La muralla verde se hace fuerte

El Werder Bremen se ha impuesto 2-1 al Bayer Leverkusen tras un encuentro equilibrado en el que el conjunto local fue mucho más productivo en ataque y mostró una gran solidez defensiva.

La muralla verde se hace fuerte
Foto: Werder Bremen
Werder Bremen
2 1
Bayer Leverkusen
Werder Bremen: Wiedwald, Gebre Selassie, Sané, Moisander, Garcia, Grillitsch, Fritz, Junuzovic, Hajrovic, Gnabry, Manneh.
Bayer Leverkusen: Leno, Henrichs, Tah, Toprak, Wendell, Aránguiz, Kampl, Volland, Calhanoglu, Brandt, Hernandez.
MARCADOR: 1-0, min.13, Junuzovic. 1-1, min.27, Çalhanoglu. 2-1, min.59, Manneh.
ÁRBITRO: Marco Fritz amonestó a Hajrovic (min.52), Aránguiz (min.56), Wendell (min.69), Manneh (min.91).

El encuentro comenzó con dominio de balón del Werder Bremen, que intentaba llegar al arco rival con peligro desde los primeros minutos de juego, desplegándose con muchos hombres y sacando la pelota jugada desde atrás hacia los costados. Por su parte, el Bayer Leverkusen se mantenía bien posicionado sobre el campo y trataba de mantener las líneas de presión lo suficientemente unidas para restarle la mayor fluidez posible al conjunto local, que con el paso de los minutos se iba dispersando sobre el campo. El equipo rojinegro se iba haciendo con el mando del encuentro, teniendo el esférico, aunque aún así, seguía teniendo dificultades para moverlo por los alrededores del área contraria y para crear ocasiones, que bien estaba consiguiendo crear su rival que estaba llevando un enorme peligro al contragolpe cuando buscaba a sus atacantes con desplazamientos en largo.

Dominio inicial del Werder Bremen, que siempre llevó peligro en ataque

El 1-0 llegó por medio de Zlatko Junuzovic, que remató a placer en el punto de penalti un balón rechazado por Leno tras un remate de Hanneh a centro de Gnabry desde la banda derecha. Tras ese tanto el equipo local siguió siendo el dueño del partido, aunque no estaba siendo capaz de rebajar el elevado ritmo de intensidad que prevalecía ante un Bayer Leverkusen que tenía dificultades para recuperar la pelota y mantenerla controlada más allá del círculo central, pues estaba chocando con una defensa sólida capaz de repeler todos los balones que le llegaban e incluso de crear ocasiones de gol con los balones que despejaban. Con el paso de los minutos, el equipo dirigido por Roger Schmidt empezó a encontrar espacios por los costados a base de circular la pelota en zonas avanzadas en terreno de juego rival y, gracias a ello, Çalhanoglu logró igualar la contienda con un remate de cabeza sin oposición tras un buen centro de Kampl desde línea de fondo.

En los últimos instantes del primer tiempo el partido decayó en intensidad y el equipo visitante perdió continuidad a la hora de crear ocasiones, pues ya no asediaba el área contraria, a pesar de que cuando llegaba al arco rival lo estaba haciendo con mucha claridad, frente a la inoperancia defensiva de los locales, que no mostraban contundencia en defensa y que apenas salían de su campo con el esférico controlado. Tras unos instantes de posesión verdiblanca que no dieron mucho de sí, el Bayer Leverkusen volvió a llevar la iniciativa en el juego con el balón, tocando en campo contrario y abriendo el juego hacia las bandas, donde Henrichs y Brandt estaban aportando una gran profundidad en la derecha, que estaba siendo el principal flanco de ataque.

Asedio visitante sin remate a puerta

El segundo tiempo comenzó con un ritmo más elevado de intensidad y con un mayor control del equipo local que, al igual que en el primer tiempo, estaba llevando la iniciativa e intentando acercarse al arco contrario con peligro, ante un Bayer Leverkusen con dificultades para recuperar el esférico, que trataba de juntar líneas en las fases de repliegue ante la falta de contundencia del equipo visitante en defensa. Después de unos minutos, el equipo dirigido por Roger Schmidt se empezó a hacer con el mando del partido dominando mucho más el cuero y, gracias a ello, consiguió neutralizar las salidas al contraataque de su rival en algunas fases del juego.

Manneh logró marcar el 2-1 tras recoger un balón rechazado en el punto de penalti, de un libre directo sacado en corto. Tras el gol, el cuadro verdiblanco se siguió empleando en ataque con la misma intensidad y continuó siendo superior a su rival gracias a que estaba siendo más agresivo y que estaba encontrando más espacios para salir al contragolpe. Por su parte, el Bayer Leverkusen trataba de aguantar el vendaval físico del Werder Bremen, que estaba ganando todos los balones divididos. Además, tampoco estaba siendo capaz de llevar peligro con el balón controlado, pues estaba desarrollando todas sus posesiones en terreno de juego propio, ya que cuando se acercaba a terreno de juego rival, éste estaba siendo capaz de cerrarle todas las líneas de pase, juntando líneas y anticipándose.

Después de unos minutos, el cuadro rojiblanco se hizo con el control del juego y tuvo ocasión de asediar la portería de un conjunto local que cada vez se veía más incapaz de frenar el ritmo de dominio de su rival, que por mucho que abriese el juego hacia las bandas, no remataba ninguna jugada de ataque. Pese al evidente asedio de los visitantes, que estaban cayendo en la rutina a la hora de circular el balón, al cabo del tiempo el equipo del norte de Alemania encontró una vía de escape para frenar el dominio local y, de paso, esa banda izquierda pues, gracias a la inestimable ayuda de Zlatko Junuzovic, Fin Barteels estaba creando un gran peligro saliendo al contraataque y fruto de ello el conjunto local gozó de ocasiones para sentenciar el encuentro a la contra.