Saviola: la sutileza del gol
Imágenes: saviolasite.com

El rey del deporte rey señaló en su día que había nacido para el fútbol al igual que Beethoven para la música. Y es que los dones son aquellas cualidades o habilidades que a menudo se aprecian desde prematuras edades. Es así como Cacho y Mary observaron en su hijo Javier Pedro, una especial conexión entre su pequeño y el fútbol.

Buenos Aires, 1984. Las gradas de El Coliseo del Bajo Belgrano -propiedad del Club Atlético Excursionistas- solían hallarse repletas en días de partido, típico ambiente jaranero en las canchas argentinas. Entre la multitud, el pequeño Javier Pedro, acompañado por su padre y su tío, quienes empezaron a estudiar, atónitos, el impropio comportamiento de un crío de tan solo tres años dentro de una cancha de fútbol, ya que mientras los demás niños -y no tan niños- alborotaban y recorrían los pasillos y vomitorios de la cancha, el pequeño Javi observaba en silencio e inmóvil, desde su aposento, todos los movimientos que realizaban la pelota y los jugadores.

A los cinco años empezó a disputar sus primeros partidos en superficies de cemento con el Ateneo Colegiales y siempre junto a su buen amigo Corrales, quien le acompañó posteriormente en el Parque Chás, equipo que poseía un convenio con River Plate. Javier Pedro Saviola, cumplidos los ocho años de edad, pasó las pruebas y comenzó su andadura en la entidad millonaria.

Una década en River

El pequeño Javier fue creciendo y formándose como persona y futbolista dentro de las categorías inferiores de River hasta los 16 años, momento en el que el técnico Ramón Díaz decidió enfundarle la camiseta del primer equipo y hacerlo debutar en San Salvador ante Gimnasia Jujuy. Pese a su asombro y el peso de la circunstancia, “el pibito” -como le apodó el propio Ramón Díaz- no se achicó y debutó haciendo lo que mejor sabe, marcar.

Empezó haciendo historia -convirtiéndose en el jugador más joven en debutar con River- y continuó agrandando las vitrinas del legendario club argentino brindando a su afición el Torneo Apertura de 1999. Saviola dio auténticas tardes de gloria junto a su inseparable compañero Pablo Aimar. Ambos hicieron las delicias de los aficionados al fútbol y conformaron junto a Diego Placente una histórica plantilla que puso el broche de oro a la década más dorada del club millonario. Saviola anotó aquel día dos goles que se sumaron a los 13 tantos que ya tenía en su haber. Fue el máximo goleador del campeonato con tan solo 18 años, algo que solo había logrado Diego Armando Maradona.

El “conejo” Saviola dejó para la historia la cifra de 58 goles en 120 partidos. Su último gran éxito con la escuadra franjirroja fue la consecución del Clausura del 2000, ya que en 2001 y tras proclamarse campeón, máximo goleador y mejor jugador del Mundial Sub-20 con Argentina, el FC Barcelona pagó 24 millones de euros por su traspaso.

Primera etapa en el Barcelona

Saviola llegaba a la península de la mano de Gaspart en la presidencia y de Carles Rexach en el banquillo. El equipo culé depositó grandes esperanzas en el delantero argentino, que en su debut logró cuajar un doblete en los primeros 14 minutos de partido.

Con buenas actuaciones en Liga y en Europa, Saviola se consagró como uno de los delanteros más importantes del planeta. Su habilidad, rapidez y movilidad por las posiciones de ataque provocaban grandes quebraderos de cabeza a los zagueros rivales. Durante las primeras tres campañas como blaugrana, se mostró regular en cuanto a goles (60) y partidos jugados (146). Pero la ausencia de títulos durante su estancia causó un importante revuelo institucional en el conjunto culé, que de la mano de Joan Laporta realizó una fuerte inversión en jugadores y redujo el protagonismo del “pibito”, al que se le buscó acomodo en forma de cesión primero en Mónaco y posteriormente en Sevilla.

Abanderado en el centenario sevillista

Pedro Javier Saviola fue uno de los fichajes más sonoros en la historia del Sevilla FC. El presidente de la entidad nervionense, José María del Nido, vio en el delantero argentino la figura de abanderado para el proyecto de la temporada del centenario de la entidad. Junto a hombres como Kanouté o Luis Fabiano, “el conejo” formó parte de una de las mejores delanteras de la historia de un club que seis décadas después volvería a proclamarse campeón. Sería el 10 de mayo de 2006 cuando con Saviola entre los titulares, el equipo dirigido por Juande Ramos levantaría en Eindhoven la Copa de la Uefa. A raíz de ese momento, el club sevillista encadenó la friolera de 5 títulos en dos años.

Pese a las lesiones y su efímero paso por la capital andaluza, Saviola dejó huella. Marcó 15 goles -dos menos que en su anterior cesión con el Mónaco-, pero su carácter, calidad y compromiso hicieron del argentino todo un ídolo en Nervión.

En el verano de 2006, el delantero regresó al Barça sumido en un mar de dudas. Pese a que desde un primer momento Rijkaard no contase con él, una lesión de Eto´o a inicios del campeonato provocó que el técnico holandés le otorgase el beneficio de la duda. Saviola respondió con 13 goles en 26 encuentros, pero tras la recuperación de Eto´o su participación en el equipo se vio notablemente afectada y en 2007, tras acabar contrato y no acordar renovación del mismo, el jugador quedó libre y fichó por el Real Madrid.

Tras acabar contrato en el Barça, fichó por el Madrid

No fue plato de buen gusto su fichaje por el eterno rival para Laporta, quien no dudó en devaluar el rendimiento del argentino como culé ante la prensa.

Al equipo merengue estuvo ligado durante dos temporadas. A la sombra de hombres como Raúl, Van Nistelrooy, Robinho o Higuaín, “el pibe” apenas gozó de oportunidades para demostrar su talentosa habilidad. Dejó la discreta cifra de 5 goles en 26 encuentros y se marchó a Portugal con una Liga y una Supercopa de España en su palmarés.

Recupera la confianza en el Benfica

Cinco millones de euros fue el precio que pagó el equipo lisboeta para hacerse con los servicios de Pedro Javier Saviola. Con Jorge Jesús al frente del banquillo, Saviola volvería a aumentar sus registros en cuanto a minutos disputados y recuperaría la confianza perdida en el Madrid. En materia de goles, sus cifras disminuyeron desde los 18 de su primera temporada hasta los 6 de su tercera y última campaña en Portugal. No obstante, se alzó con una Liga y con tres Copas de Portugal, siendo nombrado mejor jugador de la Liga en la 2009/10.

Como internacional, Saviola posee la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004 y una participación de la Copa del Mundo de Alemania 2006, donde la albiceleste quedó apeada en cuartos de final. También fue subcampeón de la Copa América 2004, final que perdió ante Brasil.

Llega al Málaga

Tras un mercado veraniego poco animado en materia de traspasos, Pedro Javier Saviola ficharía in extremis por el Málaga CF. A sus 30 años de edad, "el conejo” Saviola regresa a España para aportar su experiencia tanto en la Liga como en Europa, donde el equipo andaluz emprenderá su primera aventura en la Champions League. Tras la marcha de Rondón, el técnico malaguista, Manuel Pellegrini, contará en ataque con hombres experimentados como el propio Saviola, Santa Cruz o Seba Fernández, a la vez que con jóvenes promesas como Fabrice o Juanmi.

Siempre se sintió cómodo en la península -quizás por su ascendencia extremeña-, pero lo cierto es que Pedro Javier ha querido iniciar el último tramo de su carrera deportiva en ella. Ahora será La Rosaleda la que disfrute del don de un joven que siempre respondió ante la adversidad, como cuando a los nueve meses de su nacimiento, su vida corrió peligro a causa de una diarrea crónica que le hizo perder las defensas y ante la que no había respuestas médicas, el pequeño Javi se repuso milagrosamente y se ató un balón a sus pies para nunca más se separó de él.

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