Fran y Mikel Rico, un dúo irremplazable
Fran Rico y Mikel durante un entrenamiento con el Granada C.F. (foto: Yisus Albarracín)

Fran y Mikel Rico, un dúo irremplazable

El Granada cuenta con su haber más peculiar, la conexión y el entendimiento perfecto de dos centrocampistas que marcan el ritmo de su equipo a la par de los suyos. Regularidad, constancia y consonancia para sacar el balón, defender, organizar y liderar el juego. La efectividad del vasco se ha visto mejorada tras la llegada del excapitán del Real Madrid Castilla, un 'jugón' especial y único - 'El Jefecito' -. El Granada, respaldado por la marca 'más rica', Fran y Mikel Rico.

Yisus
Jesús Albarracín

El Granada lucía en la Segunda División a un futbolista exprimido - con margen de mejora - y renovado, uno al cual el talento nato del centro del campo catalogaría de único y agradecido, siempre con el fútbol. Así se mostraba el vasco centrocampista del club nazarí tras su llegada a Granada, procedente del Huesca y maniobrado hasta cimas no tan exitosas como se lo haría saber su fichaje por el 'Histórico' rojiblanco. El regulador y polivalente Mikel Rico, aquel nacido en Barakaldo y configurado hasta el esquema más costoso para sí mismo. Eje y timón de un equipo que se vería obligado con el paso de las jornadas a no suplir su gran talento nato, de pieza y timón clave en un Granada que se habría topado con algo más que un jugador de la medular.

La apariencia del todo y el más, la entrega y la resistencia reconvertidas en un "pulmón" de serie, aquel con el que se le ha apodado y con quien sigue exprimiendo más de lo lógico. Regularidad y constancia, fuerza y movimiento imprevisibles y perfeccionado con el paso del tiempo. Uno de los premiados por la LFP tras superar todos los registros tomados con un Granada de Primera. Un equipo ligado a las más altas proezas del deporte rey que había regresado a la senda del buen arte, de la magia soñada de un jugador versátil y duradero, incansable y eterno durante cada encuentro. Haciendo eco de su gran fondo y magnitud para manejar tiempos y duelo con cada cual que se preste. También caído a la banda y cercano con cada jugador de su propio equipo. Un catorce con dósis de experiencia y fluidez en el juego, tanto con balón como sin el.

El ascenso tras más de treinta y cinco años, respaldado por cada cual granadino sentimental, cada uno de los que ha caminado en el recordatorio por la hambruna del fútbol de Primera y también por aquellos que no tuviesen la ocasión de disfrutar con un equipo en la máxima categoria del fútbol español. Cada uno, para todos. Fuerza y unión para asentarse de nuevo en el gran cenit del mayor deporte existente en una ciudad que lo echaba tanto de menos. Logrado por algunos, propiciando la llegada de otros tantos que diesen pie a un equipo más sólido, competitivo, y acorde a las exigencias de una competición tan impetuosa, elocuente y difícil.

Entre todos esos fichajes, repartidos entre cedidos, trapasados y libres, estaba él, el capitan del Real Madrid Castilla. Socio perfecto de un Mikel Rico que se habría bastado consigo mismo para maniobrar los espacios carentes de soberanía en una división inferior, una en la que su batuta rígida era justa y sapiente, pero escasa para afrontar un reto de tal calibre. Fran Rico ligaría su nueva aventura en Granada, su primer paso en el fútbol de élite para unir su visión, trabajo, intelecto y mentalidad táctica acordes a uno de los grandes 'visionarios' de este Granada tan ambicioso. Un adjetivo compartido también en las botas y el fútbol del joven gallego. Uno más reformado en La Fábrica y sonado con fuerza desde su rastro en las filas del Pontevedra, equipo de su tierra y el primero con quien se sintiese futbolista.

Superación y entrega acordes con una profesión que en extrañas ocasiones lo vive, dejando aparte al talento y la calidad con el corazón y el sacrificio, propios de un 'jugón' catalogado como líder y emblema. Fran Rico y Mikel Rico adoptarían, la zona media del juego granadino, el punto de unión entre todos los compases del juego, eje de estilo. Cada rincón vallado y cada espacio difícil al que solo harían frente unos pocos. Entre la polivalencia dada del dúo de 'ricos' granadinistas se hallaría el don natural del pase, la fluidez del juego en corto y también en largo. Hallando precisión y magia, imprevisibles para el resto pero lúcidas entre ambos.

Una pareja innata de lo que el fútbol subsita, necesita y cataloga como impropio de los más fijados en cualquier centro del campo, tanto en España como en Europa. Compenetrados y asistentes sobre el tapete del Nuevo Los Cármenes, llevando la baza clarividente de lo que supone un deporte tan restringido con aquellos que no lo respaldan como merece. El vasco y el gallego firman la segunda línea del juego, alternando sus funciones con un fútbol dispar e inseparable. Tanto uno como otro se han catalogado como irremplazables en una afición inconformista y sabia, sapiente de aquello difícil de hallar y mejorar en lo que marca el gran seguro táctico de Fran y Mikel, denominados como una de las parejas más seguras y gratas de la máxima competición española. 

Mikel, la polivalencia y el ataque: trabajo en equipo

El vasco es uno de los más sacrificados en lo que al juego del equipo granadinista lo refiere. Apoyando cada tramo difícil del juego, abriéndose a la banda y acoplándose en corto a la perfección de cada compañero que lo necesite. Entregando fuerza, anticipación y posesión en corto para subir más la línea ofensiva del Granada, cambiando el sistema del juego y el esquema inicial si las circunstancias lo dictan de posible o necesario. Ligando y creando estilo en un Granada al que también rige el catorce, un líder dentro y fuerza que marca la garra de este equipo venido a más, siempre a la par del ex del S.D. Huesca.

    

Un 'jugón' reconvertido en 'currante', inquieto y atento a cada movimiento no pensado y maniobrado por el rival, interceptando el juego opuesto con una marca propia y un dictamen más singular en cuanto al centrocampista. Aval considerable para un jugador progresivo y mandatario de lo que su equipo debe y no debe hacer. Ocupando los entresijos del fútbol más costoso donde no todos anteponen su función, su seña de prioritario y el balón como único reprochable de lo que su equipo aprende en referencia al centrocampista. Su unidad con Fran le ha dado mayor ocasión de despuntar y mejorar como el gran futbolista que está dándose en las filas nazaríes. Un 'todocampista' del que solo cabe esperar mejora y esquisitez, trabajo y esfuerzo acordes al reclamo del balón.

Fran, inteligencia, táctica y defensa: líder del Granada

El gallego, similar al juego de Xabi Alonso, Guardiola o Busquets, pero reconocido como el gran 'Jefecito'. Asentándose como un 'jefazo' impropio de un jugador tan joven. Aquel que marca el juego táctico de su equipo, situado en el centro del campo y acoplado a la defensa de los suyos. Apertura del juego como función esencial de un dotado de la pierna derecha, un diestro reconocido de ambición y talento en cada partido que afronta como si del último se tratase. El cuatro del Granada define su función como esencial en el paradigma del juego rojiblanco horizontal, catapultando a los suyos siempre acorde a su regla e imperatividad.

        

Liderando el juego andaluz con una visión única y mejorada en el conjunto del Granada. Irremplazable y progresivo con el paso y el porvenir de cada partido, querido por su afición y válido en cada esquema que se precie. Segundo entrenador en el Granada - con permiso de Javi García - , uniendo el juego de los suyos con un simplosio de grandeza y furor defensivo, sacando el balón desde atrás en busca de la meta goleadora, donde rinde culto hacia el resto de sus compañeros. Tolerante con el juego del resto, ambicioso y con una mente impuesta sobre su físico. Aprovechando cada día en este mundo de la pelota, mejorando en cada entrenamiento y siendo constante para sí mismo y el resto de los que creen en él. 

Juego en el centro y reparto para el resto

Unidos cuando el Granada mantiene la posesión, cooperantes de más fluidez y conexión tanto en corto, al pie del compañero, como en largo, donde la habilidad y precisión acometen facilidad y velocidad para llegar al área rival. El 'Jefecito' y el catorce granadinista marcan el ritmo del juego como algo lógico y sencillo, maniobrando desde el medio y cerrando la línea de contención siempre que se reclame desde el banquillo, acordado y dictado por el cuerpo técnico. Más presión propia de Mikel y asentamiento atrás para Fran cuando la herejía del juego lo permite, dejando alternancia en el juego de ambos y más convergencia entre la primera línea y el resto del juego, cuando el cuatro del Granada se marca como único central en una línea de tres que empieza a ser vital y repetida en los planteamientos de Abel Resino, actual entrenador del Granada C.F.

La facilidad del gallego para sacar el balón en largo desde atrás, creando más apertura en las filas rojiblancas, así como la llegada y la asistencia en cualquier zona del juego por parte del vasco, terminan por consolidarse y resarcirse en cada partido de su equipo. Mejorando la imprevisibilidad de "los filipinos" con más alarde de fundamento y actividad en cualquier tramo del partido, rigiendo la defensa propia con la salida por el centro del juego. Un tándem similar pero distante cuando el partido lo ocasiona, tanto en labores cercanas de la defensa como ante la salida explosiva del juego al ataque, asociándose entre líneas y creando ayudas constantes en la conexión de todos los miembros de la plantilla. Fran y Mikel Rico componen la baza más importante y resolutiva del juego del Granada, una pareja especial y vital para la continuidad de un Granada que ya marca su fútbol en el centro del juego. Eje, unión y conexión.

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