Alfredo Di Stéfano, 60 años de blanco
Alfredo Di Stéfano, 60 años de blanco

Millonarios era una de las referencias del mundo del fútbol en la década de los 50. La controvertida facilidad de los clubes colombianos en desembolsar cantidades sonrojantes para la época, para traer a los mejores jugadores del mundo a jugar al país cafetero, llamaron la atención de la FIFA. El máximo organismo del fútbol se valió del Pacto de Lima, para hacer que todos los jugadores volvieran a sus clubes de origen y evitar así la fuga de talentos de futbolistas sudamericanos e incluso ingleses a Colombia, en busca de grandes sumas de dinero.

Esta medida afectó a un joven argentino que todos coincidían en señalar como uno de los más prometedores del momento. Propiedad de River Plate, había sido traspasado a Millonarios después de la huelga de futbolistas en Argentina en 1947, dónde coincidió con grandes jugadores como Fello Meza, Rossi, Pedernera, Báez, o Cozzi, junto a los que conformó uno de los mejores equipos de la época, conocido en Colombia como el "Ballet Azul". Alfredo Stéfano Di Stéfano Laulhé nació en Barracas, Buenos Aires, un cuatro de julio de 1926, y jugó en la competición de su país hasta 1949, cuándo River Plate, su club de origen, vendió sus derechos al cuadro colombiano.

Su repercusión en el Viejo Continente fue escasa hasta 1952. Entonces, el Real Madrid organizó un triangular en su feudo, con motivo de la celebración de su 50 aniversario. Junto al combinado sueco del Norrköping, viajó hasta España Millonarios, que además terminaría ganando el trofeo merced a un 4-2 que le endosaron a los anfitriones. En dicho encuentro, la Saeta Rubia, tal y cómo ya era conocido Di Stefano, fue el principal artífice de la victoria, logrando sumar hasta dos tantos en dicho encuentro.

Memorándum único, el traspaso más controvertido de la historia

La magnífica actuación del argentino levantó el humor de Santigo Bernabéu, que presto y dispuesto, lo dispuso todo para lograr la contratación del talentoso futbolista del cuadro cafetero. Las buenas relaciones entre ambos clubes facilitaron la operación, y el máximo mandatario merengue logró cerrar la contratación del futbolista en torno a los 89.000 pesos de la época. Comunicado oficial mediante, el fichaje de Di Stefano por el Madrid, a pesar de parecerlo, no estaba ni mucho menos concretado.

Paralelamente a la operación que llevó a cabo el presidente blanco, su homólogo en Barcelona, Martí Carreto, con la colaboración del secretario técnico Pepe Samitier, y el abogado Ramón Trías Fargas, habían entendido - en referencia al Pacto de Lima - como propietario de los derechos del futbolista a River Plate, y alcanzaron con ellos un acuerdo para el trasvase del jugador a la ciudad condal cifrado en dos millones de pesetas. La tuberculosis de Kubala parecía ser determinante para provocar la retirada definitiva del futbolista, por lo que la entidad culé se movía en el mercado en búsqueda de un sustituto para el húngaro.

Dicha controversia entre la posesión o no de los derechos - pertenecientes a Millonarios hasta 1955 - la dirimió la Real Federación Española de Fútbol. Consensuado con ambas partes, decretó que Di Stéfano jugaría para ambos conjuntos. Primero, dos temporadas en el Real Madrid; y posteriormente, dos en el Barcelona. Dicho acuerdo, ratificado a mediados de septiembre de 1953, convertía al argentino en nuevo jugador blanco, al menos, durante las dos próximas campañas.

Cambio de inercia en España

Su llegada al Real Madrid cambiaría para siempre la historia futbolística del país. Con un Madrid deprimido, que hacía 20 años no conseguía convertirse en campeón de Liga, el propio Barcelona era el claro dominador nacional. Sin embargo, Di Stefano ayudó a dar el espaldarazo definitivo a la entidad blanca para revertir esta tendencia, ayudando al equipo a proclamarse ocho veces campeón en las siguientes diez disputas del campeonato doméstico, siendo el máximo goleador en cinco de aquellos campeonatos.

Los madridistas no tuvieron que esperar mucho para ver debutar a su nueva adquisición. Un 23 de ése mismo mes de septiembre, en un encuentro amistoso ante el Nancy francés en el Santiago Bernabéu, debutó el astro de Barracas, logrando ver puerta en la derrota por 2-4 que cosechó su equipo, haciendo, a pesar de todo, las delicias del respetable. A pesar de su gran debut, el comienzo de Di Stefano en España no fue del todo alentador, sembrando dudas en el máximo rival blanco, el Barcelona, que veía cómo el jugador no terminaba de ser todo aquello que esperaban.

Por eso, y apenas un mes después del debut del jugador, llegaron a un acuerdo con la directiva blanca para la venta definitiva de los derechos blaugranas sobre el futbolista, convirtiendo así en Di Stefano en miembro de pleno derecho del Real Madrid. Y poco tardaron desde la ciudad condal en admirar las consecuencias negativas que traería para ellos dicha decisión, puesto que el acuerdo se firmó horas antes de la disputa de un encuentro entre ambas entidades.

El resultado final del choque, 5-0 favorable a los merengues, con una doble participación del argentino en la 'manita' que endosó el Madrid a su rival. Estos dos tantos significaron además los primeros de Di Stefano en partido oficial contra el que pudo ser su equipo. Su debut, tanto goleador como en cuestión de participación, se había producido el 27 de septiembre, en la tercera jornada de Liga, con el Racing de Santander como rival. En el encuentro, Di Stefano colaboró con un gol a firmar un marcador de 4-2, que le otorgó la victoria a su equipo.

Su 'espectacular' secuestro

Durante aquellos años, casi a la finalización de su vínculo con el club, se produjo uno de los momentos más complicados en la vida del desde el año 2000, Presidente de Honor del Real Madrid. Mientras el cuadro blanco disputaba la Pequeña Copa del Mundo de Clubes en Venezuela, y Di Stefano se encontraba en el hotel del club, dos supuestos policías se presentaron ante él con el ánimo de llevarle a comisaría acusándole de tráfico de drogas. Mientras que el argentino les acompañaba en el coche, los miembros del FALN que le capturaron le revelaron la verdadera intención de su visita.

Literalmente, le confirmaron su situación de la siguiente forma: "Esto es un secuestro. No le va a pasar nada. Somos revolucionarios que no estamos de acuerdo con el régimen de nuestro país. Le soltaremos enseguida". Y siguiendo las palabras de los captores, dos días después de su rapto, la Saeta fue liberada, sin mayores consecuencias. Uno de sus secuestradores, conocido como Paul del Río, llegó a reconocer que el cautiverio del jugador fue amistoso, y que la intención de la operación fue sobre todo la de llamar la atención de los medios.

El mejor jugador de la historia madridista

Después de su salida del club rumbo al Espanyol, decidió poner fin a su carrera como profesional en 1966. Allí, jugando para el cuadro perico, la entidad territorialmente rival del Barcelona, logró lo que ni sus vecinos culés, ni Santiago Bernabéu para su Madrid pudieron lograr, reunir a la Saeta y Kubala en el mismo equipo. Aunque el húngaro era el técnico de aquel equipo, y Di Stefano el veterano referencia en punta, la combinación de entrenador-jugador que realizaba en ocasiones Kubala permitió (como en un Córdoba-Espanyol) ver a ambos astros juntos sobre el césped.

Tras apartarse definitivamente de la disputa del fútbol, el argentino no pudo hacerlo de igual forma de los terrenos de juego. A la conclusión de su carrera como profesional se inició su recorrido como entrenador, que le llevó, aunque con no con tanto éxito como cuando disputaba los encuentros desde dentro, a dirigir a su Real Madrid desde la banda.

Con motivo de la cercanía de su aniversario como jugador blanco, y buscando homenajearle, el pasado verano de 2012 el Madrid invitó al Millonarios a disputar el Trofeo Bernabéu. Con un rendimiento muy inferior al que mostraba en 1950, el cuadro cafetero participó como comparsa en la fiesta para Di Stefano, saliendo goleado del feudo blanco merced a los ocho tantos que los blancos le endosaron a su rival.


Durante once temporadas, su rendimiento y carisma le permitieron llevar la vitola de estrella del equipo blanco. Acompañado por Puskas, Gento, Rial, Amancio y compañía, firmó, en la década que permaneció en la capital de España, unos números de ensueño. 308 goles en 396 partidos oficiales con el club blanco, que le facilitaron, junto a sus compañeros, obtener ocho títulos de Liga, una Copa de España, una Intercontinental, dos Copas Latinas y los primeros cinco entorchados continentales, siendo parte fundamental de la consecución de las primeras Copas de Europa.

Fotos del cuerpo:

1 - historiarealmadrid1902-2002.blogspot.com.es

2 - Defensa Central

3 - http://colgadosporelfutbol.com

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