histórico


Venezuela en ese torneo eliminó a Chile en 4tos, un partido con trámite surrealista. Los trasandinos sometieron a la Vinotinto por gran parte del juego, pero palos, salvadas in extremis y dos cabezazos de Vizcarrondo y Cichero, respectivamente, le dieron el pase a semis a Venezuela.



Y así, la Vinotinto fue creciendo, primera semifinal de Copa América


Paradójicamente, la misma albirroja – con la que Venezuela había levantado un partido épico – le arrebataría el sueño de jugar su primera final en Copa. Aquella selección del Tata Martino, que no ganó un sólo partido en esa copa (empató todos), triunfó en los penales 5-3. Un 0-0 en el tiempo reglamentario que tuvo como gran figura a Justo Villar, histórico guardameta de Paraguay

La Vinotinto culminaría su participación en el 4to puesto, porque Perú la goleó 4-1 en el encuentro por el bronce. 

Con Farias, la Vinotinto hizo las mejores eliminatorias mundialistas de su historia, para Sudáfrica 2010 y Brasil 2014. En ambas faltaron detalles para que, Venezuela, disputara su primera Copa del mundo, pero perdieron partidos clave y puntos impotantísimos. Algunos sobre la hora, quizás sin merecerlo, encuentros definidos por detalles y otros porque simplemente habían equipos mejores. 

San Vicente al cargo


Después de no poder llevar a la Vinotinto al mundial, Farias deja la selección y el hombre elegido para tomar el puesto es Noel ‘Chita’ San Vicente, el mejor entrenador del fútbol venezolano – a nivel clubes – de esta época, y quizás, de toda su historia. Las expectativas sobre ‘El Chita’ eran altísimas. Pues el buen juego de sus equipos y el gran palmarés de su carrera, lo avalaban para ser el candidato ideal al cargo de seleccionador.

Pero no hubo éxito, todo lo contrario, fue un paso en falso para todo el proceso. San Vicente empezó cayendo en primera ronda de la Copa América Chile 2015, algo que no le pasaba a Venezuela hacía tres ediciones atrás en Perú 2004. Lo peor fue que la Vinotinto empezó muy bien, ganándole a Colombia por la mínima – gol de cabeza de Salomón Rondón – y después superando ampliamente a Perú en un primer tiempo que quedará marcado por la expulsión a Amorebieta.

Venezuela celebra el gol el triunfo vs Colombia / Foto: Getty Images
Venezuela celebra el gol el triunfo vs Colombia / Foto: Getty Images

Un pisotón que para muchos fue involuntario, pero viendo los antecedentes del Vasco nacido en Anzoátegui, Venezuela, algunos si piensan que existió intencionalidad. Lo cierto es que la debacle empezó allí, Perú remontó el resultado y Brasil derrotó a la Vinotinto en la siguiente jornada por 2-1. Los de San Vicente estuvieron muy cerca del empate que los clasificaba, pero no pudo ser. 

Las circunstancias no fueron las mejores, por eso, las alarmas no se encendían aún. La situación se tornó crítica cuando La Vinotinto empezó a ceder y ceder puntos en las eliminatorias, firmando su peor inicio en Eliminatorias desde 1997, y quedando sin chances de pelear un grupo al mundial antes de culminar la primera vuelta. 

La era Dudamel


Se fue San Vicente, los malos resultados y la poca sintonía con el grupo de jugadores adelantó lo que era (buscar término apropiado) y Rafael Dudamel se encargaría de la Selección Mayor

Con un discurso más conciliador comparándolo con San Vicente y Farias, Rafael mostró sus intenciones claras desde el inicio al ser cuestionado en la prensa sobre qué Selección venezolana le representó más: ¿la de Farías o la de San Vicente?, Dudamel expresó palabras más palabras menos que,  iba a hacer un mix de ambos procesos – sobre el de Farías y San Vicente – tomar las cosas buenas de los dos y ponerlas en práctica. Incluso ir más allá, sin dejar atrás el trabajo del profesor Richard Páez.  



Y básicamente está cumpliendo su premisa de esa primera rueda de prensa

Lo primero para Rafael fue apagar el incendio de la Copa América 2016. Con apenas meses en el cargo, Dudamel logró lo impensado, que Venezuela terminara invicta en fase de grupos con siete puntos. Derrotaron a Jamaica en el debut, hicieron lo propio con Uruguay – otra vez la conexión Salomón/Guerra relucía como en 2015 ante Colombia – y con México firmaron tablas (1-1). 

Rafael Dudamel durante una rueda de prensa / Foto: Twitter oficial de la selección venezolana
Rafael Dudamel durante una rueda de prensa / Foto: Twitter oficial de la selección venezolana



En los 4tos cayeron goleados contra la mejor Argentina de los últimos años, la del Tata Martino (que por cierto, tiene de nietos a la Vinotinto, la eliminó en 2011 con Paraguay, en 2016 con Argentina y recientemente ganó un amistoso 3-1 con México). Con un Messi intratable y un Higuaín en gracia.

Teniendo en cuenta la situación pre-Dudamel, se puede decir que esa Copa América EEUU, para Venezuela fue un éxito. 

Una de las condiciones de Rafael Dudamel para dirigir a la Selección mayor, era encargarse de las inferiores Vinotinto. Lo hizo y firmó historia en 2017, porque clasificó a la Sub-20 al Mundial de Corea del Sur siendo una de las mejores selecciones del sudamericano junto a Uruguay; y en la máxima competición de la categoría sólo pudo pararla una Inglaterra plagada de figuras jóvenes de la Premier

La Vinotinto sub-20 comandada por un Fariñez gigante en el arco, una dupla de centrales envidiables – Ferraresi y Velázquez – un motor y un todoterreno en el medio  – Herrera y Lucena – un Mágico Peñaranda y un Cordova congraciado con las redes, lograron vencer a selecciones como: Alemania, México, EEUU, Japón y Uruguay.

Aquel partido contra charrúas fue en semifinales, Venezuela empató sobre la hora con una obra de arte de Samuel Sosa de tiro libre, para alargar el partido al tiempo extra. Posteriormente, Fariñez consagraba su enorme mundial haciéndose gigante en los penales y otorgándole el pase a la final a su equipo y treinta millones de venezolanos.

Wuilker Fariñez durante el entrenamiento / Foto: Twitter oficial selección venezolana
Wuilker Fariñez durante el entrenamiento / Foto: Twitter oficial selección venezolana



La final terminó 1-0 a favor de los ingleses, un error de la zaga capitalizada por Dominic Calvert-Lewin puso cuesta arriba el partido para los de Dudamel, que pese a eso, pudieron empatar el encuentro y antes del 0-1; pudo ponerse en ventaja con un remate al travesaño desde 40 metros de Lucena

Incluso, en el segundo tiempo, Peñaranda tuvo en sus pies el empate desde el punto del penal, pero fue atajado por el arquero inglés.

El nivel de esa selección Sub-20 dirigida por Dudamel fue inconmensurable. Fueron ampliamente superiores a todas los equipos que enfrentaron, menos a Inglaterra en la final donde fue bastante parejo. Esto, no lo creía ni el más optimista de los hinchas venezolanos que se levantaba las 3:00 AM para ver el debut de la Vinotinto vs Alemania. 2-0 terminó ese partido para sorpresa de la mayoría. 

Esa Selección cayó de pie y luchando hasta el final, en el país (Venezuela) los partidos eran de madrugada por el cambio horario – y en ese entonces, cómo en la actualidad – la situación política estaba muy delicada. Las protestas eran masivas y la represión criminal no se quedaba atrás. Fueron muchos los jóvenes asesinados, torturados y privados de libertad. Fue tanto así que, Dudamel salió a pedir expresamente después de conquistar el pase a la final, el cese de la represión contra la juventud venezolana


Imagínense estar envuelto en una crisis tan inhumana, y que amanecieras en las mañanas con la sorpresa que, la Selección que tanto te hacía sufrir y renegabas de ellos, estaba triunfando al otro lado del mundo y dejando el nombre de Venezuela por todo lo alto. Era un premio emocionante para todo venezolano que necesitaba de una alegría – aunque sea mínima – y era un regalo gigante para todo venezolano amante del fútbol que siempre quiso ver a la Vinotinto en lo más alto.

Misión Qatar 2022 


El proyecto Dudamel es muy claro. Al quedar virtualmente fuera de las eliminatorias Brasil 2018, la intención fue juntar a jóvenes mundialistas con los jugadores más experimentados que hacen vida en el viejo continente. Es decir, subir a los Fariñez, Hernández, Herrera, Soteldo, Peñaranda, Ferraresi y reunirlos con los Rincón, Rondón, Josef Martinez, Rosales, Murillo y compañía. Mezcla juventud y experiencia en la Selección Mayor

No todos forman parte del proceso actual, hay nuevas irrupciones importantes, el caso de Yordan Osorio, talentoso central que juega en Portugal. Lo mismo con Darwin Machís, que pocos los tenían en el radar y ahora es figura en la segunda división española, o Junior Moreno y Jefferson Savarino, figuras en sus respectivos equipos de la MLS.

Murillo, Machís y Herreta / Foto: Twitter oficial Selección Venezuela
Murillo, Machís y Herreta / Foto: Twitter oficial Selección Venezuela

 

Muchos nombres se cayeron de esa sub-20 por ahora, pero nuevas irrupciones jóvenes y algunos casos puntuales como el de Fariñez, que ahora mismo está entre los mejores arqueros del continente, el de Herrera, clave en la mejoría del Huesca en la segunda vuelta de la Liga Santander, el de Ronald Hernández, que si bien no destaca en una liga de renombre – Noruega – en la Selección ha firmado grandes actuaciones y apunta a ser titular en la Copa América Brasil.

Estilo de juego 


Enfocándose en la Copa América Brasil, Dudamel apuesta por un estilo pragmático, bien posicionado en defensa pero que tenga buen trato de la pelota y busque la constante profundidad en sus ataques. Las transiciones defensa-ataque en el 4-3-3 que plantea Rafael es la clave principal en esta joven y prometedora selección.

Es muy extraño ver a Venezuela jugar sin enganche nominal, el famoso diez, la historia lo dicta así. Más aún cuando hay tantos nombres de nivel en el puesto: Juanpi Añor, Soteldo y Rómulo Otero

Pero Dudamel prescinde de esta figura – al menos de arranque en los partidos – dónde busca tener un mediocampo “agresivo” que muerda los tobillos del rival y tenga la capacidad de lanzar a sus extremos y buscar constantemente su carta goleadora: Salomón Rondón. Que en el último amistoso contra Estados Unidos, se convirtió en el máximo goleador histórico de la Vinotinto

Salomón celebra su gol número 24 con La Vintotinto / Foto: Twitter oficial selección Venezolana
Salomón celebra su gol número 24 con La Vintotinto / Foto: Twitter oficial selección Venezolana



Un equipo que acumuló buenas sensaciones y resultados en la fase final de las eliminatorias para Brasil, que no le alcanzó para salir del fondo de la tabla, pero sí para encontrar cierta forma de jugar y aprovechar el material humano que tienen a disposición. 

Críticas al proceso


Dudamel también fue y es objetivo de varias críticas, se habla mucho de sus errores al momento de buscar variantes tácticas – y sobre todo – tener preferencia por algunos jugadores. No sólo en la Selección Mayor, donde tuvo recientemente el caso Peñaranda, que acumuló un año sin jugar y aun así, fue citado para jugar la Copa América. Adalberto terminó lesionado y out de la lista sustituido por Soteldo. Sino en las inferiores, dónde a la Vinotinto no le ha ido bien después de alcanzar aquella final en 2017 (fuera de los mundiales sub-17 y sub-20).

Es decir, no es un proceso infalible que avanza para dominar el mundo futbolístico. Es un proyecto de muchos años, dónde varios procesos se juntaron y viene dando frutos en resultados y exportación de jugadores. Nunca antes Venezuela había tenido tantos jugadores en el extranjero (Europa, América y todos los continentes en general). 

Es la primera camada Vinotinto de la cual se puede decir “Es candidata para ir al mundial” y no caer en lo hiperbólico. Un equipo que cuenta con jugadores destacando en las principales ligas del planeta, jóvenes talentosos que empiezan a hacer su camino en América, un proyecto de largo plazo que, ni el ambiente hostil de un país envuelto en una crisis catastrófica, ni la incuantificable corrupción de su federación (federación venezolana de fútbol, FVF), el lamentable estado económico de los clubes Nacionales y la incapacidad de los insensibles dirigentes; han podido frenar su crecimiento. 


Anteriormente, pelear por entrar al mundial, era una hazaña con escasas oportunidades de trasladarla a la realidad. La Vinotinto nunca estuvo posicionada entre las cinco mejores selecciones del continente. Además, Brasil, Argentina y Uruguay eran infalibles. Y siempre había tres o cuatro equipos muy fuertes, como el caso del mundial de Brasil, dónde Colombia, Chile y Ecuador estaban muy bien trabajadas y fortalecidas. 

Ahora no es así, Venezuela demostró poder competir al mismo nivel que cualquier Selección, sumado a los momentos de selecciones como Argentina o Chile, que están en plena etapa de renovación, una Brasil que ya no es caso utópico sacarle puntos, y Uruguay junto a Colombia, que desde hace tiempo ya no son verdugos de Venezuela. Todo lo contrario, los partidos Venezuela – Uruguay y Vinotintos contra Cafeteros, son muy parejos.

Sólo quedará esperar si la Vinotinto – al mando de Rafael Dudamel – podrá soportar la presión de ser la generación dorada del fútbol venezolano, y si serán capaces de cumplir los ambiciosos objetivos: Igualar la mejor en participación en Copa América (4to lugar 2011) – a menor escala ciertamente – y posteriormente, poder clasificarse al Mundial Qatar 2022.

Venezuela es un país que necesita alegrías. Una tierra hermosa que deambula en las tinieblas del mal, que circula por los caminos más sombríos de la monotonía pavorosa y donde lo insólito se ha banalizado de formas inconcebibles. A veces, el deporte y el fútbol puede ser ese bálsamo que tanto necesita el ser humano para aguantar los duros golpes de la vida diaria, ese pasadizo que sirve como canal para traer felicidad y luz entre tanta tristeza y oscuridad. Ya ocurrió en 2017, cuando todo un país – hasta el menos futbolero – madrugaba para ver a un grupo de jóvenes romper precedentes en Corea, puede que –en 2019 – la historia le vuelva a sonreír a Venezuela.

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