Jensen salva un punto
de Salt Lake City
onceametro.com

Real Salt Lake rescata un punto en los últimos minutos de un partido en el que tuvo un gran número de ocasiones claras de gol, pero no fueron capaces de aprovecharlas, debido a una espectacular actuación del portero visitante. En los primeros minutos, los visitantes consiguieron adelantarse en el marcador a las primeras de cambio, pero tras ello, fueron desapareciendo poco a poco del partido. Eso fue aprovechado por Real Salt Lake que, a balón parado, tuvo varias ocasiones para haberse llevado la victoria, pero no estuvieron acertados. En la segunda mitad el partido continuó con el mismo desarrolló, teniendo que esperar a los minutos finales para conseguir el gol de empate.

Jenses se viste de héroe

Los Red Bulls tuvieron desde el primer minuto el favoritismo en el partido, siendo los que tenían mayor control de la pelota y buscaban con más intensidad la portería de su rival. Los visitantes sorprendieron con un juego muy directo y con balones en largo que apenas generaban sensaciones de peligro a la defensa visitante. En estos minutos, aprovechando la poca intensidad en el juego local, los Red Bulls tuvieron un par de avisos con los que se quedaron cerca de anotar.

Sin embargo, la primera ocasión clara de peligro en el partido llegó por parte de locales en un saque de esquina donde el guardameta sacó una mano espectacular para mantener su puerta a cero. Kreilach remató libre en el área pequeña un balón y cuando parecía que este se introducía en la portería, Jensen colocó una mano salvadora.

Pero en la siguiente acción fueron los visitantes los que se aprovecharon de un error en el despeje de la defensa de Salt Lake para adelantarse en el marcador. Un balón que apenas llevaba peligro, lo recuperó Casseres Jr. cerca del área y sin nadie que le presionase, soltó un potente zapatazo a la cepa del palo con el que adelantó a su equipo.

Durante los siguientes minutos el partido estuvo muy controlado por parte del equipo visitante, pero de manera inexplicable fue retrasando sus líneas de presión, perdiendo así capacidad de peligro sobre la portería rival y permitiendo a su rival llegar a la suya propia. Tal fue el cambio en el desarrollo del partido que en los siguientes minutos los locales lograron generar varias ocasiones de peligro, todas ellas en acciones a balón parado. Acciones que de no ser por el guardameta Jensen, el resultado hubiese sido diferente antes del descanso.

En los últimos minutos de la primera mitad, el partido había cambiado por completo con respecto a los primeros minutos, con unos Red Bulls que parecían necesitar el tiempo de descanso para buscar mejores sensaciones.

New York no comparece

La segunda parte inició de igual manera a como finalizó la anterior. Una acción a balón parado en la que por enésima vez, Jensen salvó en la línea un gol cantado para el equipo local, que desde los minutos previos al descanso, era al dueño total del juego y las ocasiones.

New York Red Bulls estaba totalmente desaparecido. Superado por un conjunto local que, aunque no le imprimía demasiada intensidad a su juego conseguía tener el control de la pelota, pero no convertir esto en ocasiones de gol. Parecía que la única manera en la que eran capaces de crearlas era a balón parado.

Este desarrollo obligó a Armas a tener que realizar varios cambios en el equipo si no quería que se le escapase el resultado. Dio entrada a dos jugadores de ataque como Barlow y Sims, con los que buscaba una variante con balones desde la banda. Los locales también realizaron algún cambio, el cual estuvo cerca de haber dado un zarpazo importante al resultado.

En uno de los primeros balones que Douglas Martínez tocó, fue un remate de cabeza a un centro desde la banda con el que anotó el tanto del empate. Sin embargo, el árbitro fue llamado desde la sala VAR para que revisase la jugada, anulando el tanto a posteriori tras haber golpeado el balón en la mano del futbolista local.

A pesar de esta ocasión, los Red Bulls parecieron no dar señales de vida. Estaban siendo superados en todos los sentidos por un equipo que acumulaba una ocasión tras otra sin lograr tener éxito. El asedio era total y solo la falta de puntería estaba probando a Real Salt Lake de anotar algún gol.

Con este planteamiento se llegó al final de los 90 minutos en los que los neoyorkinos trataban de cualquiera de las maneras responder al acoso y derribo al que estaba siendo sometido por los locales. Pero como ocurre en estos casos, tanto va el cántaro a la fuente que al final se rompe y eso les ocurrió a los visitantes. Kreilach, que había sido uno de los jugadores que más oportunidades tuvo durante el encuentro, apareció en el segundo palo para con un remate inapelable, subir al marcador el tan buscado gol, con el que finalmente finalizaría el partido.

Un empate que deja un sabor agridulce a ambos equipos ya que los locales tuvieron innumerables ocasiones que no acertaron y los visitantes que, salvo los diez primeros minutos, no volvieron a aparecer en el partido.

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