Segunda oportunidad en la gran final

Ya se conocen a las principales herederas a la corona continental. Países Bajos y Dinamarca se reencontrarán en la gran final del Europeo femenino más sorprendente de la historia. Ambas selecciones lucharán el próximo domingo por estrenar su palmarés, tras imponerse en las semifinales de este jueves a Inglaterra y Austria. Si primero las danesas superaron a las históricas austriacas en la tanda de penaltis para alcanzar al fin la finalísima tras seis intentos previos; posteriormente serían las alegres anfitrionas las que darían por terminado el sueño británico, tomándose así la revancha de las semifinales de 2009 para disputar así por vez primera el último partido. Y, hablando de desquites, Dinamarca intentará en el definitivo asalto decantar la balanza a su favor ante unas neerlandesas que vencieron por la mínima en la previa fase de grupos. Un verdadero choque de estilos con el título en juego.

Segunda oportunidad en la gran final
La afición apoyó incansable a sus internacionales desde el inicio hasta el final del torneo. | Foto: UEFA.

Dinamarca y Países Bajos se han convertido este jueves en las últimas supervivientes del Europeo femenino más sorprendente que se recuerda. Con las principales favoritas ya eliminadas incluso antes de las semifinales (a excepción de Inglaterra), las dos definitivas contendientes se mostraron durante todo el torneo como los conjuntos más capacitados para heredar una corona que hasta el momento había tenido clarísimo color germano, a excepción de las pinceladas noruegas y suecas de finales del siglo XX. Danesas o neerlandesas; a vida o muerte, sin medias tintas.

¿Quién le diría a ambas escuadras aquel jueves 20 de julio que se reencontrarían posteriormente en la gran final? Pues verdaderamente muy pocos. Con Alemania, Suecia, Francia, Inglaterra… todas las apuestas parecían indicar que seguramente el camino de ambas finalizaría en los cuartos de final. Pero no. La organización, la dedicación, la intensidad y el fútbol, tanto en unas como en otras, desembocaron en la capacidad y el saber sufrir, despejando de la ecuación a las grandes favoritas. El fútbol, siempre precioso.

En el penúltimo asalto, y con Suecia y Alemania ya en la cuneta gracias a su inestimable aportación en los cruces posteriores a la fase grupal, Países Bajos y Dinamarca se deshicieron de sus últimas contrincantes. Las danesas debieron llegar hasta la fatídica tanda de penaltis para deshacerse de la histórica y debutante Austria; mientras que las neerlandesas le endosaron a la potente Inglaterra su goleada más contundente gracias a un magnífico trabajo grupal. Iguales en esfuerzo, alejadas en planteamientos. Pero con un mismo objetivo: sentarse en el trono continental en su primera final. Pasen y vean.

Las anfitrionas celebran su trabajada primera final europea. | Foto: UEFA.

Dinamarca 0-0 Austria

Penaltis: 3-0 (Nadim, Harder, Sorensen).

Lucha, lucha… y más lucha. Dinamarca y Austria regalaron al espectador un encuentro tosco, muy táctico, con pocas opciones de verdadero peligro y decidido, como probablemente se preveía antes de su inicio, desde el punto de penalti. Y ahí las danesas fueron mucho más certeras; doblegando finalmente a unas históricas austriacas que se despidieron de su Europeo de debut invictas y habiendo rescatado un empate ante Francia, España y la propia Dinamarca… que se dice pronto.

Con todo, y pese a la perfecta tanda de penaltis firmada frente a las hispanas tan solo unos días antes, en esta ocasión la fortuna fue realmente esquiva para el cuadro centroeuropeo, que erró todos sus lanzamientos (incluido el enviado a las nubes por Puntigam durante el tiempo reglamentario). Ironías de la vida. Dinamarca, más incisiva en ataque, sacó así su billete a su primera final continental tras hasta cinco intentos fallidos con anterioridad.

Dinamarca logra su pase a la gran final del torneo tras seis intentos previos

Regresando al envite, la citada pena máxima y un larguero firmado por la danesa Troelsgaard fue lo más destacado de una primera parte con mil batallas pero escasísimas ocasiones de peligro. Amén de la importante lesión de Billa. Tras la reanudación, el planteamiento de un juego buscando los espacios tan habitual en ambas escuadras dejó paso a una Dinamarca más incisiva, principalmente aprovechándose de la magia de Nadim y, sobre todo, Harder, sus dos jugadoras más diferenciales. La estrella del Wolfsburg empezó a maniobrar y, junto a Sorensen y Thogersen, comenzó a medrar la figura de Zinsberger. La guardameta del Bayern Múnich estuvo espléndida en varias ocasiones para impedir la ventaja nórdica. Con el paso de los minutos el encuentro se abrió, apareciendo los espacios y evidenciándose llegadas por ambos bandos.

Pero nada. La prórroga era un hecho. Segunda prórroga en menos de una semana para Austria… y eso probablemente pudo notarse en un tiempo extra en el que Veje se destapó como gran protagonista, disponiendo de hasta tres interesantes ocasiones para abrir la lata de la debutante. Aunque la mejor y más clara emergió de la testa de Harder. En el último minuto. Pero el esférico se perdió alto. Ya en la citada tanda de penaltis, Nadim, Harder y Sorensen estuvieron certeras desde el punto fatídico. Todo lo contrario que las austriacas. Dinamarca, primera finalista.

Las jugadoras danesas celebran su clasificación tras la tanda de penaltis. | Foto: UEFA.

Países Bajos 3-0 Inglaterra

Goles: Miedema (22´), Van de Donk (62´), Bright en propia (93´).

La anfitriona sigue haciendo historia. Países Bajos estará en su primera final continental. Tras alcanzar las semifinales en su torneo de debut (en 2008) el crecimiento futbolístico tulipán, evidenciado en su participación por vez primera en el Mundial de Canadá 2015, se manifiesta evento tras evento. Y ahora las neerlandesas se enfrentarán el domingo a la perfecta ocasión para estrenar su palmarés y culminar con un primer título su gran apuesta femenina. Además, lo haría en un torneo en el que ha vencido a Noruega en la fase de grupos, a Suecia en cuartos de final y a una Inglaterra que llegaba en su mejor momento en las semifinales. Porque sí, las preparadas isleñas sucumbieron ante el poder naranja.

Pese al equilibrado inicio de la contienda ante una abarrotada grada con clarísimo tinte oranje, la anfitriona incentivó su presencia en campo contrario paulatinamente merced a las internadas de Van de Sanden y a la omnipresencia de Groenen, principalmente. Así las cosas, el tanto inicial llegó mediado el primer acto. Medido centro de la citada Groenen desde la banda e impecable cabezazo al palo contrario de Miedema. La depredadora aparecía. No han sido pocos los que le ajusticiaban en este Europeo falta de gol a la completa y joven delantera tulipán. Pero ella sabía cuándo aparecer. En cuartos de final y en la semifinal. Chica lista. Tras el 1-0, Inglaterra le vio las orejas al lobo y dejó atrás su poco vistoso planteamiento para dar un paso al frente e intentar la igualada antes del descanso. La tuvo Moore. Pero Spitse despejó a lo balonmano y, ayudada por el larguero, impidió la igualdad.

Países Bajos quiere seguir haciendo historia apoyado por una afición completamente entregada

La reanudación trajo consigo a una Inglaterra más activa en el área tulipán. Pero en esta ocasión la presión con el objetivo de la recuperación y los movimientos de Taylor no fueron tan diferenciales como en ocasiones anteriores. Bien la defensa, bien la segura Van Veenendaal, bien la mala fortuna, dejaron a las británicas sin su buscado equilibrio. Sin embargo, lo que sí llegó fue el segundo tanto anfitrión, convertido por Van de Donk tras sorprendente asistencia de cabeza de… Fara Williams. Error grave y eliminatoria prácticamente decantada. A partir de ahí, leve acoso isleño. Alguna jugada de Taylor, algún disparo de White o, principalmente, un nuevo esférico repelido bajo palos por Spitse y un posible penalti a una Bronze que de tanto protestar no obtuvo premio cuando pudo disponer de él, bien merecieron un final de partido mucho más emocionante. Pero no. La anfitriona sobrevivió con relativa comodidad e incluso obtuvo un resultado mayor en la última oportunidad, gracias a un envío de Martens que Bright despejaría hacia su propia portería. Y llegó la euforia; Países Bajos estaba en la gran final.

Jackie Groenen (Países Bajos), pieza clave en el entramado neerlandés. | Foto: UEFA.

Segunda oportunidad

Países Bajos y Dinamarca volverán a verse las caras. Por segunda vez en este torneo. Ambos conjuntos ya midieron fuerzas en la previa fase de grupos, con mínima victoria neerlandesa gracias a un penalti convertido por Spitse. Aunque la realidad en el juego fue mucho más interesante. Las anfitrionas dominaron el primer acto; pero el empate se dibujó durante buena parte del segundo acto. El fútbol alegre de las tulipanes se enfrentó al más sólido entramado danés. Sin duda, dos maneras de entender el fútbol. Sin duda, dos formas de alcanzar los objetivos.

Ambos equipos disputarán la gran final continental por primera vez en su historia. La histórica Dinamarca lleva toda la vida buscándolo. Siempre en un segundo plano nórdico ante el favoritismo escandinavo de Noruega y Suecia, las danesas alcanzaron las semifinales hasta en un total de cinco ocasiones, siendo la sexta la definitiva. Inglaterra en 1984, Suecia en 2001 y Noruega en hasta tres ocasiones (1991, 1993 y 2013) finalizaron con su sueño en la penúltima ronda. Por su parte, Países Bajos disputará su primera final en muchas menos oportunidades, toda vez que su debut continental se produjo en el Europeo de 2009, en el que alcanzó además unas históricas semifinales. Inglaterra terminó con su ya brillante camino. En esta ocasión, las tornas mudaron.

Onces probables

En lo relativo a lo esperado en la gran final, ambas contendientes han sido muy fieles tanto a sus respectivos estilos de juego como a las futbolistas empleadas con mayor frecuencia. La Países Bajos de la ya histórica Sarina Wiegman refrendará su estilo alegre, de toque y vertical, que tan buenos (y sorprendentes) resultados ha cosechado hasta la fecha. Y siempre con el incombustible apoyo de la afición, que ha abarrotado las gradas. Sin duda, ése será la jugadora número doce. Todo el once inicial en la finalísima parece más que claro. Van Veenendaal se ha mostrado como una de las guardametas más seguras del campeonato y la línea defensiva puede recitarse de memoria. Al igual que el centro del campo, comandado por la seguridad y los pases lejanos de Spitse y la calidad organizativa de Van de Donk y Groenen. Por último, el vertical tridente ofensivo ha poseído una aportación vital: la velocidad de Van de Sanden, la técnica de Martens y el oportunismo de Miedema. Da temblor con solo mencionarlo.

Wiegman y Nielsen podrían tener muy claro tanto su planteamiento como su once en la gran final

Por su parte, Nils Nielsen tampoco ha variado en exceso ni de planteamiento ni de nombres concretos, más si cabe cuando encontró a lo largo de las jornadas un once cada vez más adaptado a las necesidades competitivas. La solidez es básica en el entramado organizativo, basando sus principales bazas ofensivas en los centros de Veje, la movilidad de Nadim y, principalmente, la magia de Harder. Estas tres jugadoras parecen más que intocables, al igual que Troelsgaard en la banda derecha. En un principio, Kildemoes y Jensen (si se recupera de su lesión) repetirán en el centro del campo, siendo Pedersen o Thogersen las principales alternativas, cambiando la posición de Troelsgaard en caso de entrada de esta última. Por último, tanto la portería como la línea defensiva parecen muy claras, con Larsen instalada como pareja de la segura Sorensen y Roddik ganándole la partida a Sandvej en el lateral zurdo. Y Nielsen y sus carreras. Un choque de estilos con un fin común: levantar el título continental.