Graham Potter, Brighton y la cuarta división sueca
Graham Potter celebra en un partido contra el Everton. Vía: brightonandhovealbion.com

El club de la costa sur de las islas británicas inició su nueva andadura en la máxima competición nacional en la temporada 2017-2018, con un perfil de equipo que llegaría a las últimas jornadas sufriendo por certificar la salvación y llenar sus arcas con la compensación económica que concede la FA.

Sería un año revolucionario, pero sin volverse locos, como suele ser habitual en muchos conjuntos que ascienden de la segunda división, y es que las gaviotas gastaron 67 millones de euros en fichajes. Esta cifra puede parecer inasumible para muchos, pero es la Premier League y la lluvia de billetes es constante.

El objetivo principal era mantenerse en la categoría e ir subiendo posiciones poco a poco en las campañas venideras, y así fue. Los 12 goles de Glenn Murray y las 8 asistencias de Pascal Groß (máximas de la plantilla) permitieron una 15º plaza general, con 40 puntos, muy alejados del descenso marcado por el Swansea.

La temporada 2018-2019 tendría que ser la confirmación del Brighton como un equipo de primera división asentado en media tabla. Sin embargo, los resultados no llegaban, y los 75 millones en gasto neto tampoco servían para alzar al club a una mejor posición. El fichaje más sonado, el del iraní Alireza Jahanbakhsh (19 millones de euros) daba un rendimiento por debajo de las expectativas, y Glenn Murray seguía sosteniendo las opciones de los muchachos de Hughton por mantener la categoría. La salvación llegó con dos puntos de ventaja sobre el Cardiff, pero esto era un aviso de lo que pasaba si tu segundo máximo goleador era tu central con 5 goles.

Tras una derrota en la última jornada contra el Manchester City, el presidente y propietario de los ‘Seagulls’, Tony Bloom indicó que era tiempo de un cambio y rescindió el contrato de Hughton. Ese cambio tenía nombre y apellidos: Graham Potter.

 

Graham Potter en el banquillo del Brighton. Vía: brightonandhovealbion.com
Graham Potter en el banquillo del Brighton. Vía: brightonandhovealbion.com

El técnico inglés era el elegido para seguir con el proyecto, una apuesta arriesgada, no por la ocupación de Bloom, que amasó fortuna como jugador de póker, sino por la poca experiencia de Potter en los banquillos.

Su primera aventura fue en el Östersunds FK de Suecia, en la Norrland, el cuarto escalón de las ligas suecas. Este conjunto apenas tenía 15 años de vida, pero fue capaz de ganar el título y subir de categoría. El mismo entrenador afirmó que su esposa dejó su trabajo y se mudó con él en enero de 2011, con su hijo recién nacido.

Tras un año para soñar, la Ettan Norra, la tercera división sueca, esperaba a este equipo multicultural. Allí logró 53 puntos y el campeonato, a pesar de comenzar con cuatro empates consecutivos. Un ascenso más confirmaba que la mano de Potter se notaba en sus pupilos.

En la segunda división sueca no pudo ganar el título, pero sus 62 puntos le permitieron subir a la máxima categoría nacional, con lo que podrían luchar contra históricos como el Mälmo (de donde salió Ibrahimović) o el Göteborg. Aquella 2015-2016 anotó 42 puntos para acabar en 8º plaza y culminar un meteórico viaje hacia la gloria del fútbol sueco en una ciudad de apenas 58.000 habitantes.

Podía parecer inmejorable, pero en el siguiente año, se clasificaron para la final de la copa, y un 13 de abril de 2017 ganó 4-1 al Norrköping, certificando su participación en Europa en la campaña venidera. Esto le permitiría lucirse en estadios como el Emirates, el del Arsenal, y allí demostró lo que era capaz de hacer con bastantes limitaciones. Aunque quedó apeado de la segunda competición continental, mostró sus dotes y ahí se fijó el Swansea.

 

Los de Gales confiaron en él para manejar un grupo con un valor de 92 millones de euros en Championship. La temporada finalizó con una amarga novena posición, teniendo en cuenta que era la quinta plantilla más cara. Cuando todo indicaba que Potter estaría un curso más en la segunda división inglesa, Bloom le dio la oportunidad de ponerse a la cabeza del Brighton & Hove Albion, su primera experiencia en Premier League.

 

El cambio de divisiones nunca fue un problema para nuestro protagonista, y en la 2019-2020 tampoco lo sería. Los jugadores de las gaviotas ya tenían la experiencia en la máxima categoría y el plan estaba claro, mantenerse un año más tras estar al borde del desastre.

En una liga con cada vez más competencia y perfección, era clave ser un grupo unido, sin fisuras en la defensa, certeros en la delantera y acertados en las contrataciones. Esto no fue así del todo, ya que uno de sus fichajes más caro, Neal Maupay apenas sumó 10 goles, lo que le valió para ser el máximo goleador (casi una cuarta parte de un total de 39).

Lo que era un frío dato de 10 tantos, en la práctica se convertía en puntos, y es que el delantero francés procedente del Brentford marcaba en encuentros clave al final de la temporada. Uno de los ejemplos fue el partido contra el Arsenal, donde anotó el gol que valió tres puntos para dejar casi sellado su pasaporte en la Premier League 2020-2021. Otro desembolso que mereció la pena fue la del belga Leandro Trossard, que intervino en 8 goles siendo extremo izquierdo. El que seguía rindiendo sobre el Amex Stadium era Pascal Groß, que promedió una nota 7,05, al igual que el principal activo en defensa Lewis Dunk.

Mejores momentos del Brighton-Arsenal de la Premier 2019-2020. Vía: arsenal.com
Mejores momentos del Brighton-Arsenal de la Premier 2019-2020. Vía: arsenal.com

Una alineación atrevida, con un portero seguro como es Matt Ryan, centrales sólidos, a menudo juntándose tres a la vez (Duffy, Dunk y Webster), un centro del campo con creatividad, liderado por Groß, y una punta de ataque sostenida en Neal Maupay permiten soñar a los seguidores del Brighton. Las incorporaciones de Adam Lallana y Joël Veltman, y el regreso de Ben White, la sensación de la zaga del recién ascendido Leeds, dan motivos para seguir a los de la costa sur.

La sensatez en los fichajes, el mantenimiento de su estadio relativamente nuevo y el cuidado de las instalaciones hará que los Albions puedan darnos muchas alegrías las tardes de domingo, y quién sabe si con Potter a los mandos, jueves de Europa como hizo con el Östersunds FK.

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