A Osasuna todavía le pesan las piernas

Osasuna se presentaba en Tenerife para disputar su primer amistoso en territorio nacional después de la gira por Holanda. Cuatro empates y una derrota no hablaban muy bien de los rojillos, que se enfrentaban a un equipo que llegaba invicto (tres victorias y un empate) y sin haber encajado un solo gol en lo que va de verano. Cierto es, eso sí, ante rivales de inferior categoría.

En cualquier caso, los chicos de Mendilibar tenían la oportunidad —una vez más— de brindar una victoria a la afición que, si bien, no significaría nada, si ejercería como plus de motivación para una hinchada que empieza a ponerse nerviosa ante los malos resultados hasta ahora cosechados. Sin embargo, no ha sido así y, a pesar de una buena primera parte, los rojillos han abandonado el Heliodoro Rodríguez López con la cabeza gacha y una nueva derrota en su haber.

Primera parte

Osasuna salía prácticamente con su único once posible después de que Mendilibar decidiera convocar solo a 14 jugadores (12 de campo) para este partido. La gran atracción, la dupla de ataque formada por Núñez y Oriol Riera y que se presupone titular para el día 18, cuando los navarros comiencen la Liga ante el Granada. Ambos fueron los que llevaron el peligro a la portería defendida por Roberto durante los primeros cuarenta y cinco minutos, e incluso el paraguayo se estrenó como goleador a solo diez del pitido inicial. Un centro al área del ex tinerfeño Marc Bertrán caía en las botas del guaraní que, tras un doble regate dentro del área, enviaba el balón a la red.

Los rojillos daban el primer golpe tras un buen inicio de los locales con dos disparos de Chechu y Raúl Llorente, que no encontraron portería, y una buena ocasión de gol desbaratada por Riesgo —hoy con el brazalete de capitán— que se lanzó a los pies de Guillem para evitar su remate. Sin embargo, poco duraría la alegría para Osasuna. Una indecisión de la zaga era aprovecha por Chechu para igualar el marcador cinco minutos más tarde.

A pesar de ello, los rojillos tomaron el mando del encuentro de la mano de Silva. El jugador chileno se erigió nuevamente como líder del centro del campo, bien secundado por Maikel Mesa, otro ex del Tete, que cuajó su mejor partido con la camiseta de Osasuna en la tierra que le vio nacer. Ambos se entendieron a la perfección, siendo el primero el encargado de la creación, y el segundo de la contención, e invirtiendo los papeles en momentos puntuales con gran acierto.

Un remate acrobático de Lotiès tras una falta botada por Joan Oriol y un potente disparo de De las Cuevas desde dentro del área que obligó a lucirse al meta local en el último minuto de la primera mitad, fueron las mejores ocasiones de los rojillos para aumentar su cuenta de goles antes del descanso.

Segunda parte

Tras el intermedio, Álvaro Cervera hacía cinco cambios; Mendilibar, ninguno. Este detalle marcaría el devenir del partido, que se decantaría a favor de los locales. El Tenerife salió del vestuario fuerte e inquietando la portería de Riesgo, mientras que Osasuna saltaba al verde perdido y sin las ideas claras. Por unos minutos, Osasuna parecía quitarse la presión de encima, pero en el 58 los blanquiazules —hoy de rosa con una camiseta que apoyaba la lucha contra el cáncer— asestaban el golpe definitivo. Una buena jugada individual de Ayoze acababa con la pelota en los pies de Óscar Rico, que se sacaba de la manga un zurdazo inapelable que, tras tocar en el palo, se introducía en el arco defendido por Asier Riesgo.

Ahí terminaba el partido. Ariel Núñez y Oriol Riera lo intentarían sin demasiada fortuna desde fuera del área y Óscar Rico apunto estuvo de sorprender en un par de ocasiones más a la defensa visitante, pero el marcador ya no se movería. Osasuna, físicamente hundido, no conseguía acabar ninguno de sus ataques y la presión del Tenerife se fue diluyendo poco a poco para acabar por transformarse en conformismo. Los navarros solo alcanzaban el área mediante arrancadas de fuerza por las bandas, principalmente por la derecha con Joan Oriol e incluso Lotiès, pero todas acababan en faltas o córners que los rojillos no conseguían aprovechar. Ni siquiera el balón parado fue hoy aliado de los de Mendilibar y todos los centros desde la esquina terminaban despejados por la defensa rival.

Final del partido

El partido llegaba a su final con la expulsión por doble amarilla de Silva. Roberto levantaba el trofeo de campeón del Torneo Ciudad de Santa Cruz-Copa Emmasa cuando una parte de los asistentes ya se habían ido. Al final, es un partido más de verano, encuentros aburridos por definición y que solo sirven para hacerse falsas esperanzas o para crear el nerviosismo en la afición. Pero lo cierto es que Osasuna sigue sin ganar y, con el paso de los días, la excusa de estar de pretemporada va perdiendo vigencia. En poco más de dos semanas empieza la Liga y los rojillos todavía están lejos del nivel que exige la Primera División española.

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