El Leipzig sigue a lo suyo

El Leipzig se ha impuesto uno a cuatro en el Schwarzwald-Stadion al Friburgo en un encuentro en el que dominó de principio a fin, manejando a la perfección los recursos de juego, especialmente el contraataque en el segundo tiempo.

El Leipzig sigue a lo suyo
Fotografía: Bundesliga
Friburgo
1 4
RB Leipzig
Friburgo: Schwolow, Stenzel, Torrejon, Gulde, Günter, Höfler, Frantz, Abrashi, Bulut, Petersen, Niederlechner.
RB Leipzig: Gulacsi, Ilsanker, Schmitz, Orban, Halstenberg, Demme, Keita, Forsberg, Sabitzer, Werner, Poulsen.
MARCADOR: 0-1, min.2, Keita. 1-1, min. 13, Niederlechner. 1-2, min.21, Werner. 1-3, min.35, Werner. 1-4, min.79, Sabitzer.
ÁRBITRO: Benjamin Brand amonestó a Stenzel (min.18), Orban (min.32), Schmitz (min.42), Poulsen (min.49), Höfler (min.63).

El encuentro comenzó con el tempranero gol de Naby Keita para el líder de la Bundesliga, al que le dio mucha confianza a la hora de controlar la posesión del esférico y a la hora de dominar el encuentro, neutralizando a la perfección a un Friburgo al que le costaba mantener el cuero controlado gracias a la alternancia que realizaba el equipo visitante, presionando en la salida de balón y anticipándose en el centro del campo. Pese a su claro manejo de la situación, el equipo rojiblanco se veía incapaz de profundizar y de llegar a la portería rival con peligro, pues estaba circulando el esférico con una gran lentitud; estaba siendo muy previsible y abusaba del toque en horizontal. Precisamente esa fue una de las circunstancias que estaba permitiendo que el ritmo de intensidad fuera tan lento en el duelo. Niederlechner empató el encuentro rematando de cabeza un centro de Stenzel desde la derecha ante el que Gulacsi pudo hacer más.

Dominio inicial de los visitantes que buscaban dejar el partido sentenciado

Tras el tanto que igualó el encuentro, el líder de la clasificación retomó la iniciativa en el juego y volvió a monopolizar la posesión del balón, jugando en campo contrario permanentemente y empezando a asomar con mayor frecuencia por los alrededores del área rival. Es cierto que, a pesar de que su dominio en el encuentro estaba resultando ser apabullante a nivel de posesión, su mayor regularidad a la hora de recuperar el cuero le estaba dando una mayor velocidad a un partido que estaba encaminado a convertirse en un asedio visitante si no lograba marcar un gol antes, como así ocurrió cuando Werner esquivó al guardameta Schwolow con un toque sutil, y marcó el segundo gol del Leipzig rematando a portería vacía. Tras el segundo gol, los visitantes optaron por ceder algo más la posesión del esférico a su contrincante y por aprovechar su gran arma en ataque: el contragolpe cuando recuperaran la posesión.

Niederlechner anotó el 1-1 para el Friburgo | Foto: Bundesliga
Niederlechner anotó el 1-1 para el Friburgo | Foto: Bundesliga

Gracias a esa herramienta de ataque, consiguieron marcar el 1-3 en un alarde de precisión y finura, después de que Forsberg buscara a Timo Werner a la espalda de los defensores rivales, con un balón al espacio, que le facilitó mucho al ariete germano a la hora de definir con un disparo de interior ajustado al palo largo. Tras el tercer gol, el enfrentamiento decayó mucho en intensidad, y el equipo dirigido por  Hassenhüttl cedió definitivamente el cuero a un Friburgo noqueado por el impacto del tercer gol visitante que ponía tierra de por medio en el encuentro, pues cuando tenía el esférico controlado, no estaban teniendo la velocidad necesaria en la circulación y tampoco estaba siendo profundo cuando jugaba de fuera hacia dentro.

El Leipzig lo apostó todo al contraataque

El segundo tiempo comenzó con un ritmo más bajo de intensidad y con el Friburgo que seguía jugando con tres efectivos en el centro del campo, con Abrashi de mediocentro, como ancla de los tres centrales, y con Frantz por la izquierda y Grifo por la derecha en el 5-3-2 del equipo local, llevando la iniciativa del juego pero circulando el esférico de un lado a otro sin un objetivo claro, pues estaba tocando instalado en campo contrario frente a un Leipzig que se estaba replegando en campo propio con la línea defensiva de cuatro y con un trivote en el centro del campo. Forsberg retrasaba su posición para jugar de interior izquierdo y Sabitzer permanecía como extremo por la derecha, mientras que Poulsen se veía obligado a escorar su posición a la banda izquierda en algunas fases cuando permutaba con Werner. Una maniobra con la que consiguieron crear un cierto desconcierto con la figura del hipotético falso 9, que tanto le estaba facilitando las cosas al contraataque. Pese a que no estaba consiguiendo imponerse en el juego, estaba consiguiendo crear ocasiones claras gracias al balón parado, en el que el líder de la Bundesliga estaba mostrando una cierta inseguridad a la hora de defender, especialmente en el primer palo.

En los últimos minutos del encuentro, ambos conjuntos siguieron teniendo los mismos roles, el Friburgo tenía la posesión del cuero y llevaba la iniciativa posicionado sobre el campo con un 3-1-4-2, suponiendo esta formación el adelantamiento de los carrileros Stenzel y Günter, que se posicionaban en paralelo con los interiores Grifo y Frantz; el Leipzig se mantenía agrupado en campo propio con las dos primeras líneas de presión, mientras que la última la utilizaba para presionar tímidamente la salida de balón del rival,y para desplegarse en las salidas al contraataque con gran protagonismo para Sabitzer que en estático había retrocedido la posición y Keita había centrado la suya, pero que para las salidas en velocidad, seguía actuando como un extremo, y Poulsen centraba su posición para actuar de nueve. Mientras que el mencionado centrocampista escoraba su posición para cerrar espacios ante un posible contraataque del conjunto rival.

Sabitzer protegiendo el balón ante Günter | Foto: Bundesliga
Sabitzer protegiendo el balón ante Günter | Foto: Bundesliga

Fue el mismo Marcel Sabitzer que tras haber acaparado todo el protagonismo en las transiciones defensa-ataque del Leipzig, el que hizo el 1-4 tras recibir un balón al espacio de Forsberg, absolutamente solo, sin la menor oposición de Föhrenbach, que no le cubrió, mostrando una gran falta de contundencia defensiva a nivel personal y de tensión competitiva por parte de todo el equipo, que había bajado los brazos. Después de ese gol, cualquier esperanza de remontada o de que hubiera algo de emoción en los últimos minutos quedó enterrada, y ambos equipos se dedicaron a circular la redonda sin ningún tipo de prisa para esperar el pitido final.