El frío ruso vuelve a golpear al fútbol alemán

El Bayern de Múnich ha caído derrotado por 3-2 ante el Rostov, en un encuentro en el que llevó la iniciativa en el juego de principio a fin y en el que se chocó con un rival tremendamente efectivo.

El frío ruso vuelve a golpear al fútbol alemán
Fotografía: Bayern de Múnich
Rostov
3 2
Bayern de Múnich
Rostov: Dzhanaev, Kalachev, Mevlja, Cesar Navas, Granat, Kudryashov, Erokhin, Gatcan, Noboa, Poloz, Azmoun.
Bayern de Múnich: Ulreich, Rafinha, Boateng, Badstuber, Bernat, Lahm, Sanches, Thiago, Douglas Costa, Ribery, Lewandowski.
MARCADOR: 0-1, min.35, Douglas Costa. 1-1, min.43, Azmoun. 2-1, min.49, Polaz. 2-2, min.52, Bernat. 3-2, min.67, Noboa.
ÁRBITRO: Artur Dias amonestó a Granat (min.30), Jerôme Boateng (min.58), Aleksandru Gatcan (min.57).
INCIDENCIAS: Partido celebrado en el Estadio Olimp-2 entre Rostov y Bayern de Múnich, correspondiente a la quinta jornada de la fase de grupos de la UEFA Champions League.

El encuentro comenzó con un claro dominio del esférico por parte del Bayern de Múnich que se instaló en campo contrario desde el primer minuto de juego, realizando unas fases de ataque posicional muy dinámicas circulando el balón a una gran rapidez, abriendo el juego hacia ambas bandas y tratando de ser imprevisible sabedor de lo rocoso que es su rival en defensa tal y como demostró ante Atlético de Madrid y Rostov. Para compensar el evidente poderío físico de los rusos, el equipo teutón estaba posicionado sobre el campo con un 4-3-3 con Philipp Lahm y Renato Sanches de interiores, por derecha y por izquierda respectivamente. Por su parte, el equipo local se mantenía replegado en su campo, con dos líneas de campo que en muchos tramos se fundían en una. Pese a ello, no estaban consiguiendo crear nada de juego, pues el esférico no le duraba nada ante el escaso despliegue ofensivo que realizaban los locales.

Dominio visitante con distintas fases en la circulación

El 0-1 llegó por medio de Douglas Costa, que remató un balón rechazado tras un centro de Renato Sanches, quien estaba jugando muy pegado a la banda en el día de hoy, para sacar un disparo potente que entró con fuerza en la portería local. Este tanto completó un tramo de constancia en el que el conjunto bávaro alcanzó la regularidad en ataque y atacó con gran cordura e inteligencia, tanto por las bandas como por el centro entre líneas. Tras ese gol, el equipo de Ancelotti siguió dominando el enfrentamiento, aunque estaba teniendo un dominio de la pelota más plano, con una circulación mucho más lenta que le estaba facilitando mucho la situación al conjunto local que con el paso de los minutos estaba adelantando las líneas y estaba saliendo a la contra con una mayor facilidad; gracias a ello, consiguió igualar el encuentro por medio de Azmoun, que batió a Ulreich tras recibir una asistencia de Poloz en una jugada de una gran calidad técnica.

Remontada local, control estéril de los bávaros

El segundo tiempo comenzó con un elevado ritmo propiciado por el gol de Poloz para el equipo local, que le ponía por delante en el marcador; una circunstancia que le obligaba al conjunto muniqués a buscar desesperadamente el ataque para remontar el encuentro y seguir peleando por la primera plaza. Y así fue, pues el equipo no escatimó en esfuerzos a la hora de volcarse en la zona de ataque para abrir a la defensa visitante o para intentar crear desequilibrio por alguno de los dos costados. Desafortunadamente para el Bayern, Douglas Costa había perdido esa explosividad que tanto le caracteriza y que si había tenido en el primer tiempo, y al conjunto le estaba costando más desequilibrar. Bernat logró igualar la situación una vez más tras marcar el empate a pase de Ribery. 

Con esta nueva diana el cuadro visitante pasó por una fase de mayor ansiedad y nerviosismo en sus transiciones ofensivas, lo cual le llevó a perder verticalidad y constancia en ataque. Mientras tanto el conjunto local mantuvo las líneas unos metros más adelantadas y tuvo más oportunidades para salir en velocidad cada vez que recuperaba, llegando a crear dudas en una zaga muniquesa que ya de por sí inspiraba poca confianza. Noboa logró marcar el tercer gol para el conjunto ruso al transformar un libre directo magistral desde la frontal del área. Tras ello, el equipo de Ancelotti retomó sus posesiones largas en posicional e hizo todo lo posible por llegar al área contraria y rematar las jugadas, pero estaba realizando un juego muy atropellado, basado en llegar al área “empujando” al rival con la pelota controlada sin el menor fundamento futbolístico.

Los últimos instantes del encuentro fueron de acoso y derribo por parte del equipo alemán, que veía como sus esperanzas de ser primero de grupo se esfumaban ante un rival que aguantaba replegado en su área y que se defendía con poca brillantez, aunque con grandísima efectividad, ya que con el paso de los minutos se iba convirtiendo en un muro infranqueable. Sin embargo, el gol del empate parecía cada vez más imposible. Además, se estaba advirtiendo un gran parecido entre este duelo y el que jugó en Dortmund el sábado pasado, en la falta de alternativas, tanto tácticas como futbolistas que estaba aportando el campeón de Alemania, pues el único recurso que le estaba quedando al equipo estaban siendo los centros laterales.