Análisis República Checa: un déjà vu, 1996
Twitter: ceskarepre_cz

De pasar como tercera de grupo a poder ser una candidata para las semifinales de una Eurocopa, algo que no logran desde 1996 cuando terminaron como subcampeones tras caer derrotados por 2-1 ante Alemania.

La República Checa se la juega Dinamarca y es que los daneses son los favoritos en esta eliminatoria, sin embargo, los checos saben lo que es jugar como la selección menos favorita y así lo ha demostrado ya ante los Países Bajos tras un trabajo excepcional del grupo.

Apurados para octavos

Jaroslav Silhavy, seleccionador checo se aseguró virtualmente una plaza en los octavos en la segunda jornada tras una victoria y un empate en la fase de grupos. Acabaron como terceras con cuatro puntos tras empatar con Croacia a puntos y tener peor diferencia de goles que ellos. Tras su buen inicio se fueron desinflando hasta meterse en la siguiente ronda cómodamente.

En su primer partido, los Národni tým se estrenaban en la Eurocopa ante Escocia, que demostró ser una selección vulnerable y en el que vimos unos de los goles del torneo por parte de Patrik Schick que está llevando a la selección a sus hombros.

En su segundo partido, se enfrentaban a Croacia, teóricamente mejor que los checos, pero a pesar de ello, rascaron un punto en un partido en donde los de Silhavy merecieron más que un solo empate.

Para finalizar la fase de grupos, se lo jugaban todo en el último partido ante Inglaterra pudiendo acabar en primera posición siempre que salieran victoriosos. No fue así, un mal planteamiento les jugó una mala pasada y apenas gozaron de balón y ocasiones. Perdieron por la mínima y se conformaron con la tercera plaza que les enfrentaría a los Países Bajos.

Octavos de final

Durante la Eurocopa, el seleccionador checo ha sido fiel a su planteamiento y a lo largo de la competición, ha usado la 4-2-3-1 con los dos pivotes que le dan la estabilidad que necesita al equipo para robar por el centro  y salir rápido.

Así planteo el partido Silhavy contra los Países Bajos, sin riesgos y sin nada que perder. Y la valentía se transformó en una victoria merecida tras un trabajo grupal extraordinario. Los de Frank de Boer no consiguieron chutar ni una sola vez entre los tres palos dado a la defensa sólida en la línea de cuatro.

Los minutos se consumaban y al rival se le acababa los minutos, cada vez más nerviosos lo que propiciaba a más errores hasta que sucedió la jugada que determinó el resto del encuentro. Mano de Matthijs de Ligt y roja.

La falta de un central lo aprovechó Schick que se quitaba de encima al jugador que había estado vigilándole en todo momento. Fue irse el central y el jugador del Bayer 04 metió el gol de la sentencia. El encuentro acabó en 0-2, pero con las sensaciones de que el marcador podría haber sido más abultado.

Como juega la República Checa y jugadores claves

La 4-2-3-1 ha sido la formación con la que los checos han sido capaces de llegar a estos cuartos de final. Cada puesto y jugador es vital para que el equipo funcione.

Empezando por la portería con Tomas Vaclik, portero del Sevilla, que hasta ahora ha sido el muro concediendo tan solo dos goles en lo que llevamos de campeonato. Pese a no jugar esta temporada con el Sevilla debido a su lesión, el seleccionador le ha dado su voto de confianza y le ha dado el puesto por delante de Jiri Pavlenka.

La defensa está formada por cuatro jugadores, dos laterales y dos centrales. Esta formación permite que los laterales sean más ofensivos y que puedan hacer daño acumulando jugadores por dentro con los mediapuntas y dando profundidad con los laterales.

Pasando al medio del campo, la formación requiere de dos mediocentros defensivos, formados por Tomas Holes y Tomas Soucek, y el trabajo que hacen es ofrecerse a los centrales para pedir el balón y sacarla en jugada. Además, la presencia de ambos jugadores implica que el rival use más jugadores a la hora de la presión alta debido a la cantidad de jugadores en el bloque bajo del equipo.

Siguiendo con los mediapuntas, tras robo de los pivotes, es más fácil generar espacios al contraataque y sumar jugadores al ataque. Antonin Barak y Lukas Masopust han utilizado sus bandas como autopistas con el intento de acabar la jugada poniendo el balón en la cabeza de Schick. Si algún inconveniente ha tenido el equipo es que los tres mediapuntas se hayan centrado solo en el ataque y no en la defensa en el intento de ayudar a facilitar el trabajo a los mediocentros defensivos.

Para finalizar, el hombre estrella del equipo. El delantero de la Eurocopa, Schick. Sus cuatro goles hasta la fecha han ayudado al combinado checo a llegar hasta esta ronda. Su estatura de 187cm le viene como anillo al dedo para rematar todo lo que le viene a la cabeza. De sus botas y cabeza han salido cuatro tantos, uno de ellos uno de los goles del torneo. Es el hombre referencia y el guía del equipo.

Los checos a un paso de otra semifinal

Están a un paso de volver a hacer historia. De quedar terceros en el Grupo D a una posible final. SI logran vencer a los daneses, jugarán ante la ganadora entre Ucrania e Inglaterra el 7 de julio en Wembley.

Los antecedentes favorecen a los checos, que en 25 enfrentamientos, han ganado 13 y perdido tan solo dos.

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