Expectativas no correspondidas
Naby Keïta y Davies pelean la pelota. / Foto: Liverpool FC

Se completó el ciclo. La Bundesliga retornó con el derbi de la cuenca del Ruhr, LaLiga volvió a escena con El Gran Derbi sevillano y la Premier ha hecho lo propio con el enfrentamiento del río Mersey. Liverpool y Everton, en Goodison Park, han cerrado el círculo de partidos entre equipos colindantes que el calendario tenía previsto antes de la pandemia. Un enfrentamiento marcado por la falta de ritmo de ambos conjuntos, que acusaron los meses sin competición.

Los de Jürgen Klopp, que por un momento temieron por que la temporada quedara anulada -y en consecuencia, sin campeón-, visitaban a sus vecinos con el objetivo de ganar el primero de los dos partidos necesarios para coronarse como reyes de Inglaterra. Los de Ancelotti, por quimera que pareciese, no querían perder de vista las plazas europeas

Ensayos inocuos

Fue la tropa campeona de Europa la que salió con la iniciativa del juego. Minamino, gran novedad en el once de Klopp, fue quien probó primero en el minuto 11 para dar con el 0-1, pero su disparo se marchó desviado. A causa de la rapidez del tapete, las transiciones que ambos conjuntos intentaban no estaban dando sus frutos, las imprecisiones parecían ser una tónica habitual en estos primeros compases de juego.

La monotonía, instaurada sobre el escenario de la contienda, pareció disiparse a los treinta minutos, cuando se sucedieron dos llegadas de renombre para Reds y 'Toffes'; la primera cayó del lado visitante en forma de remate de Matip que no cogió portería, mientras que la segunda fue otro testarazo de Richarlison que se fue por encima de la meta de Allison. El primer acto se cerró con un libre directo lejano ejecutado por Arnold, que no inquietó a un Pickford muy seguro. 

Allison sostuvo al Liverpool

El Liverpool salió al segundo asalto más incisivo que su acérrimo rival. Pese a ello, Pickford no se vio comprometido en ningún momento. Mientras los porteros estaban asumiendo de forma momentánea la vitola de los aficionados que nunca hicieron su entrada al templo del Everton, Van Dijk volvía a probar suerte con un tímido remate que embolsó el meta local. El cero a cero parecía inmutable, nadie era capaz de dar un golpe definitivo sobre la mesa. Culpa de ello la tuvo -en parte- Allison Becker que, si bien no había tenido trabajo en todo el choque, en el 79 tuvo que salvar los muebles a los suyos con una meritoria mano a un taconazo de Calvert-Lewin. En la continuación de la jugada, Davies se topó con la madera, fue ahí donde estuvo el partido. 

Un minuto más tarde, de nuevo Calvert-Lewin no acertó a perforar la meta rival en boca de gol a la salida de un córner. La oleada de oportunidades para los pupilos de Ancelotti vería su final en el 81, con otra parada de Allison ante Richarlison. En el descuento, Fabinho quiso tirar de épica para darle al Liverpool la supremacía de la ciudad, pero Pickford cortó de raíz esas intenciones con una buena mano. 

Con el pitido final, el Liverpool queda a expensas de lo que haga el City para intentar proclamarse campeón de manera matemática ante el Crystal Palace en Anfield. En lo que al Everton respecta, las posibilidades europeas siguen existiendo, aunque puede que no por mucho tiempo.

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