Montanyesa 0 – 0 RCD Espanyol B: dominio y criterio sin premio
(Foto: VAVEL - Héctor Farrés)

Cambio radical de escenario. El Espanyol B ha pasado de jugar rodeado de los idílicos paisajes de Ribes de Freser a la ferviente grada del barrio de Nou Barris, sede del segundo rival del filial en la pretemporada: el CF Montanyesa. Las diferencias entre un partido y otro han sido evidentes desde el comienzo del partido. La humedad de Barcelona ha condicionado en gran parte a los jugadores de ambos equipos mientras que el terreno de juego presentaba un aspecto horrendo con parches de diferente césped que no hacían otra cosa que entorpecer el juego de toque de los espanyolistas.

En este contexto se enmarca un partido típico de pretemporada, sin ganas de forzar y de acumular minutos. Sin embargo, el filial no tuvo otro remedio que exprimirse al máximo para sortear la colocación de la Montanyesa en el campo, que impedía que el balón circulase con fluidez en los primeros minutos de partido.

Mala fortuna de cara a puerta

Tras intentar varias veces canalizar el juego por el centro del campo mediante Xavi Puerto, el filial cambió la estrategia para perforar la defensa local, liderada por un gran Ferrán. Por las bandas el Espanyol B originó peligro, sobre todo por la banda de Borja Martínez, y consiguió llegar a la portería con decisión; eso sí, sin puntería ya que Jairo no consiguió conectar con ningún balón. El espigado delantero corrió y se esforzó en todas las facetas del juego pero no obtuvo la recompensa que todo ariete quiere.

Los pequeños momentos de buen juego de ambos equipos se han visto empañados por la contundencia y las faltas tácticas de los locales. Las “abejas” eran un bloque defensivo, desde los hombres más adelantados hasta los centrales. Todo el acierto en las acciones defensivas era el que faltaba en ataque y al término de la primera parte cualquiera de los dos equipos podía ir por delante del marcador.

La reanudación del partido significó un once totalmente distinto y el único que continuaba en el césped era Irawan, que había entrado en la primera parte. Con sabia nueva el Espanyol B funcionó mejor y pronto avisó al portero local. Aitor subió por su banda esquivando rivales como pudo y sirvió un centro perfecto que Canadell, saltando por encima de todos, estrelló en el larguero. La polémica estaba servida ya que pareció que el balón cruzaba la línea de gol tras impactar en la madera. No obstante, el colegiado quiso pasar desapercibido y no dio el gol, como tampoco pitó dos más que posibles penaltis, uno en cada área.

La noche cayó en Barcelona y la afición local comenzó animar al ver como su equipo sufría en defensa y no creaba en ataque; en parte, gracias a las grandes actuaciones de Raíllo y Ferrán. En ataque, Mamadou era el faro de los periquitos y todos los balones iban hacia él. Aun así, el fornido delantero corrió la misma o parecida suerte que su antecesor Jairo, ya que al menos pudo chutar a puerta y marcar un gol que nunca subió al marcador por fuera de juego de su asistente Iván Sales.

Esa sería la última acción del partido antes de que el árbitro señalara el final de un partido rudo pero con detalles de calidad. No obstante, el Espanyol B deja buenas sensaciones que esperan ser ratificadas en el próximo partido de pretemporada, esta vez en la Ciudad Deportiva Dani Jarque contra el Sant Gabriel.

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