Leyendas rojiblancas: Cervián
El defensa rojiblanco salvó al Almería de una tragedia parando un penalti.

Leyendas rojiblancas: Cervián

Hoy en "Leyendas rojiblancas" les recordamos la carrera futbolística como rojiblanco de este inolvidable lateral izquierdo. No dejen de leer aquellos cinco memorables años del '3' sevillano. Con ustedes: Cervián.

Jordanissimo
Sebastián Guirao Martínez

Nombre: Juan de Dios Cervián Escobar.

Fecha de nacimiento: 13 de noviembre de 1975.

Lugar de nacimiento: Sevilla (Sevilla).

Posición: lateral izquierdo.

Temporadas:

    2001-2002: Segunda División B, grupo IV.

    2002-2006: Segunda División.

Cervián debutó con la Unión Deportiva Almería en la primera jornada de la temporada 2001-2002. Arribó procedente del Granada y desde el primer momento se apoderó con total solvencia del carril izquierdo del conjunto comandado por Juan Martínez, Casuco.

A partir de aquel día, el Estadio Juan Rojas (y el Mediterráneo en menor magnitud) iba a disfrutar de la constancia y el valor de este irrepetible carrilero hispalense.

Roberto Carlos 2.0

Aquella U. D. Almería no había hecho más que empezar y el balompié de la capital no podía permitirse el lujo de seguir caminando por desiertos áridos o salvajes estepas. La afición debía irse contenta a casa lo más a menudo posible y gracias a la rectitud de Casuco y a futbolistas como Cervián, se consiguió.

Hay cosas en la vida que son imposibles de negar, como el hecho de que la Tierra es ovalada, casi tan ovalada como los tríceps surales de Cervián. El tríceps sural es el músculo formado por el sóleo y el gastrocnemio (al cual llamamos vulgarmente "gemelo"). Sí, hay que reconocerlo, es una comparación muy forzada y de bicho raro, pero como decía, hay cosas ineludibles, y es imposible no mencionar aquellos espectaculares gemelos que poseía el lateral rojiblanco.

Para darle rigor a este comentario anatómico, es obligatorio relacionar el volumen y la potencia con el buen uso que le daba Juan de Dios a su tren inferior. Durante toda su carrera almeriense fue un futbolista incansable: atacaba, defendía, corría la banda, realizaba con enorme fuerza los saques de banda, se prodigaba en las asistencias en largo y era protagonista en los lanzamientos de falta. Estábamos ante el Roberto Carlos de las categorías de bronce y plata. Cervián dominó inexorablemente la banda izquierda de la Unión Deportiva Almería gracias al desarrollo de su potencia de cuádriceps y gemelos, por encima de todo.

Después de ascender a Segunda tras superar la liguilla encuadrado en el grupo de la muerte (donde estuvieron Espanyol B [con Crusat y Carlos García en sus filas], Pontevedra y Real Madrid B), Cervián siguió contando en las alineaciones almerienses. En estos dos primeros años de la UDA, fue el rey del carril zurdo y entre ambas campañas sumó cinco dianas con la elástica mediterránea.

El Almería y Cervián lograron la salvación y se conectaron profundamente a la Liga de Fútbol Profesional.

De más a menos

El equipo empieza la temporada 2003-2004 venciendo al Málaga B por 3-2 (donde marcó Cervián), pero durante esta temporada y la siguiente, la escuadra almeriense sufrió turbulencias con cambios de entrenadores y tácticas de juego.

Ya en el Estadio de los Juegos Mediterráneos, mientras transcurría la 2004-2005, prácticamente recién estrenado el cargo de míster por Paco Flores, la U. D. Almería jugaba un partido crucial ante el Lleida. Y era crucial porque el Almería no paró ni un segundo de titubear y bailar con los puestos de descenso y restaban escasas jornadas para poder salvarse.

El peligro estaba cerca, quemaba. Para echar toneladas y quintales de leña al fuego, Valerio comete un penalti sobre un jugador ilerdense y es expulsado. Cervián, como portero de circunstancias, se coloca bajo los palos. Con total sinceridad e ínfima originalidad: fue la mano de Dios. El defensor rojiblanco paró el penalti, se mantuvo el 1-1 y la grada enloqueció con el punto salvado del infierno, que a posteriori dio oxígeno para otra sufrida permanencia.

Vuelta al ruedo y corte de coleta

Después de transitar por el paraíso y por el averno, en su última temporada como rojiblanco, el 3 sevillano solo dispuso de minutos con Paco Flores en cinco partidos. El lateral, obviamente, vio disminuido su potencial físico y los miles de centros que había colocado con anterioridad dentro del área rival ya no eran tan numerosos. Como ciclo natural de la vida, Juan de Dios Cervián descendió su nivel y fue traspasado a un equipo de Segunda B (el Sant Andreu) y por ende, se cortó la coleta almeriense en el estadio donde aún permanece su fuerza.

Este humilde profesional, como sucedió con Barbero, llegó en un momento clave para el fútbol almeriense. Un jugador con garra, no de excelsa calidad, pero sí de valiente compañerismo y colaboración, ayudó de un modo impecable y señorial a la cimentación del actual club de fútbol de la ciudad de la Alcazaba.

Cervián, lateral izquierdo cerrado y puro, amplísimo pulmón que alzó al Almería del oscurantismo a la modernidad de los nombres en la camiseta, las botas de colores y la publicidad en el pantalón. Marcado ya en la retina de los veteranos aficionados de la UDA, Cervián, un futbolista único.

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