Carlos Lázaro, una pieza válida para el puzzle blanquivioleta
Carlos Lázaro vuelve a casa. (Imagen: valladoliddeporte.com)

Carlos Lázaro, una pieza válida para el puzzle blanquivioleta

La corta carrera deportiva del mediocentro medinense (nacido en Medina del Campo el 13 de noviembre de 1990) ha estado marcada por la desgracia, consumada en forma de descensos y lesiones. Sin embargo, el olmedano de adopción vuelve a casa, al Real Valladolid, para intentar demostrar que puede aportar en la medular pucelana y ser una pieza de relevancia en el plantel de Juan Ignacio Martínez de cara a la próxima temporada.

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Alvar Salvador

Tras un buen año en lo personal con el Huesca, donde Lázaro ha disputado 28 encuentros, 2194 minutos, en los que ha llegado incluso a marcar un gol, el vallisoletano cumple su sueño de volver al club que le visto crecer como futbolista y en el que se ha formado desde pequeño.

Debut y descenso con el Valladolid

Con tan solo 12 años Carlos Lázaro se incorporó a las categorías inferiores del Real Valladolid. Su buen hacer en el centro del campo, le permitió ir progresando, gracias a su gran colocación sobre el terreno de juego y a su largo recorrido. Un jugador que no se caracteriza por ser meramente destructor ni constructor sino por aunar una mezcla de ambas características.

El 17 de enero de 2010 llegaría el momento más especial en la carrera deportiva del olmedano de adopción, su debut en la máxima categoría del fútbol español. Fue en los Campos de Sport del Sardinero y ante el Racing de Santander en un partido que como demuestran las palabras del centrocampista será por él recordado durante toda su vida ya que le servía para alcanzar su meta: "Desde que empecé en el Valladolid mi meta era esta. Ya lo hemos conseguido y ahora hay que seguir trabajando".

Sin embargo, no todo sería buenas noticias para el centrocampista esa temporada ya que el Pucela, que vivió un año aciago en lo deportivo contando con hasta tres inquilinos en su banquillo: Mendilibar, Onésimo y Clemente, perdería la categoría y el propio futbolista sufriría una grave lesión que al final acabaría convirtiéndose en un calvario para el joven pucelano.

Lesión y cesión a Huesca

En marzo de 2010 llegaría el momento más duro en la carrera de Lázaro. El canterano, sufrió una fractura en el menisco externo de su rodilla derecha, articulación en la que llevaba arrastrando molestias durante algún tiempo y de la que, en principio, se calculó 3 meses para su recuperación.

La lesión se fue complicando tras la primera intervención quirúrgica y acabó derivando en una segunda operación en octubre de 2011 para extirparle parte de la membrana sinovial que le provocaban continuas hinchazones en la rodilla.

Tras superar, en un periodo de recuperación final cinco veces superior al inicial, dicha lesión, Lázaro abandonó la disciplina blanquivioleta en busca de minutos y también, lo que es más importante, en busca de volver a sentirse futbolista. Para ello, decidió al final de la temporada 2011-2012 tomar rumbo a Huesca donde ha tomado verdadero protagonismo este año.

Con 28 partidos jugados y más de 2000 minutos en su haber, el jugador formado en las categorías inferiores del Real Valladolid, ve cumplidas sus expectativas personales de volver a considerarse un futbolista integro y de volver a tener un protagonismo dentro de los terrenos de juego y no fuera de ellos.

A pesar de sus buenos números, el pucelano no pudo evitar que este año, a expensas de lo que ocurra con las ampliaciones de capital y conversiones en Sociedad Anónima Deportiva de Lugo y Mirandés, el equipo aragonés certificara su descenso a la categoría de bronce del fútbol español.

Vuelta a casa

Con contrato con el Real Valladolid hasta el 30 de junio del año que viene, Carlos Lázaro retorna a casa y lo hace con ilusión como demuestran sus palabras: “Tengo ganas de volver. Se me quedó corto el año que estuve en Primera y estoy con unas ganas locas de empezar ya, de que llegue la pretemporada y ser uno más”.

A Zorrilla regresa un jugador que como él mismo dice esta más fogueado tras disputar más de una temporada en segunda: “Jugando una temporada en segunda te fogueas y te haces más jugador”.

Vuelve un futbolista más maduro a sus 22 años, que parece haber dejado atrás las lesiones que tanto han marcado sus últimos días como futbolista. Un hombre como Carlos Lázaro que puede ser una pieza muy válida en este puzzle blanquivioleta por su calidad y sobre todo por su recorrido.

 

Imagen 1: www.pucelanos.com

Imagen 2: www.eldiadevalladolid.com

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