Inter agranda su escudo un poco más

Movistar Inter consigue su noveno título de Copa de España en una final que se disputó en la primera parte y se ganó en la segunda. ElPozo Murcia pierde su sexto último partido de la competición de ocho que ha jugado en la última década, lo que supone un golpe duro en la moral y complejo en lo deportivo, sin ideas para romper la telaraña interista. Carlos Ortiz es nombrado MVP de la competición.

Inter agranda su escudo un poco más
Fotografía: LNFS.
Inter
2 1
ElPozo
Inter: Álex; Ortiz, Rafael, Ricardinho y Rivillos —quinteto inicial—; Humberto, Daniel, Pola, Borja, Darlan y Cardinal.
ElPozo: : Fabio; José Ruiz, Lima, Miguelín y Jé —quinteto inicial—; Bebe, Álex, Adri, Raúl Campos, Marinovic y Matteus.
MARCADOR: 0-1, min.20, Bebe (10m); 1-1, min.21, Ortiz; 2-1, min.23, Ricardinho.
ÁRBITRO: Peña Díaz y Peña Gómez amonestaron a Ricardinho, Darlan, Rafael, Ortiz, Bebe, Marinovic y Matteus.
INCIDENCIAS: Partido correspondiente a la final de la XXVII Copa de España, celebrado en el Palacio Multiusos de Guadalajara, ante 5.000 espectadores.

No eran necesarias las presentaciones para estar pegado a todo lo que aconteciera en la Pista Azul de Guadalajara, donde se disputó el clásico por excelencia del fútbol sala mundial. Era la final más repetida, cinco veces en 27 ocasiones, y la expectación ya era suficientemente alta como para anunciarla con adulterios. Era la que era. No había que hablar más. Movistar Inter se coronó como campeón de la XXVII Copa de España, la novena de su palmarés, y sigue agrandando la leyenda el equipo de Jesús Velasco —a quien el club renovó tras la eliminación ante Burela en Ciudad Real—, caracterizado por su fiabilidad. ElPozo perdió su sexta final de la competición de las ocho disputadas en la última década (y piensa en la Copa del Rey para resarcirse).

La tensión y el roce no iban a cesar en el partido más determinante de la competición. Los piques y las chispas que se atisbaban entre José Ruiz y Rafael u Ortiz y Jé eran elocuentes de lo que resultaría a lo largo del encuentro, ese macarrismo tenso que siempre da más valor a este tipo de encuentros, que se deben ganar cueste lo que cueste. Sin un dominador claro, la primera parte se movió a base de golpes emocionales. Unos momentos para Inter (al principio), otros para ElPozo (en el ecuador) y más acercamientos alternativos durante unos y otros entre medias. Había ritmo tibio y meticuloso, como de no cometer errores, como de ganar una final.

Los madrileños se caracterizaban por una circulación de balón paciente y continua, en busca de algún corte por el centro para aprovechar la defensa en línea murciana. Lo consiguieron en un par de ocasiones, con un Daniel muy activo en esos movimientos. Álex González contrarrestaba con otro disparo de Miguelín, pero el torrente de oportunidades fue de Inter, que le puso las manos rojas a Fabio. De vez en cuando Adri apareció en banda, con su jugada característica, para sonsacar algo de agua en el desierto, sin acierto. ElPozo se cargó de faltas justo en el momento que el meta Álex cogía protagonismo. Un balón tocado de Bebe hacia su ángulo derecho pudo abrir el partido. Las bofetadas se sucedían en las zapatillas de Ortiz o el desborde de Álex, que repartió una porra en una acción festiva.

El encuentro se equilibró, incluso en el número de faltas, ya que ambos llegaron a la quinta cuando quedaban 8 minutos y medio. Los lanzamientos de 10 metros llegaron finalmente, sobre todo en parte a que Jé hizo tres de las seis infracciones charcuteras. Ricardinho no superó a un adelantado Fabio y todavía no se atisbaba un cambio brusco en el choque que terminara por explotar la dinámica de llegar y no embocar. Lo hizo Bebe, en otra sexta falta, a 16 segundos del final con un disparo que poco puede envidiar a la perfección. ElPozo se fue sonriendo, por un detalle, al descanso.

A la vuelta dos minutos condicionarían el encuentro. Un gol de Ortiz —que más tarde sería galardonado como MVP— ajustadísimo al palo derecho impuso el empate y, dos minutos más tarde, una pared deliciosa de Daniel con Cardinal posibilitó que Fabio rechazara un balón en la definición y lo aprovechara Ricardinho para desequilibrar el marcador. Aquello fue un golpe durísimo para ElPozo, que en dos instantes le cogieron la piruleta y la destrozaron contra el suelo sin piedad. Fue el momento de Inter y los árbitros no vieron oportuno romper la magia cuando Álex tocó un balón con la mano fuera del área.

ElPozo se vio obligado a calentar la bola para igualar la contienda. Se encimó un poco más, con agresividad, pero Jé volvió a cometer la quinta falta y se rompió el ritmo de nuevo. Movistar Inter es un equipo tan completo que en las rotaciones no bajan el ritmo, y eso es algo que ElPozo no puede combatir. Para más inri, a Matteus le robaron un balón en media cancha y Lima necesitó derribar a Ricardinho para evitar la hecatombe. El portugués falló, de nuevo, un lanzamiento de 10 metros (el tercero de los cuatro que lanzó en el torneo), pero después lo compensó con una cabriola que levantó al pabellón, aun con la jugada anulada. Porque el fútbol sala es precioso aunque quede invalidado.

ElPozo estaba frágil, casi sin confianza, e incapaz de leer la defensa interista. El marcador era corto, de sólo de un gol, pero la distancia mental era enorme. Duda sacó el portero-jugador a falta de tres minutos y medio, pero resultó inefectivo. De hecho, hasta Lima tuvo que sacar un remate raso de Ricardinho. Lo único que generó ElPozo con juego de cinco fue en el último segundo, en un disparo a bocajarro que paró Álex con el pecho (con el corazón) para evitar el empate rival. De ahí que todos sus compañeros lo recompensaran con una piña sobre él tras el bocinazo. Ahí, en esa piña, se hallaba el campeón.

Movistar Inter vuelve a sonreír con otro título más, que suma a la Supercopa de España de Ciudad Real en septiembre. La leyenda se hace más grande a cada torneo y su escudo, ya inmenso, también.