Evocando el pasado, Juan Ignacio Martínez
Juan Ignacio y Javi Guerra tienen pasado levantino. (Foto: Archivo VAVEL).

Tres días después de que el sacrificio no obtuviera recompensa frente al correoso Atlético de Madrid, los pupilos de Juan Ignacio Martínez se medirán con un Levante expectante y hambriento por conseguir los tres puntos. El encuentro disputado en tierras almerienses se saldó con tablas, dejando detalles magníficos por parte de los granotas, que, estoicamente, remontaron un partido que parecía ya perdido y del que se sacan conclusiones notables como la gran mejoría en portería de los visitantes, con un Keylor Navas espectacular; o la gran tarea que tiene Pape Diop en el equipo, tanto en defensa como en ataque.

El encuentro no solo supondrá una brega entre dos equipos que se perfilan como rivales directos, también tendrá su parte tierna y sentimental con la vuelta del que ha sido calificado como mejor entrenador de la historia granota y que consiguió que un equipo humilde de las costas mediterráneas tuviera un nombre propio en Europa; ahora en el bando contrario, Juan Ignacio Martínez.

El rencuentro del líder

Un verano después, el alicantino vuelve a sentarse en el que un día fue su trono, ahora ocupado por Joaquín Caparrós. La historia de un hombre humilde que tras su andadura por pequeños equipos de la Comunidad Valenciana recalaba en uno de mayor entidad como el Cartagena. Dado su buen hacer allí, la Primera División llamaba a su puerta; el ambicioso proyecto del Levante iba a ser el plato fuerte de la carrera de Juan Ignacio. Las aspiraciones primeras serían conseguir la permanencia y hacer, a grandes rasgos, un año aceptable que no decepcionara a la afición. Sin embargo, el humilde objetivo se alcanzó en un abrir y cerrar de ojos y la Europa League se antojó mucho menos utópica que antes. El sexto puesto conseguido ese mismo año le confirmó como equipo revelación del año y la negativa a rendirse desde las altas esferas del club desembocó en la participación europea del Levante. La plantilla al completó disfrutó con un sueño que para nada fue corto; los jugadores encaraban cada partido con una sonrisa, sabedores de su inexperiencia en competiciones de tal calado pese a tener hombres como Ballesteros o Juanlu en su once.

El humilde David que ni siquiera sabía pronunciar el nombre de sus rivales derrotó a Goliat varias veces, llegando a octavos de final después de apear a Motherwell, Twente, Hannover 96, Helsingborg y Olympiacos del camino hacia la gloria. Ya en Moscú, las cosas se torcieron y el Rubin Kazán despertó dolorosamente al mejor Levante de la historia.

Un onceavo puesto la temporada pasada se alejaba bastante de la maravillosa clasificación conseguida la campaña anterior, además, el nefasto último tramo de derrotas que cosecharon los de Juan Ignacio Martínez provocó su prematura destitución. Una cruenta despedida entre vítores y aplausos que dejaban en la estacada al máximo exponente del Levante en los últimos años. Será el martes cuando vuelva a su casa para derrotar esta vez a la que un día fue su franquicia.

Caparrós, nueva era

Comenzar el año con una derrota por siete goles no es para nada alentador pero si se añade que el Barcelona era el rival a batir, la cosa cambia. La marcha de Iborra, uno de los puntales del equipo, nada más comenzar la temporada y la tardía llegada de Diop, dejaron a los de Caparrós al desnudo. La defensa fue un auténtico caos y los de Tata Martino no perdonaron ninguno de los numerosos fallos que los zagueros les concedieron. Un partido para olvidar que sirvió para poder ver los puntos débiles que tenían tanto abajo como en la zona de tres cuartos, a la que no llegaron prácticamente balones durante los noventa minutos.

El segundo encuentro se disputó contra el Sevilla de Emery en el feudo granota; lejos de ser un partido vistoso, aburrió al personal presente que, al menos, pudo ver en directo como se experimentaba una mejoría respecto a la jornada de apertura. Los andaluces no pusieron en serios aprietos a la meta defendida por Keylor Navas, más bien las ocasiones llegaron por parte del cuadro local gracias al canterano Rubén, una de las perlas de los de Orriols. Un empate a nada dejaba a ambos equipos satisfechos en una tarde que los aplausos dejaron paso a los bostezos.

La primera victoria llegaría en la tercera jornada contra el Rayo en un encuentro nefasto, quizá peor que el mostrado contra los catalanes pero el fútbol es así, imprevisible. En el minuto 26 una jugada individual de Rubén desesperanzó a los bucaneros que tan buen partido estaban haciendo. La expulsión de Lass no fue obstáculo para los de Paco Jémez, que, con fuerza de voluntad, bombardearon repetidas veces al portero costarricense. Fue en el minuto 79 cuando Larrivey logró batir al rocoso guardameta. Las intentonas de los madrileños fueron reiteradas dada la parsimonia de los visitantes, que parecían anestesiados y superados por el gran juego rival. La suerte se decantó del lado granota en el minuto 94, cuando Ivanschitz deshizo el empate y puso por delante a los suyos en un contraataque de libro. Otra vez Keylor y Rubén fueron las piezas determinantes del Levante.

El último partido en el feudo local fue contra una gran piedra de toque, la Real Sociedad de Champions, que, pese a no hacer un buen partido, logró rascar un punto en parte gracias a las buenas paradas del cancerbero chileno Claudio Bravo. El Levante llevó más peligro pero no acertó de cara a gol en un partido que sirvió para que el delantero austriaco se perfilara como titular y el once inicial se definiera de una vez por todas. Un tosco empate a cero que sirvió a ambos conjuntos. El último encuentro disputado fue el Almería-Levante que acabó 2-2 con la remontada épica a laque se hacía mención anteriormente; ahora castellanos y valencianos se medirán en un bonito duelo marcado por la necesidad de salvarse cuanto antes.

Estilos de juego y automatismos. Levante

El juego impuesto por Caparrós sigue la línea de Juan Ignacio, como éste hizo también con el Valladolid después de la marcha de Djukic al Valencia. El técnico torrevejense hizo uso durante su etapa en el Levante de una alineación basada en el juego posicional, cuidando mucho la defensa, basando su juego principalmente en este aspecto e intentando sorprender al rival con contragolpes o balones directos al delantero de turno; que solía ser del tipo “tanque”, muy robusto y finalizador, que además de ser relevante en jugadas ofensivas también ayude al equipo en su tarea redentora, la defensa. Con Caparrós la idea es similar aunque el equipo intenta mantener más la posesión y no caer tanto en tareas de marcaje, utilizando las bandas como vía para llevar la iniciativa del juego más mordiente.

Estilos de juego y automatismos. Valladolid

Por el contrario, Juan Ignacio en Valladolid tuvo que adaptarse a unas directrices impuestas por el serbio Miroslav en su anterior etapa en tierra de pinares. Ese juego defensivo tuvo que tornarse en algo totalmente diferente: “La filosofía Djukic”, basada en el juego bonito, mantener el balón y marear al rival con pases fluidos y bien trenzados, logrando así encontrar huecos en la frontal. El nuevo técnico cumplió la premisa, sin embargo, los resultados distan mucho de lo esperado.

Las lesiones de jugadores clave como Víctor Pérez o Ebert han supuesto un quebradero de cabeza para formar una alineación fija en el Valladolid. La columna vertebral respetada por el entrenador balcánico ha desaparecido súbitamente y ha dejado paso a una cierta anarquía cuyo ejemplo más importante se ve en el Villarreal-Valladolid, cuando minutos antes de que el esférico comenzara a rodar, periodistas y aficionados, incrédulos, se mofaban del once inicial. Siete defensas alineados de los once jugadores naturales, una revolución que no se veía desde hacía años y que, desgraciadamente, no dio sus frutos al caer por dos goles a uno en el Madrigal. La defensa es la única posición que parece fija aunque la lesión de algunos jugadores y la polivalencia de Bergdich como extremo y lateral desplazan a otros como Peña, del lateral al centro de la zaga.

Juan Ignacio ha cambiado todo el sistema, apostando por la versatilidad sin renunciar al juego de toque

Un cúmulo de problemas que funcionan como un efecto dominó. En el centro del campo, con la lesión del capitán, alinea a Sastre y al internacional italiano Rossi, como mediapunta Óscar, aunque su reciente lesión hace que Ebert se coloque en su puesto, Valdet y Omar por bandas y Guerra en la delantera, aunque, sería factible que la alineación cambiara del 4-2-3-1 que venía usando el serbio desde hacía años por un 4-4-2. Los cambios respecto al año pasado son sustanciales, de hecho, actualmente no hay un once fijo y todo lo que se está haciendo hasta el momento es experimental; mientras el ahora técnico del Valencia alineaba a Jaime en portería, Balenziaga, Valiente, Rueda y Rukavina en defensa, Rubio y Víctor Pérez en el centro del campo, Omar y Ebert en bandas, Óscar como enganche y Manucho como delantero principal, Juan Ignacio ha cambiado todo el sistema jerarquizado desde hacía algunas temporadas, apostando por la versatilidad sin renunciar al juego de toque en la alineación mostrada al margen izquierdo.

En definitiva, una vuelta a los orígenes no solo para el entrenador, también para Pedro López o el propio Javi Guerra, que tantas alegrías dio por aquellos lares.

Alineaciones del Levante con Juan Ignacio y Caparrós

Fotos: La Vanguardia | Marca | Miathletic.com
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