Tiempo de opinión: Jordi Codina gran portero, mejor compañero
Montaje ofrecido por Moyá en su twitter personal.

Jordi Codina, portero del Getafe que ha pasado en el equipo por multitud de situaciones, desde su llegada nunca ha sido el portero titular indiscutible, unas veces por Óscar Ustari y otras como esta temporada y la pasada por su nuevo compañero, Miguel Ángel Moyá. A priori una situación difícil para cualquier jugador, el calor del banquillo nunca es el mismo que se recibe por los minutos disputados en el campo.

Durante el paso del tiempo en las competiciones futboleras, el debate de la titularidad en portería siempre ha sido un tema tajante y abrupto. Si bien el buen ambiente nunca ha reinado en mayoría, muchas han sido las situaciones que dejaban claro que la competitividad superaba a la deportividad. No es lejano recordar el incidente ocurrido en el Deportivo de la Coruña en la temporada 2007/2008.

Por aquel entonces, dos porteros se disputaban jugar bajo palos en la portería gallega, Munúa y Aouate (actualmente titulares indiscutibles en Levante y Mallorca respectivamente). Ambos jugadores disputaban una gran rivalidad por conseguir asentarse en el once titular, hasta el punto que el israelí Aouate comentó públicamente su disconformidad con su suplencia, lo que llegó tajante a los vestuarios. Desgraciado fue el día que este incidente llegó a las manos, saldándose con seis puntos en el pómulo de Aouate tras un enfrentamiento con su compañero uruguayo. Pero ese día no solo se perdió dignidad. Ese día se perdió deportividad. Se dejó en claro que lo que primaba era la competitividad antes que la deportividad, hasta el punto de dejar el deporte rey, ejemplo de toda una juventud, por los suelos.

No todos los incidentes entre cancerberos han resultado de manera tan trágica, aunque siempre ha sido de difícil expectación ver falta de compañerismo por la pérdida de titularidad. Difícil ver como mucha prensa hace eco de estos hechos para entrometerse en las relaciones de equipo, fomentando la inestabilidad en los vestuarios.

El Getafe goza de una situación digna de admirar. Sus dos porteros (ambos grandes profesionales) gozan de una amistad envidiable tanto para cualquier deportista como para cualquier espectador. Es todo un ejemplo de lo que significa, o debería significar el fútbol como ejemplo en la sociedad.

Jordi Codina se posiciona como segundo portero bajo los palos del Getafe, a la sombra de una de las revelaciones en la portería en esta liga, Moyá. El guardameta mallorquín lo juega todo con el Getafe, siendo uno de los principales artífices de la gran temporada azulona. Debido a ello, el exmadridista Codina apenas ha disputado tres partidos ligueros esta temporada, contra Deportivo y Barça, y más reciente contra el Betis esta pasada jornada.

A primera vista, se prevería un Jordi Codina falto de forma, indignado y frustrado con su situación deportiva. Todo lo contrario. Como recientemente dijo en rueda de prensa: "Me encuentro muy bien, llevo todo el año entrenándome fuerte y ha llegado la oportunidad y lo haré lo mejor posible para que no se note la ausencia de Miguel". El guardameta ha demostrado ser un ejemplo de jugador, que pese a la suplencia no ha dejado de entrenar al máximo para estar disponible ante cualquier dificultad. Ha evidenciado ser un jugador comprometido, y lo más importante, en compañero ejemplar.

Es notable destacar el buen ambiente que se respira en el vestuario del Getafe, si bien amplias son las bromas que se pueden ver por las redes sociales, es importante destacar la estrecha relación que mantienen tanto Codina como Moyá. Rivales en el vestuario, pero grandes compañeros fuera de los terrenos de juego.

Gracias a las redes sociales, como twitter, es admirable ver cómo tanto uno como otro se apoyan en los peores y mejores momentos. Moyá destacaba la titularidad de su compañero catalán, dándole ánimos y ofreciéndole suerte, y viceversa cuando es Jordi el que debe estar en el banquillo. Ambos declaran públicamente ser grandes amigos, desde antes de coincidir en el conjunto madrileño. De ellos se ha sacado en claro que el orgullo de ser portero, una posición difícil y muchas veces objeto de críticas, es mucho más llevadera si a tu compañero bajo palos lo tratas como un compañero y no como un rival.

Este ejemplo de compañerismo, no es más que otro ejemplo de deportividad, de acto a seguir ya no solo por los jóvenes que se empapan de estos hechos, sino de todo jugador que antepone la rivalidad entre sus compañeros a la deportividad.

Fotos del cuerpo: Marca y Twitter personal de Jordi Codina.

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