Un desdibujado Liverpool volvió al triunfo
Mané convirtió el primero del triunfo por 2-0 | Foto: Premier League 

En situaciones normales, Anfield Road hubiera vivido una auténtica fiesta en la previa del partido que Liverpool disputó ante Aston Villa. Luego de su primera consagración en la Premier League, los fanáticos seguramente hubieran colmado cada sector del estadio para aplaudir a una plantilla y un entrenador que los han devuelto a las primeras planas de todos los periódicos del mundo.

Sin embargo, la realidad es muy diferente y el Liverpool debió saltar al campo de juego con una desolación absoluta en sus gradas, sin aficionados fervorosos. Enfrente estaba el Aston Villa, un duelo que invitaba a ver al local en su máximo esplendor, pero que se le hizo bastante cuesta arriba.

Grata fue la sorpresa cuando la visita, lejos de especular con obtener un punto en un escenario difícil para su lucha por no descender, decidió salir a por todas, con chances de Anwar El Ghazi y Douglas Luiz, quienes fallaron en superar la resistencia de Alisson.

La expectativa pasaba por ver si los dirigidos por Jürgen Klopp podrían reponerse del duro golpe que les propinó el Manchester City hace solo unos días, pero cualquier esperanza de esto fue bastante prematura, ya que se vio a un Liverpool muy pasivo con el balón, que contó con su posesión y superioridad habitual por sobre su rival de turno, pero con poca intensidad de cara a la portería defendida por un viejo conocido, Pepe Reina.

Ya en el complemento, una asistencia de Jack Grealish para la ocasión que El Ghazi desperdició, fue la alarma necesaria para que Klopp hiciera un triple cambio que desconfiguró el partido y le dio las soluciones necesarias al entrenador alemán.

Tras esto, apareció el frecuente salvador de Liverpool, Sadio Mané, asistido por Keita, para abrir el marcador y darle un nuevo aire al campeón. La ventaja sería aumentada luego por el joven Curtis Jones, quien firmó un nuevo contrato esta semana y lo festejó de la mejor forma, con un tanto que sentenció el 2-0 final.

Sin embargo, los sustos no faltaron, ya que Jack Grealish tuvo la ocasión de convertir el gol que mereció el Aston Villa por su buena actuación, pero fue negado con una gran intervención de Alisson.

Con estos nuevos tres puntos, el Liverpool queda en carrera para poder romper dos grandes récords en la historia de la Premier League. Uno de ellos sería superar los 100 puntos que consiguió el Manchester City en la temporada 2017/18, mientras que el otro es el de ser el primer equipo en vencer en todos los partidos como local durante una temporada de Premier League.

El récord de puntos lo conseguirá si triunfa en cuatro de las próximas cinco jornadas, mientras que el de partidos en condición de local lo alcanzará si vence al Burnley y al Chelsea, los únicos dos duelos que le restan en Anfield Road.

Todo hace suponer que al menos uno de estos dos récords llevará el nombre de Liverpool al final de la temporada, ya que el equipo de Klopp acumula 57 partidos invicto en su estadio, con 47 triunfos y diez empates, con 24 victorias seguidas.

Por otra parte, Aston Villa ha llegado a nueve jornadas sin conocer los tres puntos y es la peor racha negativa vigente en esta competencia.

En la siguiente fecha de la Premier League, el Liverpool visitará al Brighton Hove Albion, el próximo miércoles 8 desde las 20:15, mientras que Aston Villa deberá medirse ni más ni menos que con el Manchester United, que llega con cuatro triunfos al hilo, invicto desde la reanudación y sin perder desde el 0-2 ante Burnley, el pasado 22 de enero.

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