Brasil, en el 99 y con polémica
Neymar celebrando el 1-2 / FOTO: Copa América

La Copa América vive vinculada a la polémica arbitral. Esencia sudamericana que ni el VAR ha logrado solventar, quedando el argumento defensor en un limbo jurídico que enrabieta a Colombia. La Tricolor pasa a cuartos de final, pero el compromiso con el que neutralizó a Brasil quedó borrado por su cólera final. Brasil se clasifica como primera resistiendo a la vulgaridad de su juego y amparándose en su certeza para dar un paso al frente a falta de la última jornada. Los campeones siguen dejando dudas, pero la victoria no la negocian, y así es como se ganan campeonatos.

Colombia combate a Neymar

Tite y Rueda movieron sus piezas de inicio. Cuatro cambios en Brasil, donde las pruebas seguían con la sorpresa de Weverton bajo palos y la búsqueda de dos delanteros que alimenten a Neymar. En Colombia también entraron cuatro nuevas caras que aportaron entrega en la presión, como Santos Borré, Daniel Muñoz, Uribe y Luis Díaz. Con el tanteo aún en el verde, Cuadrado sacó el catalejo para centrar hacia un Luis Díaz que ejecutó una tijera que rompió la red de Weverton. Brasil recibía su primer gol en la Copa América de forma majestuosa, y se adentraba en un escenario desconocido.

 Colombia le dejó proponer, pero el juego de Brasil volvió a ser tan lento como previsible, atascándose entre las estrechas y arraigadas líneas cafeteras. Wilmar Barrios destruía y construía, Uribe le escoltaba y la Canarinha se ponía en los pies de Neymar para encontrar una grieta. El 10 tenía que retroceder a la altura de Casemiro para entrar en juego, pero sin socios en los que apoyarse, se lanzó a hacer la guerra por su cuenta. Se encontró un carril central clausurado en el que desbordaba sin sacar rédito.

No exento de polémica

La tímida presencia de Richarlison, Gabriel Jesús y Everton Ribeiro obligó a Tite a sacar al de Flamengo en el descanso para encontrar en Firmino una referencia entre líneas que pusiera a jugar al resto. Brasil se instaló en campo contrario, hilando combinaciones que Neymar dinamizaba pero que ya no se reducían a él. El 10 se activó cerca del área, chocándose con el palo tras un pase filtrado de tacón de Firmino y haber superado a Ospina en el desborde.

Bobby Firmino cambió la cara a Brasil / FOTO: Copa América
Bobby Firmino cambió la cara a Brasil / FOTO: Copa América

Tite escogió a Lodi, Paquetá, Everton y Gabigol para agitar el avispero, y desde el lateral del Atlético de Madrid, encontró el gol. Lodi centró al corazón del área, donde Firmino apareció para cabecear hacia un Ospina al que se le deslizó el balón hacia su propia portería. El escándalo llegó antes del centro, cuando Neymar filtró un pase que chocó en Pitana, el colegiado del encuentro, y que regresó a los pies de Brasil cuando la dirección del pase invitaba a la recuperación de Colombia. El reglamento estipula la paralización del juego para que un bote neutral lo reinicie, pero ni Pitana ni el VAR lo crearon conveniente. 

Neymar y Pitana, dos de los protagonistas del encuentro / FOTO: Copa América
Neymar y Pitana, dos de los protagonistas del encuentro / FOTO: Copa América

La furia invadió a Colombia, que se instaló en el círculo central para encontrar explicación al surrealismo que estaban viviendo. Ospina personificaba la ira, pero tras varios minutos rodeando a Pitana y enzarzándose en una bronca, el balón volvió a rodar. El partido se caldeó y en los últimos minutos, Colombia solo encontró consuelo en el choque con Neymar. Desquiciada, en el minuto 99 dejó libre de marca a Casemiro, que remató a placer en el primer palo el córner botado por Neymar para consumar la remontada. 

El 1-1 sacó mentalmente a Colombia, que vio como en el último minuto de descuento, su trabajo se desvaneció. Con el billete a cuartos certificado (donde no estará Cuadrado por acumulación de amarillas), el escándalo y la polémica pasarán a un primer plano hasta que conozca cuál será su posición final en el grupo B. Brasil, experta en encontrar petróleo, lo encontró en el colegiado, Firmino y el oportunismo, manifestando como la corona es sinónimo de clarividencia, aunque durante 98 minutos no la expresase.

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