You'll never walk alone
El Liverpool nunca caminará solo / Fuente: Getty Images

La derrota es el mayor temor de un deportista. El miedo a caer y ser uno más en el montón sobreestima la verdadera enseñanza que esconde este valor. ''Si me caigo, me levanto''. Muchas veces es importante saber interpretar esta frase y continuar la batalla con la certeza de que uno acabará siendo campeón. Y el Liverpool de Jürgen Klopp, pese a tropezarse en más de una ocasión, es el ejemplo perfecto para explicar el porqué no hay que rendirse.

En la celebración de la FA Cup y la Carabao, jugadores como Thiago comentaban: ''LIVERPOOL FC. This means more. THANK YOU''. El propio Klopp lo gritaba a los cuatro vientos: ''This is the best club in the world''. El alemán ha sido el creador de una familia. Al son de One Kiss de Dualipa se ha encargado de tejer un hilo que sobrepasa lo futbolístico y toca la moral. El resto es historia.

Los inicios

Jürgen Klopp llegó en octubre de 2015 a un Liverpool en crisis. Con una única Copa de la Liga (temporada 11/12) en los últimos nueve años y alcanzando puestos de Champions League en una ocasión en las últimas seis campañas, acabó la temporada disputando (y perdiendo) dos finales, una frente al Sevilla de Unai Emery en Europa League.

Al año siguiente comenzó a mover la plantilla. Poco a poco se fue instaurando una nueva política de fichajes en Anfield: 79,90M€ en jugadores como Sadio Mané (41,20M€ procedente del Southampton), Georginio Wijnaldum (27,50M€ del Newcastle), Joel Matip (Schalke) o Trent Alexander-Arnold (Liverpool sub-18). The Normal One es una persona con sentido del humor, se puso su propio mote y se encargó de devolver a los reds, un año después, a la UEFA Champions League.

Sin hacer mucho ruido, muchas eran las dudas que surgían sobre la rentabilidad de cara al futuro por apuestas tan poco experimentadas en la élite como la de Mané. Cuestión de tiempo, porque el trabajo de Michael Edwards como director deportivo ha sido excelente. 

Los rumores colocan a Mané fuera de Liverpool / Fuente: Getty Images
Los rumores colocan a Mané fuera de Liverpool / Fuente: Getty Images

Rock & Klopp

La temporada 17/18 marcó un punto de inflexión. Momentáneamente, el proyecto iba sobre ruedas. Llegaron Mo Salah y Andrew Robertson, pero el mercado invernal también iba a tener su repercusión con el adiós de Philippe Coutinho, estrella red desde la llegada de Klopp y que puso rumbo a Barcelona. La baja que más dolió en Anfield. Con los 135M€ que dejó el brasileño aterrizaron Virgil van Dijk y Alisson, figuras clave de la columna vertebral del Liverpool.

Pese a todos los inconvenientes, esta campaña marcó un antes y un después tras llegar a la final de la Champions League. En su vuelta a la máxima competición a nivel de clubes, sin embargo, el Real Madrid y la conocida como ''peor'' noche de Loris Karius dejaron sin Orejona a los reds por decimotercer año consecutivo.

Ya empezaban a mostrarse los primeros atisbos de lo que sería el patrón de este equipo. Jürgen Klopp consiguió revolucionar el estilo de juego y brindó una nueva identidad mediante una táctica que define la escuela alemana de la que proviene: el gengenpressing. ¿En qué consiste? Se caracteriza principalmente por una presión alta, agresiva e intensa, que conlleva el riesgo a quedar expuestos a una contra, pero que hace sudar en campo propio a los que la sufren. Una presión en 3/4 de campo que implica colocar una línea excesivamente adelantada.

Tuchel y Klopp adoptan estilos de la escuela alemana / Fuente: Getty Images
Tuchel y Klopp adoptan estilos de la escuela alemana / Fuente: Getty Images

La revancha, sed de venganza

Rey de Europa. 14 años después, y en la temporada 18/19, el Liverpool se alzó con la Champions League tras cargarse al Tottenham en su primera final y lograr la épica en semifinales con el 4-0 al Barça en Anfield. El summum de la carrera de Klopp como técnico del conjunto inglés. 

Se desquitó de su única asignatura pendiente, la portería, con la llegada de Alisson, y además reforzó el centro del campo con Fabinho y Keïta. Sin embargo, se topó con su mayor obstáculo: el Manchester City de Pep Guardiola, que le arrebató la liga con una diferencia de un punto entre ambos, la misma situación que ha sucedido este año. Lo cierto es que Klopp y sus pupilos han podido acercarse a una hegemonía de un club que ha ganado 4 de las últimas 5 Premier League.

La mayor rivalidad desde los banquillos

Pep Guardiola es un experto en tener enemigos. La mayor rivalidad de este siglo floreció con José Mourinho en la etapa de ambos en España. Una etapa donde saltaban las chispas previas a los Clásicos, unos años en los que los Barça vs Real Madrid tenían una expectación brutal a nivel mundial. 

Ahora bien, este duelo desde los banquillos se ha trasladado a Inglaterra, con la diferencia de que el respeto es el valor que prima. Una concentración más que profesional, un combate de tú a tú cuyo ganador no se conoce hasta el pitido final, con su correspondiente saludo, o incluso abrazo, final. Ese cariño entre Klopp y Guardiola hace casi dos meses lo dice todo. Ese gen ganador, esa valentía e incluso el saber el rival que tienen delante es el motor necesario para afirmar a día de hoy que los Manchester City vs. Liverpool son el menú favorito de cualquier aficionado al fútbol.

Se conocieron en la temporada 13/14 en Alemania, mientras uno entrenaba al Dortmund y otro al Bayern. La balanza se decanta ligeramente a favor del alemán, que ha obtenido la victoria en 10 ocasiones por las 9 del catalán, con 5 empates que hacen un total de 24 enfrentamientos. 

Los últimos años de guerra

Ya con la llegada de la pandemia se desbloqueó el único título que se le resistía a Klopp. En un complicado año por lo que avecinaban los meses siguientes, los chicos de Anfield Road consiguieron la Premier League a falta de siete jornadas. 23 puntos de diferencia con respecto al City y fin a una sequía de 30 años sin un trofeo doméstico. 

Tras tocar el cielo, llegó la campaña más difícil a las órdenes del técnico alemán. La campaña poscovid-19 no fue nada fácil. Las lesiones mermaron a nivel mental y físico a un Liverpool que estuvo cerca de quedar fuera de los primeros cuatro puestos. Y, obra o no del destino, fue Alisson el héroe que rescató al 'Pool' del incendio con un tanto frente al West Bromwich en un saque de esquina que dedicó a su padre, fallecido meses atrás. 

El tanto más importante en la carrera de Allison / Fuente: Getty Images
El tanto más importante en la carrera de Allison / Fuente: Getty Images

La época equivocada

Son siete los títulos desde que Klopp llegó a Liverpool. Sin embargo, lo que lleva a la gloria al alemán son las veces que se tropezó. Perdió una final de Europa League ante el Sevilla, dos de Champions ante el Real Madrid y dos finales de infarto de Premier League ante su máximo archienemigo, el Manchester City, entre otras. Ninguno de estos baches ha impedido hacer historia.

Solamente hay que tener en cuenta la gran gestión de la plantilla realizada por Klopp esta temporada. El Liverpool ha disputado todos los partidos posibles. 63 en total: 38 de Premier, 13 de Champions, apuntando también los de FA Cup y Carabao. Y, pese a que en este último tramo se ha notado a nivel físico, los pupilos reds han completado una campaña casi perfecta. Es la tercera con más encuentros completados tras la 1948/49 (68) y la 2000/01 (64).

Y es que la evolución del fútbol moderno implica conceptos que ha extendido Jürgen Klopp. Por desgracia o por suerte, el alemán ha conseguido engrasar una maquinaria digna de estar en la élite mundial, pero esto implica tener enfrente a equipos al más alto nivel como el City de Guardiola, el Real Madrid de Zidane o Ancelotti o el Chelsea de Tuchel. Equipos que pasan a la historia por sus proezas, o simplemente por la rivalidad que surge en la cumbre del fútbol.

The Normal One tuvo que navegar con una barca de madera hasta que pudo construir su propio barco. Aun así, otras embarcaciones estaban dispuestas a llevarse el botín, un prestigio que alguna vez perdió. Precisamente, el tener que toparse con una rivalidad tan viva a día de hoy ha sido el principal motivo que enorgullece la grandeza de un alemán cuya sonrisa es, y será, eterna.

 

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