La pasión turca de Özil
Mesut Özil, rezando antes del comienzo de un partido (Foto: Tumblr)

Él se autodefine mezclando las culturas que ha vivido, de las que ha mamado desde niño, cuya influencia en el jugador es innegable: "He cogido lo mejor de los dos pueblos. La disciplina de los alemanes y la imaginación de los turcos". A pesar de que la carrera profesional del jugador del Real Madrid está siendo más que exitosa, hay un punto ciego en su trayectoria. Capital en los intereses de la selección otomana y los de su club, goza de simpatías por doquier. Pero hay un lugar en el que puede no ser del todo bienvenido. Y es que la historia de Mesut Özil no se limita a su nacimiento en territorio alemán, en Gelsenkirchen, casi 25 años, pues como muchos otros, sus abuelos, emigraron desde Turquía hacia Alemania mucho antes del nacimiento del '10' blanco, y el propio Mesut tuvo la oportunidad de decidirse entre su país de nacimiento, o el de su familia. Y escogió el primero.

Una elección con connotaciones políticas

Esta elección, en principio inocente, fue tomada por muchos sectores del país otomano casi como una afrenta, si bien era peor aún la sensación que dejaba lo que ellos consideraban una traición al ver los casos de otros dos compatriotas del turco-alemán. Hamit Altintop y Nuri Sahin, ambos compañeros en el Real Madrid de Özil en algún momento durante las dos últimas temporadas, y en la misma situación política que el crack merengue, también tuvieron que escoger entre vestir la elástica alemana o la turca, y se decantaron en su decisión por la segunda, siendo acogidos por la hinchada como auténticos héroes. La opinión de la masa social del país otomano se tornó en aún peor cuando el propio Altintop, vistiendo aún vestía la zamarra del Bayern de Münich, cargó con su futuro - ya ex - compañero, acusándole de elegir a la selección alemana para "ganar más dinero y tener más prestigio" circunstancia que además, según comentó en su momento el actual jugador del 'Galata', le valió a Özil el poder fichar por el Real Madrid, dudando de su compromiso y sentimiento para con el combinado de la media luna, al igual que para el del alemán.

Özil vivirá por primera vez el ambiente 'infernal' de los estadios turcos

Estas palabras de Altintop, que hablaba del fútbol como un deporte en el que debían primar "los sentimientos sobre los negocios" no fueron aceptadas por Özil, que salió al paso de las mismas, dejando claro que su decisión no atiende a más motivos que su identificación con el país dónde nació: "Juego de todo corazón con Alemania" argumentaba el '10' blanco, añadiendo además que "mi familia lleva tres generaciones aquí, yo nací aquí, jugué con la selección juvenil y me siento bien. No puedo imaginarme jugando para otra nación".

En el camino a la última Eurocopa, Turquía y Alemania quedaron encuadradas en el Grupo A. Llegado el momento, parecían las dos selecciones que sejugarían el primer puesto del grupo, que daba acceso directo a la misma. En el choque jugado en territorio alemán, los chicos de Löw se impusieron a la selección de la media luna por un contundente 3-0. Pero el partido de vuelta que se iba a disputar en terreno otomano tenía que disputarse casi un año después, el 7 de octubre de 2011, y la afición turca esperaba impaciente el regreso del 'hijo pródigo' a la tierra de sus abuelos. La controversia que se había generado ya en el partido de ida, en la ciudad de Berlín, con la tensión por las palabras de Hamit Altintop no pararía, puesto que saltó la noticia, antes del encuentro en el Ali Sami Yen - Türk Telekom Arena, de unas molestias en el tendón de aquiles que la prensa local no aceptaba como ciertas, sino cómo una manera del jugador de "borrarse" del encuentro, por temor a recibir una pitada por parte de la siempre ruidosa afición local.

Özil se convertía en protagonista forzado, por las duras o por las maduras, del que se podría considerar un verdadero derbi a nivel de selecciones, dada la gran cantidad de ciudadanos turcos residentes en Alemania, casi 3 millones, que emigraron en algún momento y constituyen un porcentaje más que respetable del total de habitantes en el país. Esta comunidad otomana hacía que los partidos entre ambos combinados gozasen de una mística especial, y los turcos les tenían guardada una a los alemanes desde las semifinales de la anterior Eurocopa, en Austria, en la que habían resultado eliminados por la Mannschaft gracias a un gol en las postrimerías del encuentro de Lahm. Finalmente Mesut causó baja en ese partido, que su selección no tuvo problemas de solventar con un nuevo marcador contundente, 1-3 en este caso, y los conflictos parecieron disminuir.

Özil: "No puedo imaginarme jugando para otra nación que no sea Alemania"

De blanco, y ¿preparado? para su primera visita a Turquía
 
Tanto es así que en la Navidad de aquel año el propio Özil viajó hasta la localidad de origen de la familia, durante sus vacaciones, para orar por sus abuelos y presentarles su respeto. De igual forma, la afición turca le recibió en esta ocasión con gran cariño, incluido un seguidor del club contra el que se va a jugar el Real Madrid el pase a semifinales de la Champions, el Galatasaray, que recibió la visita de Mesut con una camiseta de su equipo, que el merengue no tuvo problema en firmar. "Mi infancia la pasé aquí, nunca la olvidaré" declaró Özil durante su visita a 'F5Haber', un medio local. La relación del turco con su país ha sido tormentosa en un inicio, provocado ese huracán de sentimientos contradictorios por la salida de tono de Altintop y las acusaciones del mediocentro a su compañero. 

En el Ali Sami Yen, estadio del que las molestias en el tendón le libró de vestirse de corto por primera vez con su selección, volverá a encontrarse con el que fuera su compañero e instigador de esa polémica, al igual que lo hizo en el partido de ida en el Santiago Bernabéu. Allí, Mesut fue uno de los jugadores más destacados del encuentro, siendo capaz de asistir de una forma magnífica a Cristiano Ronaldo para lograr el primer tanto merengue,  y cuajando un sensacional partido. Por primera vez, enfilará el túnel de vestuarios de un estadio en territorio otomano, y recibirá el aliento de unos pocos madridistas desplazados hasta el 'infierno turco', y los gritos de muchos miles de incondicionales del Galata, que buscarán influir sentimentalmente en un futbolista clave en los intereses blancos. Quizás, tal y como le ocurrió a Cristiano en su primera visita a Old Trafford, el ambiente pudiera jugarle una mala pasada, circunstancia que Özil y su carácter intentarán desechar, y sentenciar definitivamente una eliminatoria en apariencia encarrilada.

Fuentes:

El Mundo

Blue BBVA

Ecodiario

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