Manchester es rojo
Manchester United festeja. Foto: Premier League. 

Sábado por la tarde noche. Todas las miradas se iban a Manchester porque, en una nueva jornada de la Premier League, en la número 16, la ciudad se iba a dividir en dos, en azules o rojos. 

El escenario era el Etihad Stadium, ahí los dos equipos de la ciudad, el City y el United se iban a ver frente a frente. El orgullo de ganar este derbi estaba en juego. 

Mientras que el Manchester United no está en su mejor momento histórico, consiguió un triunfo importante ante el Tottenham del Mourinho, le permitió escalar posiciones y, con la derrota del Chelsea, le permitía achicar la brecha de puntos con los dirigidos por Frank Lampard pensando en la clasificación a la Champions de la próxima temporada. 

En cambio, el Manchester City, obligado a ganar ya que el Liverpool había hecho los deberes un par de horas antes al derrotar al Bournemouth por 3-0 y, para que no se alejen aún más los de Klopp, los de Pep Guardiola estaban obligados a ganar. 

En este contexto, el derbi de Manchester tenía un condimento especial. El orgullo y el poderío de una ciudad estaba en juego, más allá de cualquier exigencia de cada equipo, y eso era lo que iban a buscar. 

Rashford, la ventaja del United 

Se hicieron, finalmente, las 17:30 en Inglaterra. La hora había llegado, el derbi tenía su inicio. Todo lo que uno podía pensar en la previa, quedaba de lado. Eran 90 minutos que tenían que demostrar de que estaban al altura y que querían quedarse con este gran partido. 

Y así fue. Ambos equipos muy concentrados desde el comienzo, jugando cada uno el mejor rol que sabe para hacerse dueño del resultado, pero con mucha intensidad de ambos lados.

El Manchester City era el equipo que se hizo dueño del balón e intentaba llegar con dominio a la portería defendida por David De Gea. Sin embargo, la primera ocasión estuvo en los pies del Daniel James, en un contra ataque, que tapó bien Ederson

La respuesta no tardó en llegar del lado del City ya que, a los pocos minutos de sucedido esto, profundizó, un centro que nadie no llegó a conectar, David Silva lazó el centro atrás para que Kevin de Bruyne dispare apenas desviado. 

El partido era de ida y vuelta. Pero, sin embargo, el más peligroso era el conjunto de Ole Gunnar Solskjær, que sumaba oportunidades en los pies de Marcus Rashford pero que en ambas ocasiones tapaba bien Ederson

El quiebre del partido llegó a los 20 de juego, cuando Rashford ingresaba al área del City, dos hombres en la marca, pero Bernardo Silva, sin intención de jugar el balón, lo empuja al futbolista del United y, luego de la intervención del VAR, el arbitro pita penalti en favor de la visita, a lo que el propio delantero cambio por gol. 

Desde ese entonces, fue puro y completo dominio de los Reds Devils, hasta pudo aumentar la ventaja de contra ataque que, primero el autor del gol definió mal y otra chance la estrelló en el poste. De todas formas, tras una gran combinación entre James y Anthony Martial, el francés definió a un rincón entre el portero y el poste para sellar el 0-2. 

Con la ventaja en favor de los Solskjaer, bajaron el pie del acelerador para aprovecharse de un desconcertado Manchester City que, a pesar de tener el balón, no llegaba con peligro para inquietar a De Gea. Eso lo iba a conseguir con un centro al área que Gabriel Jesús cabeceó desviado, y un tiro libre de De Bruyne apenas afuera. 

De esta forma, el United sorprendió al Etihad Stadium y se iba al descanso con una ventaja de dos goles. Sin embargo, enfrente estaba el siempre peligroso equipo de Guardiola, porque lo que debía mantener el libreto a la perfección en el segundo tiempo. 

La segunda parte encontró un conjunto ciudadano con intentar encontrar el espacio en el área del United, a pesar de que la línea defensiva de los Reds Devils parecía inquebrantable, con sus once hombres en su propio campo y preparado para aprovechar la velocidad de Lingard, Rashford, Martial y James para la contra. 

Los de Guardiola, dueños puros del balón, lo hacían circular de izquierda a derecha o viceversa, para encontrar el espacio que no encontraban. De todas formas, casi consigue el descuento con un remate del delantero belga que, finalmente, Victor Lindelöf, con un cruce perfecto, evitó la caída de su valla.  

A los 63 minutos de juego, la figura de De Gea comenzaba a acrecentarse. Rodri, con un disparo perfecto desde fuera del área, exigía a su compatriota que sacaba el peligro con su mano derecha. Tres minutos más tarde, James habilitó a Jesse Lingard que disparó, pero Ederson mandó la pelota al saque de esquina. 

Los minutos pasaban y la desesperación del equipo local creía aún más, especialmente, al ver que no había forma de quebrantar al United que estaba cerrándole los caminos de gran manera destacando el nivel de su defensores que jugaron un gran encuentro. 

Pero ese descuento iba a llegar a través del balón parado. Un saque de esquina que Nicolás Otamendi saltó más alto que todos y anotó el 2-1. Esto hacía que el dueño de casa iba a ir con todo en búsqueda de la igualdad que pudo conseguir en los pies de Riyad Mahrez, pero el potero español desviaba con los pies, pero que finalmente no encontró y la visita se quedó con un triunfo fundamental. 

Con este resultado, el Liverpool sonríe. Hace su trabajo, gana, mientras que sus principales seguidores por la lucha por el título pierden puntos, la derrota del City en este derbi. Ahora, son 14 puntos lo que separan al equipo de Klopp del de Guardiola. Por el lado del United que da tranquilidad, que lo ubican en el quinto puesto relegando al Tottenham por un punto. 

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