El Gladbach sentencia el partido en 40 minutos a base de intensidad

El Borussia Mönchengladbach se ha impuesto 4-1 al Werder Bremen en el Borussia-Park, en un encuentro en el que únicamente necesitó la primera parte para dejar el encuentro sentenciado con un colosal Thorgan Hazard.

El Gladbach sentencia el partido en 40 minutos a base de intensidad
Fotografía: Borussia Mönchengladbach
Borussia Mönchengladbach
4 1
Werder Bremen
Borussia Mönchengladbach: Sommer, Korb, Christensen, Vestergaard, Jantschke, Kramer, Traoré, Johnson, Stindl, Hazard, Raffael.
Werder Bremen: Drobny, Gebre Selassie, Sané, Diagne, U. Garcia, Fritz, Bauer, Yatabaré, Junuzovic, Grillitsch, Gnabry.
MARCADOR: 1-0, min.11, Hazard. 2-0, min.18, Hazard. 3-0, min.21, Raffael. 4-0, min.40, Raffael. 4-1, min.73, Gnabry.

El encuentro comenzó con un ritmo elevado de intensidad, y con dominio de balón del conjunto borusser que tocaba en el centro del campo con una buena velocidad en la circulación, esperando la aparición de algún espacio en el entramado defensivo de los visitantes, para trazar la transición defensa-ataque, y desplegarse con la línea de interiores. A pesar de todo, esa no estaba siendo su única vía para atacar, pues las aperturas por banda, y las bajadas de un omnipresente Thorgan Hazard para recibir el balón en el segundo tercio de campo y poder iniciar la jugada combinando entrelíneas, estaban siendo buenos recursos para el cuadro local en la creación de juego. En una de esas jugadas, Thorgan Hazard logró marcar el 1-0 tras batir a Drobny en el mano a mano, después de recibir el balón en una dejada de Johnson.

Dominio de los locales que fueron muy superiores por intensidad

Después del gol, el conjunto potro siguió manejando el encuentro con mucha comodidad, y empezó a tener una mayor fluidez en el juego entrelíneas. Fruto de ese buen momento, Hazard recogió un balón largo en la frontal del área, y batió al guardameta Drobny con un disparo de pierna derecha. Posteriormente, Raffael marcó el 3-0 tras una falta dudosa del guardameta de un conjunto visitante que replegado en su campo intentaba nadar contracorriente inútilmente, sobre Lars Stindl. Después del tercer tanto, el conjunto dirigido por André Schubert siguió llevando la inciativa y continuó moviendo la pelota con dinamismo, aunque había levantado el pie del acelerador y se estaba desplegando con menos hombres en ataque. Fruto de esa relajación, el conjunto visitante que se había visto desbordado a lo largo de la primera media hora de juego, empezó a dominar la pelota, aunque de esa manera, tampoco pudo frenar el gran arsenal ofensivo de los locales que estaban llevando un gran peligro al contraataque.

En los últimos minutos de juego, el equipo potro recuperó el control de la posesión, y volvió a buscar espacios profundizando por las bandas, y encerrando a su rival en su propio campo a base de circular el esférico con toques horizontales. Pasaban los minutos, y el conjunto local logró el cuarto gol por medio de Raffael, que remató de volea a la media vuelta sin oposición en el área pequeña, un centro de Fabian Johnson, rechazado por Ullisses García desde la banda derecha.

Control de los potros, dominio verdiblanco

El segundo tiempo comenzó con dominio de balón del Gladbach, que siguió circulando el esférico en terreno de juego contrario, ante un rival que trataba de cerrar espacios manteniéndose replegado, y que intentaba aprovechar las pérdidas de balón de su contrincante para salir en velocidad al contraataque y buscar el gol del honor. El ritmo de intensidad no estaba siendo especialmente bajo, aunque el enfrentamiento no se estaba disputando con la misma dinámica que en el primer tiempo, pues el conjunto comandado por André Schubert estaba trenzando fases de posesión larga en zonas avanzadas en terreno de juego contrario, aunque era muy evidente que con un 4-0 a favor en el tiempo de descanso, no podía destinar las mismas energías en ataque en el segundo tiempo.

Después de los primeros minutos de juego, el conjunto local volvió a cederle algo más la posesión a un conjunto verdiblanco, que a pesar de su manifiesta inferioridad en el día de hoy, y de su escasez de recursos en ataque, estaba consiguiendo generar una cierta sensación de peligro cada vez que se desplegaba en ataque, tanto por el carril del 8, como por los costados, todo esto fue a causa de que el equipo verdinegro había retrocedido las líneas de presión, y estaba apostando por salir al contraataque por el carril diestro, aunque estaba teniendo alguna dificultad para salir con la pelota jugada, pues jugadores con visión de juego como Dahoud o Thorgan Hazard, o otros futbolistas más veloces como Fabian Johnson que convierten su carril en una autopista, estaban muy desaparecidos de combate. Como recompensa al dominio que ha ejercido el cuadro del norte de Alemania, Gnabry logró marcar el gol del honor, tras fusilar a Yann Sommer, con un disparro potente orientado a la escuadra, tras recibir un balón en profundidad.

Tras el 4-1, el Gladbach recuperó las riendas del encuentro, y volvió a tener la posesión del esférico en algunas fases de menor intensidad, en las que el combinado hanseático empezó a notar el enorme desgaste físico y anímico de un segundo tiempo en el que se volcó con todo el equipo sobre el arco rival, y en el que no obtuvo más resultado que un gol del honor que cerró el marcador de un partido tremendamente desigualado en el que los locales se impusieron en el primer tiempo, gracias un juego vertical, y a un gran nivel de intensidad con el que logró aplastar a un contrincante que no parecía no haber salido del vestuario en la primera parte, y que padecía unas graves lagunas defensivas.