Un Mundial sin Italia

Tras sesenta años de presencia ininterrumpida la selección Azzurra se quedó fuera del Campeonato del Mundo de Rusia, un hecho histórico que hace plantearse al mundo del fútbol la pregunta de lo que puede significar, lo que será un Mundial sin Italia, sin la tetracampeona, pero la respuesta se encuentra simplemente en la historia...

Un Mundial sin Italia
Valerio Pennicino/Getty Images Europe

Se consumó la debacle, la legendaria Azzurra no estará presente en el Mundial de Rusia de 2018. Tras el descalabro histórico sufrido ante Suecia en la repesca, Italia será la gran ausente y añorada después de 60 años de presencia ininterrumpida en el Campeonato del Mundo de Fútbol. Puede que algunos hayan respirado aliviados, puede que otros se hayan alegrado e incluso cabe la posibilidad de que muchos hayan llegado a la conclusión de que un Mundial sin catenaccio será mucho mejor, pero la no presencia de Italia en el Mundial va mucho más allá por lo que representa históricamente esta selección, su fútbol, su inimitable forma de vivir y competir.

Señoras y señores un Mundial sin Italia siempre será un poco menos mundial porque sencillamente será un mundial sin el ‘Método’ de Vittorio Pozzo, el Sanador, figura y personaje indiscutible de la historia del fútbol. Sin la línea ofensiva italiana del 34 compuesta por Guaita, Meazza, Schiavio, Ferrari y Orsi, especialmente sin ‘Peppino’ Meazza, díscolo por naturaleza y primer ídolo de la afición transalpina, uno de los calciatori más queridos de antes de la Segunda Guerra Mundial. Será un mundial sin el centrodelantero del 38 “Piernas Largas”, Silvio Piola, sin la Italia del 70 con Albertosi, Burgnich y Rosato, sin el magnífico Giacinto Facchetti, sin Sandro Mazzola y Domenghini, sin la pareja fantástica compuesta por Boninsegna y Gigi Riva, y sin los matices geniales de Gianni Rivera. Un Campeonato Mundial sin Franco Causio o Roberto Bettega...

El Mundial de Rusia será con toda seguridad un mundial sin prosa poética, con menos historia. Sin Sandro Pertini, sin la implacable dureza de Gentile marcando a Maradona, sin Enzo Bearzot ni los goles de Pablito Rossi. Un evento de naturaleza deportiva y calado planetario sin Bergomi, sin la clase de Scirea, la solidez de Collovatti o la grandeza de Antonio Cabrini. Se echará en falta el talento y la clase de Bruno Conti, sin Altobelli. Sin el gol de Marco Tardelli, aquel inolvidable zurdazo con toda su alma desde unos 17 metros que se clavó cerca del palo derecho de la meta de Schumacher. Y muy especialmente será un mundial sin Dino Zoff, portero leyenda entre leyendas. Porque Italia es Italia, es la que nunca se rinde, la de la ‘Zona Cesarini’, la del fútbol concebido desde el método, el practicismo, el oportunismo, la pasión y también la clase. Un Mundial sin Italia es un mundial sin Giovanni Trapattoni, sin Arrigo Sacchi,  Marcelo Lippi…

Italia en un Mundial fue la aparición del gol en mitad de la decepción como lo fue en 1990 a través del ‘Totó’ Salvatore Schillaci. Tampoco estarán los goles de Christian Vieri ni el oportunismo de Filippo Inzaghi. Son 60 años para la historia y el recuerdo, será un mundial sin Franco Baresi, sin Paolo Maldini, sin –el odiado por muchos españoles- Marco Tassotti, sin Alessandro Nesta, sin Donadoni, sin Walter Zenga, y especialmente sin la inspiración de Roberto Baggio, o Gianfranco Zola. Sin ese penalti lanzado al limbo de la historia, sin esa mirada perdida en el azul horizonte de Pasadena.

Pues sin Italia se echarán en falta villanos como Marco Materazzi, defensas de estirpe como Fabio Cannavaro o superclases como Andrea Pirlo, Francesco Totti o Alessandro Del Piero. En el Mundial de Rusia, España no podrá competir de tú a tú con la Italia de siempre, la de los grandes contrastes, la de Bonucci y Chiellini, la que fue de Genaro Gattusso, la de Nicola Berti, pero también la de Marco Verratti. La tremendamente competitiva, la que prácticamente nunca se ausentó, pero fundamentalmente el Mundial sin Italia será menos mundial porque se quedó fuera la tetracampeona. Y además de todas las razones mencionadas, porque será un mundial sin Gianluiggi Buffon, el alma rota de Italia que no podrá estar en su sexta Copa del Mundo, algo que nadie consiguió en la historia del fútbol. Sencillamente será menos mundial porque son las lágrimas de este gigante, esta leyenda, este caballero, la triste metáfora del sentimiento de todo un país con una manera única de vivir el fútbol y competir.