El mejor partido de la historia del fútbol
Fotomontaje: Carlos David Pérez Chinea VAVEL

Si se habla de fútbol, irremediablemente hay que mencionar la Champions League. El escenario en el que se miden los mayores gigantes europeos. Grandes hechos icónicos en la historia de este deporte pasan por esta competición. Innumerables acontecimientos célebres han ocurrido en ella en sus más de 6 décadas de existencia.

En la edición de 2004-2005, la Liga de Campeones nos volvió a regalar un partido para el recuerdo. El apodado como «milagro de Estambul» pasaría por siempre a la memoria de los aficionados, con una remontada sin precedentes en la final del campeonato. El Estadio Olímpico Atatürk, en Turquía, presenció el enfrentamiento entre Liverpool y Milan, clásicos europeos y protagonistas de esta historia.

  • El comienzo del torneo

En la fase de grupos, el combinado inglés no tuvo el mejor comienzo posible. En los tres primeros partidos lograron una victoria, una derrota y un empate, sumando solamente 4 puntos. En el siguiente encuentro rescataron un triunfo por la mínima en Riazor, y perderían 20 días más tarde en el Stade Louis II frente al AS Monaco. De esta forma, se jugarían una plaza en los octavos de final en la última jornada ante el Olympiacos griego. No solo estaban obligados a ganar, sino que además tenía que ser por dos goles. Anfield se vistió de gala para la ocasión. Un tanto de libre directo de Rivaldo inauguró el marcador, poniendo muy cuesta arriba la clasificación. Un gol de Pongolle al inicio del segundo tiempo y otro de Mellor a 10 minutos del final dieron vida a los reds. Steven Gerrard culminó la remontada épica anotando desde fuera del área a 4 minutos de la conclusión, certificando así el pase a la siguiente ronda.

Fuente: The Guardian
Fuente: The Guardian

Menos sufrieron los italianos en el grupo F, en el que terminarían líderes en solitario con 4 victorias, 1 empate y 1 sola derrota en el Camp Nou. El club rossonero encajó tan solo 3 tantos en los 6 partidos de clasificación.

  • ¿Cómo fue el camino de los equipos?

El sorteo de octavos emparejó al Liverpool con el Bayern Leverkusen. Los de Rafa Benítez se impusieron contundentemente a los alemanes, con un 3-1 en la ida en Inglaterra y un 1-3 a favor en territorio germano. El español Luis García anotó 3 goles en esta eliminatoria. Por su parte, los de Italia tuvieron que verse las caras con el Manchester United de Alex Ferguson. El Milan no dio opción, logrando dos victorias por la mínima con Hernán Crespo como solitario goleador y protagonista.

En cuartos, el Liverpool derrotó a una talentosa Juventus de Turín. Un 2-1 en terreno inglés fue suficiente, ya que en Delle Alpi no llegó a moverse el marcador a favor de ninguno de los dos equipos. En el otro costado, el sorteo nos regaló un derbi milanés. El conjunto dirigido por Carlo Ancelotti no titubeó y se impuso con creces al equipo vecino, con un 3-0 en el global de la eliminatoria. Esta vez el papel más destacado lo asumió Andriy Shevchenko, autor de dos de los tres goles.

Ya en semifinales, los rossoneros coincidieron con el PSV holandés. De San Siro salieron vencedores con un resultado de 2-0. Parecía que la eliminatoria estaba decantada para los italianos, aunque las cosas se complicarían en el Philips Stadion. Los goles de Sung y Cocu en el combinado holandés enviaban el enfrentamiento momentáneamente a la prórroga, pero un cabezazo de Ambrosini que mandaba el balón al fondo de las mallas metía a los milaneses en la final del torneo, a pesar de otro gol de Cocu en el añadido.

Fuente: UEFA
Fuente: UEFA

El otro choque de trenes de las semifinales enfrentaba a dos conocidos ingleses: Liverpool y Chelsea. El duelo se mantuvo a cero en la ida en Stamford Bridge, y todo quedaría por decidir, de nuevo, en Anfield. Un tempranero gol fantasma de Luis García sirvió para que la muralla roja no cediera ante las embestidas de los blues. El Liverpool sellaba así su pase a la final de la máxima competición europea 20 años después.

  • Una noche mágica

El 25 de mayo de 2005, el estadio turco acogió a los dos ilustres europeos, que, hasta la fecha, sumaban 10 Copas de Europa. Los de Ancelotti llegaban a la cita como claros favoritos ante un Liverpool que venía con la papeleta de underdog.

Nada más arrancar el enfrentamiento, Paolo Maldini inauguró el registro goleador en la final, sacando tajada de la acción a balón parado procedente de las botas de Andrea Pirlo. Como era de esperar, el conjunto inglés se veía inferior en la contienda. Un cabezazo salvado sobre la línea de Luis García y un gol anulado a Andriy Shevchenko impedían que el Milan se distanciase en el encuentro. Pero el Liverpool no podía soportar las embestidas italianas. De nuevo, el ucraniano fue protagonista en la siguiente acción, dando el pase de gol a Hernán Crespo, que ponía el 2-0 en el luminoso. No obstante, esto no sería todo. Una impecable asistencia de Kaká que Crespo volvió a convertir en gol ponía el 3-0 a un minuto de concluir el primer tiempo.

Fuente: The Guardian
Fuente: The Guardian

Los de Inglaterra parecían prácticamente sentenciados. No se estaban viendo capaces de igualar lo que hacían los de blanco en el terreno de juego. Pero una final de la Champions League no se juega todos los días. Quedaban, como poco, 45 minutos más de fútbol. Con el objetivo de tratar de revolucionar el partido, Benítez dio entrada a Hamann, que sustituía al irlandés Finnan en la medular.

Las tornas se cambiaron en la segunda parte. Un testarazo de Steven Gerrard a los 9 minutos transcurridos desde la salida de la caseta, sembraba la esperanza y hacía creer en lo imposible. Más se acentuó esto cuando, tan solo 2 minutos después, un disparo lejano de Smicer se colaba en la portería milanesa. Con el 3-2, la avalancha red ya era imparable. En el minuto 60, Gattuso derribó a Gerrard en el interior del área, provocando un penalti. Xabi Alonso fue el encargado del lanzamiento desde los 11 metros. A pesar de que Dida lo detuvo, el rebote le favoreció y le posibilitó anotar el tanto. El empate ya era un hecho.

Fuente: Liverpool FC
Fuente: Liverpool FC

La euforia en el campo se trasladó también a la zona roja de la grada de Estambul. En apenas un cuarto de hora, lo que parecía una locura se había convertido en una realidad. Sin embargo, el Milan dispuso de más ocasiones para ponerse de nuevo por encima en el partido, pero el marcador no se volvería a mover en el tiempo reglamentario.

En la prórroga, Jerzy Dudek se convirtió en héroe, desbaratando con una doble parada una ocasión clara de gol de Shevchenko. Las fuerzas escaseaban, y no habría mucho más movimiento en el tiempo extra. Esto significaba que el tremendo choque se resolvería en una dramática tanda de penaltis.

Por parte del Milan, Serginho sería el encargado de abrir el último duelo en esta final. El brasileño no comenzó de la mejor manera posible y envió el balón al cielo turco. Hamann no falló y Andrea Pirlo se volvió a encontrar con el muro polaco, poniendo contra las cuerdas al conjunto de Ancelotti. Los siguientes lanzamientos de Liverpool y Milan entraron, y Dida alargó la vida de los rossoneros en la tanda. Kaká y Smicer también metieron, y el marcador en el momento era de 3-2 a favor de los ingleses. Toda la responsabilidad recaía en el ucraniano Shevchenko, que se volvió a topar con Dudek, el culpable de arruinarle la noche. Los de Rafa Benítez se coronaron como campeones de Europa en una noche futbolística inolvidable.

Fuente: Liverpool FC
Fuente: Liverpool FC

El Liverpool lograba así completar una hazaña histórica con una remontada que parecía cosa de la ficción. Pocas veces se ha visto algo así en un solo partido. Un logro para el recuerdo que valió la quinta Champions League del club inglés. Porque lo imposible también puede llegar a suceder.

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