Yo jugué en el Real Betis: Joao Tomás
En la imagen, Joao Tomás celebra uno de los siete goles que firmó con la elástica de las trece barras. (Foto: Betisweb.com).

Yo jugué en el Real Betis: Joao Tomás

Pese a que la grada del Villamarín no pudo disfrutar de su mejor versión, sigue recordando con cariño a este delantero portugués que acabó haciendo carrera en su país, pasando por clubes de la talla del Vitória de Guimaraes, el Braga, el Boavista o el Río Ave, así como también por destinos singulares como Qatar, Dubai o Angola.

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J. Julián Fernández S.

En Heliópolis, no sólo se recuerda con cariño a futbolistas que brillaron con luz propia sobre el terreno de juego, sino también a alguno que otro que pese a defraudar con su rendimiento se hicieron con un hueco en el corazón de la afición simplemente. Es el caso de Joao Tomás, delantero portugués que llegó a Heliópolis en los albores del siglo XXI, con la vitola de ser el ‘Jardel de Coimbra’, y cuya aportación al equipo estuvo muy por debajo de las expectativas creadas inicialmente.

Y eso que la carrera de este ariete nacido en Oliveira d Bairro el 27 de mayo de 1975 comenzó de manera meteórica. Se formó en los escalafones inferiores del Aguinense, a cuyo primer equipo llegó con apenas 19 años. De ahí dio el salto al Anadia, de Tercera, donde brilló con luz propia durante la campaña 95/96, llamando poderosamente la atención del Académica Coimbra, que apostó por él para completar su parcela ofensiva de cara a la lucha por el ascenso a la máxima categoría. Así, el atacante aportó su granito de arena para que el equipo subiese al final de la 96/97, disputando 15 choques y anotando un gol.

Su carrera comenzó a despegar en el Académica Coimbra

De este modo, en la 97/98 se estrenó en la elite del fútbol luso, donde, incluso, siguió creciendo. Jugó 28 partidos y firmó siete goles, permitiendo así que el club no pasase demasiados apuros para lograr la permanencia. No obstante, en la 98/99 se mostró menos acertado, estando sobre el campo en 21 envites durante los cuales sólo pudo celebrar un ‘chicharro’. Con estos registros, nada pudo hacer para evitar el descenso a Segunda, donde comenzó a competir en la 99/00. Entonces, Joao Tomás comenzó a pulverizar marcas. Veía portería con suma facilidad, hasta el punto de sumar 19 dianas en 17 duelos. Estos números demostraban que la categoría se le quedaba pequeña, por lo que el Benfica apostó por él.

Lo firmó en enero de 2000, pensando que podría ser un futbolista de corte similar al brasileño Mario Jardel, que se exhibía como un ‘killer’ insaciable en las filas del Oporto. Sea como fuere, el luso no tuvo demasiadas oportunidades en la segunda vuelta del campeonato, disputando apenas nueve choques en los que logró sólo un tanto. No obstante, en la 00/01 sí pudo reivindicarse. Entre Liga y UEFA llegó a las 33 actuaciones, entre las que sumó 17 goles e, incluso, debutó con la selección absoluta en un amistoso disputado contra Israel el 15 de noviembre. Estas cifras llamaron la atención de clubes del extranjero, en especial del Betis, que recién ascendido a Primera se hizo con sus servicios.

Llegó a Heliópolis para ser la alternativa a Casas y Amato

Se trataba de una apuesta para apuntalar la delantera, que había funcionado a la perfección en Segunda con la dupla Amato-Casas, pero a la que se quería dotar de mayores alternativas. Así las cosas, la gravísima lesión del ‘Facha’ le convirtió en el referente ofensivo del equipo, aunque Joao Tomás no pudo exhibir el mismo olfato goleador que en Portugal. Su puntería fallaba en demasiadas ocasiones, hasta el punto de que en la grada se llegó a hacer el chiste de que era capaz de marcar y fallar en la repetición. No fueron pocos los que llegaban a desesperarse con su aportación, que, en cualquier caso, no estuvo nada mal. Con siete dianas en 21 partidos, fue el ‘Pichichi’ de aquel equipo que quedó sexto y entró en Europa.

Pero para la 02/03, el luso estaba obligado a mejorar. El salto a la UEFA y las dudas que habían generado tanto él como los problemas físicos de casas hicieron que la secretaría técnica se moviese en busca de delanteros. Por ello, se firmó a Fernando y Alfonso, al tiempo que un jovencísimo Dani comenzó a coquetear con el primer equipo. Con este panorama, y la aparición en escena de las lesiones para más inri, el ‘Jardel de Coimbra’ apenas llegó a 15 actuaciones en las que ni siquiera pudo ‘mojar’. Su gran oportunidad en España había pasado por delante sin que, ya fuese por unas razones u otras, hubiese podido aprovecharla.

En 2003 cambió La Palmera por el Vitória de Guimaraes

Tanto es así que en verano de 2003 se prefirió que se marchase cedido al Vitória de Guimaraes, donde pareció reverdecer viejos laureles. Tuvo mayor continuidad, disputando 20 encuentros, aunque siguió sin tener demasiada suerte de cara a portería, con apenas tres ‘chicharros’. En consecuencia, Serra Ferrer decidió no repescarle para el Betis, lo que motivó su rescisión de contrato y que se marchase libre al Sporting de Braga. Y allí, cuando menos se contaba con que pudiese reivindicarse, explotó todo su potencial.

Porque en la 04/05 se exhibió con 16 dianas en 31 partidos que, pese a todo, no le permitieron volver a la selección. En cambio, este rendimiento sí le sirvió para ganarse el cariño de la afición de los ‘Guerreiros do Minho’, donde siguió brillando con luz propia en la 05/06, repitiendo prácticamente los mismos guarismos (15 tantos en 31 envites). Fue entonces cuando aparecieron los cantos de sirena desde Qatar y él no pudo negarse.

Tuvo una efímera aventura en Qatar y otra en Dubai

En julio de 2006 se marchó al Al Arabi de Doha, con quien disputó 17 duelos y marcó ocho ‘chicharros’. Meses más tarde, se fue al Al Rayyan, donde jugó nueve encuentros y firmó ocho tantos. Con estos registros, el Braga decidió repatriarlo en junio de 2007, cuando Scolari ya lo había recuperado para una selección con la que sumó tres nuevas actuaciones. No obstante, Joao Tomás no volvió a ser el mismo. Con 32 años a sus espaldas, apenas estuvo sobre el césped en 13 ocasiones y logró tres goles.

Por ello, tuvo que hacer las maletas y marcharse al Boavista, en Segunda. Allí volvió a brillar con luz propia, con 30 actuaciones y doce dianas que invitaron a pensar que, quizás, todavía tenía cosas que aportar en la máxima categoría. Al menos, eso pensaron en el Río Ave, que lo fichó, permitiéndole disputar 16 choques en los que firmó seis tantos durante la primera vuelta de la 09/10. Pero, una vez más, el extranjero volvió a llamar a su puerta. En este caso, desde Emiratos Árabes y mediante una propuesta del Al Sharjah, en el que estuvo hasta el siguiente verano.

Sus mejores años, probablemente, llegaron en el Río Ave

Entonces, regresó al Río Ave, demostrando que no se le había olvidado marcar goles. Logró 17 en 32 partidos durante la 10/11, mientras que en la 11/12 la media se mantuvo con 14 en 29. Incluso, en la primera vuelta de la campaña pasada mantuvo unos grandes números, con siete tantos en los primeros once duelos. Aunque, de nuevo, su afán aventurero le hizo cambiar de aires. En esta ocasión, su destino fue el Recreativo Libolo de Angola, donde continúa todavía dándole patadas a un balón a sus 38 años.

Mientras, en Heliópolis todavía se le recuerda con cariño, máxime ahora, cuando uno de sus exequipos, el Vitória de Guimaraes, visitará el Villamarín. Porque nadie se olvida de que, aunque pasó con más pena que gloria por La Palmera, se ganó el cariño de una grada que hizo no pocos chistes con él, pero a la que también deparó alguna que otra alegría.

 

(Fotos del texto: 1, conversasredondas.blogspot.com; 2, Elpais.es; 3, Enorme-Braga.blogspot.com; 4, Pesstatsdatabase.com; y 5, Desporto.sapo.pt).

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