El eterno líder de Stamford Bridge 
Frank Lampard se convirtió en la bandera, emblema y escudo del Chelsea / FOTO: Mirror

La leyenda de un club como el Chelsea, alejado de los títulos, las primeras planas y del olimpo europeo, se comenzó a forjar el 14 de junio de 2001. Aquel día de primavera llegaba a la disciplina blue un joven mediocampista británico procedente del West Ham a cambio de 16 millones de euros. Frank Lampard desembarcó en la capital de Londres con 23 años, llamado a ser el futuro estandarte del cuadro blue. Las previsiones lo auguraban como una de las grandes figuras de la Premier League, pero pocos podían imaginar que aquel futbolista se convertiría en el máximo goleador y asistente de la historia del club.

El viaje hasta convertirse en leyenda

A pesar de su prematura edad, su presencia en el terreno de juego impregnaba un liderazgo y una influencia que pronto se reflejó en los resultados. El equipo entró en puestos europeos y Lampard se consagró en el once disputando 37 encuentros de los 38 posibles en la Premier League. Desde aquel momento, nadie osaría a desplazarlo de las alineaciones durante 164 partidos consecutivos, comprendidos entre 2001 y 2005, estableciendo un récord aún vigente en la máxima división inglesa. 

Lampard siempre tuvo un vínculo especial con la afición blue / FOTO: UEFA
Lampard siempre tuvo un vínculo especial con la afición blue / FOTO: UEFA

Antes de su llegada, el Chelsea había ganado seis trofeos domésticos en sus 96 años de historia. Tras sus 13 temporadas vistiendo la remera blue, el club levantó nueve títulos más: tres Premier League, cuatro FA Cups y dos Copas de la Liga. Además, el británico logró colocar al equipo en el mapa europeo, alcanzando su cénit futbolístico en 2012 proclamándose por primera vez campeón de la UEFA Champions League. Un año más tarde, un mal año del cuadro londinense fue saldado con otro título continental, en este caso, la UEFA Europa League. 

Pronto se  hizo con el brazalete de capitán y llevó sobre sus hombros el devenir de un equipo que había contribuido a hacer de los grandes . Aupado por jugadores como Terry, Drogba, Essien o Peter Cech y por entrenadores como José Mourinho, el jugador forjó una etapa dorada en la ciudad tras levantar en 2005 su primera Premier League. El futbolista inglés siempre tuvo una relación especial con el técnico luso, lo que fue clave para la consecución del campeonato liguero. Los elogios eran constantes, pero el entendimiento de ambos tanto fuera como dentro del campo fue lo que permitió que un "pequeño" subvencionado por un magnate, pudiera reinar en Inglaterra.

A pesar de que su posición en el campo nunca le obligó a ocupar el área rival, sus llegadas eran constantes, introduciéndose entre los centrales o sorprendiendo llegando en segunda línea. Como interior, mediocentro o incluso como pivote, lograba descolgarse y amenazar la portería contraria de forma permanente. El gol fue un aliado para él más que habitual, convirtiéndose en un goleador de categoría, no solo en el Chelsea, sino también en la Selección Inglesa. 

Sin embargo, la labor que le permitió convertirse en un jugador de talla mundial, es para la que nació y jugó durante tantas temporadas: la de centrocampista. Su inteligencia, dominio de ambas piernas, su trabajo, las constantes ayudas y apoyos a la hora de de defender o de salir con el balón controlado, su desplazamiento en largo, control y visión de juego lo catalogaron como el jugador que es. Sin embargo, la clave del éxito está en el órgano que solo unos pequeños elegidos usan por bandera: el cerebro.

Lampard durante la celebración de la Champions de 2012 / FOTO: UEFA
Lampard durante la celebración de la Champions de 2012 / FOTO: UEFA

Su paso por el club concluyó tras 13 temporadas, casi 650 partidos oficiales, 211 goles, 151 asistencias y 13 títulos, que lo auparon a la categoría de leyenda de la entidad. Tras pasar por etapas gloriosas, otras decepcionantes y llenas de incertidumbre y desconcierto, en el año 2014 dejó el club. Inició un nuevo camino hacia el fútbol estadounidense, pero no fue la despedida definitiva de la Premier League, ya que llegó cedido al Manchester City en 2015. Su llegada causó controversia y polémica, la misma que se disipó cuando volvió a la que fue su casa durante 13 temporadas. En el regreso a Stamford Brigde la afición y el mundo del fútbol lo recibió con los brazos abiertos sin ningún síntoma de bronca. 

Su retirada se materializó en EEUU, lejos de la que fue su casa. Sin embargo, el británico comenzó rápidamente su andadura en los banquillos. Sus primeros pasos los dio en las categorías inferiores del Chelsea, pero pronto se catapultó hacia algo más grande, llegando al fútbol profesional meses después como técnico del Derby Country de la segunda división. Tras dos más que satisfactorias temporadas, el equipo de su corazón llamó de nuevo a su puerta para que se hiciera con las riendas del equipo. Actualmente, aún sin concluir su primera temporada, y golpeado por la prohibición de fichar, el exfutbolista está demostrado que el fútbol que desplegaba como jugador lo continúa llevando impregnado como entrenador, así como lo que siente por unos colores que le han dado todo, y con los que es uno, porque Frank Lampard es el escudo del Chelsea.

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