Un Manchester United carente de resiliencia
Marcus Rashford celebra un gol con Daniel James en Old Trafford / Foto: Manchester United.

La vida es una continua adaptación. Adaptación a lo que llega, a lo que se va, a lo que se gana sin ostentar si quiera un ápice de esperanza y, cómo no,  a lo que se pierde por el camino. El problema es que, desde bien pequeños, lo que menos nos gusta es adaptarnos a eso, a perder. Lloramos, a moco tendido, como si no hubiera un mañana, como si no fuésemos a salir derrotados en otro envite, como si en un segundo no pudiésemos dejar ir algo mucho más importante. La pérdida de un ser querido es la peor de todas pero, incluso ahí, aunque no lo desees, has de adaptarte o, por el contrario, el dolor será aún mayor del que debería. El Manchester United perdió a Sir Alex Ferguson hace ya algo más de seis años y, como si de un niño que se funde en un mar de lágrimas al ver cómo se aleja su madre de la puerta de la guardería se tratase, sigue llorando su marcha.

Resiliencia o, dicho de otra manera, capacidad de una persona para adaptarse y superar situaciones traumáticas. Nadie ha sido capaz de dotar al Manchester United de esa cualidad desde la marcha de Fergie. Ni futbolistas que se presuponían líderes ni, por su puesto, entrenadores. David Moyes, Louis van Gaal o José Mourinho entre otros. Nombres que previa llegada a Manchester exhibían una reputación enorme y que, sorpresas de la vida, no terminaron de funcionar en Old Trafford.

No obstante, no todos los problemas son emocionales. Esto es solo un cacho del pastel -y uno pequeño, además-. De hecho, desde que Ole Gunnar Solskjaer aterrizó en el banquillo de Old Trafford, propiciando así una vuelta sentimental al glorioso pasado de los diablos rojos, tanto afición como futbolistas han conseguido -de alguna manera- pasar un cuarto de página -que no es poco-.

Lo verdaderamente relevante llega con la confección de la plantilla. Y es que, a día de hoy y según el nivel mostrado, no son más que otro aspirante a luchar por competiciones europeas.

La evolución de sus jóvenes promesas se antoja clave de cara al futuro próximo

David de Gea -internacional español y capitán del Manchester United- declaró, entre otras cosas, lo siguiente en una entrevista concedida a DAZN: "Cuando ganamos la Premier fue impresionante, pero espero que lo mejor esté por llegar". Además, el madrileño aprovechó la oportunidad para expresar que una de sus mayores preocupaciones como capitán es dar buen ejemplo a los chicos jóvenes que arriban al primer equipo. Y es que, al fin y al cabo, ese "espero que lo mejor esté por llegar" pasa, en gran medida, por ellos. 

El Manchester United ha conseguido formar un núcleo joven realmente esperanzador. Quizás no como el que en su día constituyeron Beckham, Schooles, Giggs o Nicky Butt pero, en cierta medida, esa es la idea. Un grupo de chavales ingleses, a ser posible de la casa, para liderar un proyecto que ya no busca tanto el resultado inmediato como sí una construcción consecuente.

Futbolistas ya contrastados a nivel nacional como Marcus Rashford -junto con Pogba, el máximo estandarte del proyecto-, las recientes incorporaciones de Harry Maguire, Wan-Bissaka y Daniel James o -en un escalón inferior- la aparición fulgurante de Mason Greenwood. Todos ellos forman una base sobre la que edificar el regreso de los diablos rojos al trono del que, quizás, debieron salir para observar de verdad cómo es el infierno.

La actual no puede ser la plantilla de todo un Manchester United

Lo cierto es que, si bien resaltan otros problemas relacionados con el estado de ánimo, los más relevantes se exhiben en la confección de la plantilla. Lamentablemente, en el Manchester United de la actualidad hay más futbolistas con un nivel mediocre que sobresaliente y, esto, sumado a la plaga de lesiones extendida entre sus jugadores más trascendentales, ha terminado por originar un comienzo de temporada que dista mucho de ser idílico.

Es cierto que el núcleo joven es un gran aliciente a la hora de pensar en el futuro, pero también lo es que muchos de los integrantes de ese núcleo no habrían tenido cabida en otros Manchester United. Es por ello que no queda claro si la inclusión de tanto futbolista en edad juvenil es un discurso o, por el contrario, un recurso forzado que se han tenido que sacar de debajo de la manga ante la falta de talento individual en algunas zonas del campo.

Además, resulta evidente que en Old Trafford se lleva un tiempo esperando la llegada de un constructor. De ese futbolista capaz de organizar, desde la posición de mediocentro, los ataques de su equipo. Y es que ni McTominay ni Pogba son ese perfil de futbolista. Quizás podría haber sido un Rúben Neves que, en adición, es un magnífico lanzador al contragolpe. Sin embargo, la dirección del United no se decidió a apostar por el portugués, que pasará un año más impartiendo sus clases con la camiseta de los wolves.

Resiliencia

Era previsible que el duelo tras la pérdida de Sir Alex Ferguson sería duro, a la par que largo. Ya ha corrido más de un lustro, pero parece que el niño seguirá ahogado en ese mar de lágrimas en la puerta de la guardería por un tiempo. No obstante, con el paso de los años, crecerá, madurará y entenderá que, quiera o no, la única manera de amortiguar el golpe es adaptarse al dolor.

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