El renacer de James
James Rodríguez frente a Davies / FOTO: Everton FC

La llegada de James Rodríguez a la Premier League fue recibida con cierto escepticismo por parte de los seguidores británicos. A pesar de haber recalado por tercera vez con Carlo Ancelotti, las dudas en torno a la figura del mediapunta eran latentes. El italiano ha sido el técnico que ha sabido sacar su mejor versión, tanto en su etapa en el Real Madrid, como su periplo en el Bayern de Múnich. Sin él, James no ha terminado de sentirse cómodo sobre el terreno de juego. Su segunda estancia en el Real Madrid la consumió condenado al más puro ostracismo por Zinedine Zidane. El futbolista nunca logró convencer al entrenador francés, bien sea por gusto personal, o por sus pobres actuaciones en los últimos tiempos vistiendo la elástica blanca. Como consecuencia, la ilusión de muchos convivía con el recelo de otros, que dudaban de la capacidad del jugador para amoldarse a un entorno tan físico como el de la competición inglesa.

Impacto inmediato

Tras atravesar la más ardua oscuridad como profesional, buscó en su más ferviente patrón el retorno a la luz. Carlo Ancelotti ha sido el principal valedor de su llegada al Everton, y tras su primer encuentro portando el 19 a la espalda, ha quedado constatado que el colombiano todavía tiene mucho que demostrar. El coach italiano apostó de inicio por un 4-3-3 donde tuvieron cabida sus nuevos pupilos Allan, Doucouré y el propio James. Para sostener al equipo, los dos nuevos centrocampistas se enardecieron en tareas defensivas para proteger al colombiano y que así quedara liberado para encarar la portería contraria, tal y como explicó Ancelotti en rueda de prensa. 

El de Cúcuta partió de inicio por dentro como un ´10´ clásico, recibiendo entre líneas y participando activamente en la creación del juego de los suyos. En la segunda mitad se ubicó en el costado derecho para descongestionar y abrir espacios, asociándose tanto con André Gomes como con Gylfi Sigurdsson, y buscando con envíos verticales tanto a Richarlison como a Calvert-Lewin. Su caída a banda, como bien reconoció Carlo, se ideó para que entrara a pierna cambiada en la frontal con mayor facilidad, encontrando nuevas vías para localizar a sus compañeros o buscar el disparo con su zurda. 

Los datos con los que concluyó el encuentro evidencian el buen rendimiento que dejó el colombiano, que fue elegido MVP. Generó cinco ocasiones, realizó tres disparos, tuvo un 83% de acierto en el pase y envío hasta en once ocasiones el balón con éxito a tres cuartos de campo con un 78% de efectividad.

Bloque de categoría

Carletto ha dado con la tecla en su primera maniobra. Ha logrado encajar las piezas para que el engranaje de los Toffees funcione con James como principal valuarte, escoltado atrás por un Doucuré box to box, o con dos futbolistas más creativos como André Gomes o Allan en la sala de máquinas. El músculo y el trabajo cimentan tanto la defensa como el ataque del Everton, que se ve potenciado con James como falso extremo descargando balones sobre Calvert-Lewin para el remate, con Richarlison percutiendo por el flanco izquierdo, o con Coleman doblándole por la derecha constantemente para apoyarle y colgar centros al área. En definitiva, el italiano le ha colocado en un ecosistema en el que se ha acomodado de forma vertiginosa.

A pesar de haber jugado sus últimos minutos con el Real Madrid el pasado 21 de junio, y de haber entrenado durante solo una semana con sus nuevos compañeros, el colombiano ha demostrado tener galones para comandar el ataque del Everton. Atrás ha quedado el debate en torno a su físico, que el propio técnico se encargó de zanjar: "No estoy preocupado por el físico. Si estuviera preocupado hubiera fichado a Bolt, no a James". 

La ilusión inunda de nuevo Goodison Park tras el buen sabor de boca que dejó la victoria contra los spurs. Las sensaciones cosechadas auguran un esperanzador campeonato para los de Liverpool, que sueñan con regresar a Europa. Su calidad ha quedado atestiguada, ahora solo queda encontrar definitivamente la regularidad que tan lejos quedó. James volvió a sonreír. El fútbol vuelve a sonreír. 

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