Serial derbi sevillano: un partido en el que todo puede ocurrir

Temporada 1996/1997. Los derbis sevillanos históricamente siempre han sido tildados de duros, por la gran rivalidad entre ambos conjuntos; pero también son conocidos por tratarse de un espectáculo donde el fútbol de calidad no ofrece su mejor visión. Partidos trabados, con escasas ocasiones y sobre todo mucho miedo y nerviosismo tanto en aficiones como en los jugadores. La temporada 96-97 del siglo XX fue diferente, un derbi que tacha el antropocentrismo histórico de estos partidos, el derbi más disputado en permanece en las memorias de los sevillanos. El Real Betis Balompié llegaba al encuentro como el gran favorito, tanto por su posición liguera como por su condición como local. Pese a ello, en estos partidos el cartel de predilecto rápidamente queda borrado. El encuentro concluyó con un 3-3, lleno de alegrías para unos y desilusiones para otros.

Disparidad de suerte al finalizar la campaña

En una Primera División con 22 equipos, el Sevilla no pudo salvar la categoría. Descendían cuatro conjuntos y un quinto se disputaba una promoción con un segunda. El Sevilla estuvo muy irregular durante toda la campaña y finalmente no pudo escapar de esos puestos que lo descendían a la categoría de plata del fútbol nacional.

Mejor suerte tuvieron los verdiblancos que acabaron la temporada 96/97 en puestos Europeos, con el máximo goleador nacional y el segundo de toda la Primera División, Alfonso Pérez Muñoz. Además, esa misma temporada el Betis se citó en la final de la Copa del Rey ante el FC Barcelona. Los catalanes se impusieron por (3-2) a los verdiblancos en un partido de idas y venidas y donde el gol fue el protagonista. Fue el broche, aunque amargo, a una temporada fantástica para el Real Betis.

Los croatas estrenaron el marcador del derbi

Este derbi tuvo lugar el 18 de mayo de 1997, partido correspondiente a las jornada 38. En los banquillos se enfrentaban Lorenzo Serra Ferrer, eminencia en el legado verdiblanco, y Julián Rubio. Dos entrenadores con objetivos muy distintos en el principio de la temporada, el primero, luchar de tú a tú a los grandes, Real Madrid y FC Barcelona; y el segundo, evitar el descenso.

Este derbi comenzó siendo un premio al espectador desde el primer minuto de juego. Ambos conjuntos apostaron por el descaro y una intensidad de elevadas revoluciones como principios para encontrar el gol. En el minuto 10 del encuentro, Robert Jarni, la zurda de oro verdiblanca, batía al portero sevillista Unzué y trasformaba el primer tanto. Delirio en la afición verdiblanca con un gol tempranero ante el eterno rival. El encuentro prometía.

Jarni marcó primero para los béticos, Prosinecki puso la igualada para los sevillistas

A partir del tanto del croata, el Sevilla FC comienza a desmelenarse y a estirarse en el campo. Los buenos minutos sevillistas se acaban reflejando en la igualada del marcador. Robert Prosinecki, otro croata, pero esta vez en el equipo contrario, convertía el 1-1 tras un penalti claro en el que fue expulsado el central bético Roberto Ríos.

El partido transcurrió con este resultado hasta el descanso. Tras la reanudación, la salida bética no dio tiempo a situarse al conjunto sevillista. De nuevo, Robert Jarni, con disparo memorable empapa el Benito VIllamarín de júbilo. El zurdo de oro anotó su segundo tanto de la noche con un trallazo escorado desde la banda, calco a un olímpico. Los verdiblancos volvieron a ponerse por delante, incluso mermados con un jugador menos en el terreno de juego.

El gol obligó a los sevillistas a volver a apostar con el juego ofensivo, liberarse y volver a desarrollar el sistema empleado durante el primer tiempo. El marcador se mantendría con ese 2-1 hasta los últimos 5 minutos del encuentro.

5 minutos para el recuerdo

Faltando 3 minutos para cumplir el noventa del partido y con todo el Sevilla volcado en el ataque ante el marco de Toni Prats, el nigeriano Finidi George pone un centro raso desde la banda izquierda que Juan Cañas introduce en la red sevillista tras controlar el esférico en el área pequeña. Éxtasis verdiblanco. El Villamarín coreaba a los suyos. El partido estaba sentenciado y el Betis conseguiría tres puntos merecidos y sufridos en el derbi como local de la temporada 96-97. Un partido en el que con uno menos se puede dar la sentencia.

Los sevillistas remontaron dos goles en los 4 minutos finales.

Pero si hay una clave que resaltar en cualquier derbi es el coraje. Eso es lo que despertó al Sevilla, aunque más bien tarde, ya que jugó más de una hora de partido con un futbolista más, pero sin voltear el resultado. 2 minutos más tarde, un centro desde la izquierda de Oulida es cabeceado por Salva Ballesta y bate al portero balear Toni Prats. Los sevillistas recortaban distancias (3-2) en el minuto 89. La parroquia nervionense enmudece. Las ilusiones de una posible gesta eran aplastadas por la escasez de tiempo. En un derbi todo puede ocurrir. Un minuto más tarde, en el 90 en tiempo de descuento, Galván, que había entrado 20 minutos antes, controla con el pecho un balón el borde del área para empalarla con toda la fuerza de la afición sevillista. El disparo sobrepasa a Prats y certifica una remontada histórica para los de Nervión. Los sevillistas remontaron dos goles en contra a falta de 4 minutos del final del partido. Una hazaña inolvidable que salta a la relucir para los sevillistas cada vez que se escucha la palabra DERBI.

Aquí os dejamos con los últimos 10 minutos agónicos, tanto para sevillistas como para béticos.

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