25 años sin Quinocho
Quinocho con la camiseta del Celta

Joaquín Fernández Santomé, Quinocho, exjugador y gerente del Real Club Celta fue una persona muy querida tanto dentro como fuera del seno del club vigués, conocido por su humanidad y una honestidad sin límites, lo que le acarreó el afecto de propios y extraños. Buena prueba de ello fue la multitudinaria asistencia a su entierro en el Cementerio de Pereiró (miles de personas, según la prensa de la época) y los centenares de telegramas de condolencia que recibió el Celta por la triste pérdida.

Era el 20 de octubre de 1988 hacia las 18:30 horas, cuando dos personas, inicialmente confundidas por mensajeros, pero que pronto se identificaron como atracadores, irrumpieron en las oficinas del Celta, ubicadas en los bajos de la Grada de Tribuna del Estadio Municipal de Balaídos. Todo transcurrió muy rápido, en pocos minutos. Los dos individuos llamaron a la puerta del gerente, quien hablaba por teléfono, colgando. Al parecer, conversaba con su homóloga del Real Club Deportivo de La Coruña, Berta Vales.

Quinocho se enfrentó a los dos atracadores y, en un momento dado, le lanzó un cenicero al que portaba un cuchillo, quien le respondió con una puñalada, a la postre mortal. Ángeles Santos fue la última persona que le vio con vida, según su propio relato. "Gelines, agárrame que me acaban de acuchillar", le dijo, antes de desplomarse. Fue trasladado a la clínica Povisa, donde ya ingresaría cadáver. Genaro Borrás, médico del Celta (fallecido en 2008), presenció la autopsia y declaró que la certera puñalada atravesó la aorta de Fernández Santomé. El botín ascendió a 484.283 pesetas (2.911 euros al cambio oficial; 6.770 una vez ajustados a la inflación), de las que sólo se recuperaron 63.000 (unos 880 euros). Fueron detenidos seis días después, y posteriormente condenados a 34 años de prisión.

Año negro para el Celta

1988 fue un año negro para el Celta, pues un par meses antes, la madrugada del 21 de agosto, un accidente automovilístico dejó tetrapléjico al defensa lucense José Manuel Alvelo, quien a sus 26 años era ya el jugador más veterano del Celta. Unas horas antes, había disputado contra el Botafogo, el que fue su último partido, correspondiente al Trofeo Ciudad de Vigo.

Cortejo fúnebre de Quinocho

Joaquín Fernández Santomé nació en la ciudad de Vigo el 17 de mayo de 1932. Criado en el barrio de Casablanca, empezó su andadura en el fútbol en el club que toma nombre de su barrio, donde jugaba como extremo por ambas bandas. Del Casablanca pasó al Real Club Celta, donde permaneció diez temporadas. Yayo, entonces entrenador de los olívicos, le reconvirtió en defensa derecho, demarcación en la que jugaría el resto de su carrera deportiva.

Tras quedar libre en 1962, marchó al Club Deportivo Castellón, donde se retiraría del fútbol activo. Pasó por la secretaría del club levantino, hasta que en 1972 Antonio Vázquez, presidente del Celta, le ofreció la gerencia del club de Balaídos. Quinocho, vigués y celtista, no pudo rechazar tal oferta, que le permitió la vuelta a su ciudad natal, donde ya permaneció hasta su muerte.

En su memoria se instituyó el Trofeo Memorial Quinocho que se disputa en el mes de agosto y de la que este año se disputó la XVIII edición.

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