Serial Bayern de Múnich - Real Madrid 01/02: Remontada en el Santiago Bernabéu y más cerca de 'La Novena'
Guti celebra el segundo gol del partido que daba por sentenciada la eliminatoria

Los duelos entre el Real Madrid y el Bayern de Múnich siempre se habían caracterizado por ser más intensos de lo previamente esperado. Un partido efusivo donde el físico ocupa un lugar esencial e importante, destacado ante cualquier fábula de años remotos donde la furia y fuerza germana acaparaba todo, hecho que cambió con la historia y con permiso del coloso alemán.

El conjunto de Vicente Del Bosque recapituló uno de sus sinos más determinantes y característicos del emblema madridista, una remontada empuñada e impulsada por más de ochenta mil aficionados del Real Madrid, aquella de la temporada 2001-2002 ante el Bayern, por el mismo resultado en la ida aunque en cuartos de final.

Ida en el Olímpico de Múnich: 02/04/2002

La ida completó un lleno que no pasó desapercibido para ningún jugador “blanco”, el Olímpico de Munich se vestía de gala para recibir a un equipo que dos temporadas atrás había logrado su octava Copa de Europa. El Bayern, sin embargo, jugaba como vigente campeón tras vencer al Valencia en la última final del campeonato, en la temporada 2000-2001, una recordada por las lágrimas del guardameta Santi Cañizares y el consuelo de los jugadores germanos a los miembros ‘chés’. Un hecho paradójico ya que el Real Madrid derrotaría al Valencia en una final de 'Champions' un año antes.

Vestían los mejores años para un equipo histórico y resarcido, uno que también había participado en una final meramente reciente, la de la temporada 1998-1999 en el Camp Nou ante el Manchester United que se saldó con derrota en una de las remontadas más recordadas del fútbol contemporáneo (2-1). Aquel martes 2 de abril de 2002 el Bayern de Munich recibía a todo un Real Madrid, uno que por entonces contaba con jugadores de la talla de Zinedine Zidane, Raúl, Roberto Carlos o Fernando Hierro.

Un conjunto de ensueño listo para la ocasión, en busca de su novena Copa de Europa y con un equipo rival agresivo y arcaico. El Bayern incitó al fútbol fuera del estadio, envuelto en una sucesión de connotaciones negativas y provocaciones, ejerciendo su papel de frío y agresivo a la vieja usanza alemana y preparando una acogida hostil y significativa del miedo que les suscitaba el equipo de la capital de España.

Un Real Madrid inquieto, más nervioso de lo común que saltó al terreno de juego con menos fuerza sobre el juego. Pocas ocasiones para darle el ritmo al juego que se había prescrito en partidos anteriores, lejos de la portería de Oliver Khan y más replegados de lo normal, una similitud con la actual eliminatoria. Las alineaciones titulares eran las siguientes:

Bayern de Munich: Oliver Khan; Willy Sagnol, Bixente Lizarazu, Samuel Kuffour y Robert Kovac; Stefan Effenberg, Jens Jeremies y Owen Hargreaves; Élber, Paulo Sérgio y Roque Santa Cruz como tridente ofensivo de la escuadra bávara.

Real Madrid: César Sánchez; Fernando Hierro y Paco Pavón como pareja de centrales y Míchel Salgado y Roberto Carlos como laterales; Iván Helguera, Claude Makélelé, Geremi, Zinedine Zidane y Santiago Solari; Raúl como único referente de su equipo.

El Real Madrid comenzó anotando el primer tanto de la eliminatoria con un gran lanzamiento cruzado desde lejos del camerunés Geremi, uno que partía desde la frontal del área bávara y que topaba su meta con el ras del poste derecho de Oliver Khan, impotente y sin acción alguna de evitar el primer misil madridista. A partir de aquel tanto el conjunto local sacó aún más su marca ecuestre de equipo aguerrido y ofensivo, haciendo fiel su juego abierto y por alto, buscando continuamente la marca de Roque Santa Cruz pero sin fortuna final.

En el Real Madrid la defensa férrea y el juego más replegado de lo normal acabaron costando más de lo lógico, una defensa de cinco con la inclusión del cántabro Iván Helguera y menos salida de dos laterales rápidos y con recorrido. El equipo español se alzó durante el final de la primera parte de nuevo, dejando eso si, una de las mejores connotaciones de aquella eliminatoria.

El Bayern saltó con más pundonor tras el descanso, retomando su esquema aguerrido y bizarro y evitando el protagonismo que había adquirido el propio Real Madrid al final de la primera mitad. El técnico salamanquino Vicente Del Bosque sacó del banquillo a Steve McManaman en el minuto 76 por Santiago Solari y a Flávio Conceiçao en el 83 por Geremi, autor del único gol en el partido hasta el momento.

Ottmar Hitzfeld también daría entrada en el partido a Claudio Pizarro y Hasan Salihamidzic en el minuto 63 y a Niko Kovac en el 83. Un juego más revulsivo para el equipo anfitrión que insistió en llegar más por los dos costados, dejando menos inciso en presionar por el medio y obligando a defender más a Roberto Carlos y Míchel Salgado, más replegados en una línea de cinco fija y firme.

Stefan Effenberg lograría el tanto del empate en el minuto 82, en la jugada previa a la inclusión de Flávio Conceiçao y Niko Kovac, dando por bueno el resultado el técnico Hitzfeld y buscando alguna nueva ocasión por el centro del campo con el brasileño por parte del cuadro madridista.

El equipo bávaro siguió insistiendo más que el Real Madrid, arrinconando al octacampeón de Europa en su propia área y buscando alguna nueva oportunidad para darle finalmente la vuelta a un resultado peligroso y adverso. En ese momento aparecería el otro titán del Bayern por arriba, el americano Claudio Pizarro que lograría el dos a uno definitivo en el minuto 88 de partido. Un gol que daba opciones al Bayern de Munich y que dejaba el resto para decidirse en el Estadio Santiago Bernabéu.

La vuelta en el Santiago Bernabéu: 10/04/2002

El cuatro veces campeón del campeonato continental sacó a lucir de nuevo provocaciones y llamadas a una deportividad menos lícita y permisiva. Palabras fueras de tono e incitación a que el Real Madrid perdiera de vista la eliminatoria y la pausa que se le atesoraba como uno de los clubes mejor conjurados del mundo. Haciendo alarde de fundamentos y sin perder la templaza que sellaban el fútbol rítmico y elegante comandado por el galo Zidane.

El conjunto español contaría para la ocasión con las participaciones del luso Luis Figo, ausente en Munich, y Fernando Morientes. Un esquema más ofensivo que volvía a emparejar a Raúl González con el nueve madridista. El Bayern, sin embargo, alinearía a dos delanteros en comparación con lo visto en el partido de ida – Roque Santa Cruz y Élber -. Dos alineaciones iniciales que quedaron de este modo:

Real Madrid: César Sánchez; Fernando Hierro e Iván Helguera como pareja de centrales y Roberto Carlos y Míchel Salgado como laterales en el cuadro blanco; Claude Makélelé y Zinedine Zidane por el centro y Luis Figo en la derecha y Santiago Solari en la izquierda; Raúl y Morientes como pareja de delanteros.

Bayern de Munich: Oliver Khan; Samuel Kuffour, Robert Kovac, Bixente Lizarazu y Thomas Linke en la primera línea del juego bávaro; Stefan Effenberg, Jens Jeremies, Owen Hargreaves y Hasan Salihamidzic en el centro; Élber y Roque Santa Cruz como pareja de delanteros.

El partido comenzó dando más protagonismo para un Bayern rápido y efusivo, ansioso por lograr el primer gol del partido pero escueto en su línea defensiva. Los de Hitzfeld perdieron relevancia a raíz del desgaste físico del primer tiempo, momento donde luciría la mejor faceta del Real Madrid: rápido y elegante, habilitando más circulación y posesión con el balón.

El equipo de Vicente Del Bosque no cayó en el nerviosismo que si se podía reflejar en el cuadro alemán, manteniendo mejor el ritmo del juego y dando menos facilidades a los germanos para diambular por su propia área. Zinedine Zidane y Luis Figo clamaron con más ímpetu, los dos fichajes estrella del Rey Midas Florentino Pérez sacaron un repertorio exquisito de su mejor tutela con el balón, dejando eso si, el trabajo ofensivo para un insaciable Raúl González que terminó encarándose a toda la zaga bávara.

El siete rindió homenaje a otro histórico del madridismo que se recordaba, a grueso modo, en aquel partido por su carácter enérgico y tenaz, el del gran Juan Gómez “Juanito”. El Real Madrid seguía arrinconando a un Bayern más volcado en defensa a la par que lo hacían los minutos de juego, llegando hasta un final del primer de tiempo obtuso con el resultado pero encomiable con el buen hacer madridista, superior a los de Ottmar Hitzfeld.

Tras el descanso el encuentro proseguía siendo cándido a la llama blanca, el Real Madrid seguía volcado en ataque en contraposición al Bayern de Munich, más desenvuelto por el área rival y dejando pocas opciones de que los alemanes se hiciesen con el control de partido. Consecuente con ello llegaría el primer gol del partido, el primero de un Real Madrid que volvía a encabezar la eliminatoria y que se empezaba a ver en semifinales.

Iván Helguera en el minuto 69 lograba el gol de un Santiago Bernabéu vehemente e insaciable. Momento donde el técnico visitante empezaría a mover el banquillo para dar entrada a Claudio Pizarro por Samuel Kuffour, ligando más consonancia por arriba e incrementando el número de jugadores en la última zona del campo. El Real Madrid, por otro lado, siguió atacando con más alevosía, insistiendo con más disparo desde media y larga distancia y obligando al guardameta Khan a trabajar más que en cualquier otro partido de la competición.

Del Bosque daría entrada a José María Gutiérrez ‘Guti’, en el minuto 81 de partido, por Fernando Morientes. El canterazo terminó acaparando gran parte del juego de su equipo, involucrado en las tareas por el medio y posicionándose como un delantero centro que había lucido de una forma notable ante la AS Roma, entre otros. El delantero reconvertido insistió más en materializar alguna ocasión destacada, aquella que sentenciase el partido y la eliminatoria.

En el minuto 85 llegaría la ocasión, el momento para sellar la remontada y eclipsar a un rival impotente y superado por el gran aspirante a lograr el título, un gol decisivo y que cerraba la puerta a los visitantes. Partido donde se volvió a apelar al “espíritu Juanito” y el Madrid consagró su historia como un equipo capaz de todo, sobre todo en su feudo, aquel que volvió a instar una remontada única e imborrable para la retina de cada seguidor y aficionado del Real Madrid.

Semifinal ante el F.C. Barcelona y final ante el Bayern Leverkusen: 'La Novena'

Tras el pase a las semifinales, el Real Madrid se encontró por el camino a todo un Barcelona. Un partido donde se pudo ver la mejor versión de un coloso blanco crecido y resarcido en busca de alzar el título de 'Champions'. La novena copa, aquella que daba aún más reconocimiento al conjunto entrenado por un Vicente Del Bosque incondicional y emérito del éxito colectivo de su equipo.

En aquella eliminatoria los madridistas lograron sumar una importante victoria en el partido de ida, en el Camp Nou, por dos goles a cero, resolviendo en el Santiago Bernabéu con empate a uno y con uno de los mejores goles de Raúl González: por la escuadra de la portería desde lejos. Tras el pase aguardaba en el horizonte un nuevo rival germano, el "otro" Bayern, el Leverkusen. Aquel equipo contaba con jugadores de la talla de Michael Ballack, Neuille, Zé Roberto o Lucio.

Una generación importante de futbolistas que soñaban con lograr su primer título de 'Champions', difícil ante un Real hambriento y encabezonado con hacerse con una "orejera" más, 'La Novena'. Partido que vistió el equipo español con dos goles históricos y eternos, el primero de un Raúl González astuto para habilitar el desmarque tras un saque de banda de Roberto Carlos, y el segundo de Zinedine Zidane: una maravilla encarnada y materializada por un futbolista especial y único.

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