La familia Agnelli, los Médici del Piamonte
Imagen: Dani Mullor | VAVEL

El mecenazgo tal y como se entiende en la actualidad trae reminiscencias del Renacimiento. Una familia acaudalada afincada en la urbe de Florencia hacía y deshacía negocios mientras dirigía sus caprichos al mundo del arte, arquitectura y la cultura. Multitud de autores de la época fueron señalados por la batuta de ésta dinastía, la señal del dinero y de la protección. La familia Médici fue precursora. Fueron comerciantes y banqueros, ocuparon puestos papales y en las familias reales de Inglaterra y Francia. Se convirtieron en la familia más conocida de la Italia de la época.

Siglos después, los Agnelli tomaron el testigo de los Médici y empezaron a forjar una historia que partía de lo más humilde. Desde lo más bajo hasta lo más alto mediaron años de apuestas por negocios, luchas de clase y dinásticas que terminaron por colocar a la familia piamontesa como una de las más poderosas del siglo XX. La felicidad no llegó sola y entrelazada con el éxito llegó la desgracia que les acompañó como también lo hizo a sus contemporáneos norteamericanos, la familia Kennedy.

FIAT, la apuesta ganadora

Hay que remontarse a finales del siglo XIX para empezar a ver vestigios de una historia que ponía los primeros cimientos. Giovanni Agnelli, amante de la mecánica, conoció al conde Emanuele Carlo Cacherano di Bricherasio en la ciudad de Turín. Con él, Giovanni creó la Fabbrica Italiana Automobili di Torino, que más tarde fue conocida por las iniciales: FIAT. Con la exitosa estrategia de diversificación de la industria automovilística, FIAT empezó a dar sus frutos y se convirtió en una marca referencia, cumpliendo así un sueño.

En 1923 Edoardo se hace con el Juventus de Turín

Los tiempos que acompañaron al ascenso de la fábrica trajeron el dinero a la familia Agnelli. Poco acostumbrados a la exuberancia, Edoardo, hijo de Giovanni, parecía más preocupado por su vida social acompañada del lujo que por su papel en la empresa familiar. Giovanni había pensado en él para seguir con el negocio, sin embargo, éste guió sus ideas más hacia los deportes. Su privilegiada posición económica le posibilitó crear una estación de esquí (Sestriere) y cumplir su sueño de hacerse con las riendas de un equipo de fútbol. Todo, lejos de las pretensiones de su padre Giovanni.

Juventus de Turín y la primera desgracia de los Agnelli

Si el sueño de Giovanni fue crear FIAT, el de su hijo Edoardo no fue otro que hacerse con un equipo de fútbol. En 1923, el Juventus de Turín pasó a ser propiedad de la familia y la acaudalada dinastía engrosó su fama gracias a sus negocios. Bajo el mandato de Edoardo, la Juve se convirtió en un equipo referencia ganando desde su segundo campeonato nacional (el primero fue en 1905) hasta el séptimo (1934-1935), hasta que en 1935 la fatalidad se cruzó con su vida.

El dueño del Juventus, Edoardo, perdió la vida en un accidente aéreo en Génova (1935) y con él, el equipo turinés perdió la inercia ganadora que tardaría tres lustros en recuperar. La desgracia que segó la vida del Licenciado en Derecho fue el inicio de una maldición que en generaciones posteriores vieron como su destino se enlazaba sin remedio con la adversidad.

Gianni, heredero de un emporio

Después de la desaparición de Edoardo, su hijo Gianni, pasó a ser considerado por Giovanni como su heredero. El joven, de apenas 14 años, pareció seguir la vida de lujos que inició su padre Edoardo. Su abuelo no consiguió estabilizar su vida y reconducirle hacia el éxito. Con el fallecimiento de Giovanni, en 1945 y recién terminada la II Guerra Mundial, Vittorio Valletta administró la empresa familiar coincidiendo con los años de inestabilidad de Gianni. En 1945, además de perder a su abuelo, tuvo que sobreponerse al fallecimiento de su madre (Donna Virginia Bourbon del Monte) en un accidente de coche.

Pasaron años hasta que Gianni, más conocido como l´Avvocato por su licenciatura en Derecho, empezó a hacerse cargo de sus obligaciones y lo hizo en un momento en la que Italia empezaba a resurgir de las cenizas que la guerra habían dejado a su paso. Pasada la mitad de la década de los 60, con Italia en pleno crecimiento, Gianni a la edad de 45 se hizo con el poder de FIAT y con su estrategia expansiva alcanzó el éxito.

Recordado fue su movimiento de 1969, año en el que se hizo con el 50% de la mítica escudería Ferrari. El manejo de la escudería la delegó en Enzo Ferrari (hasta que murió en 1988) y más tarde señaló a Luca Cordero di Montezemolo como gerifalte del Cavallino Rampante. La unión de estas dos marcas italianas líderes en sus respectivos campos alargó la imagen de gestor de Gianni e hizo de él un hombre respetado. Posteriormente, el porcentaje que FIAT posee de Ferrari ha llegado hasta el 87%.

FIAT posee más del 85% de Ferrari

Desde que se hiciera con los mandos del grupo FIAT, Giovanni Agnelli logró una mejora exponencial en los resultados empresariales. Con su política expansiva y de diversificar, además de Ferrari integró otras empresas a su conglomerado, como Lancia o Autobianchi. Comandó la innovación tecnológica que permitió a FIAT asentarse en el difícil mercado automovilístico.

El dolor vuelve a llamar a la puerta de los Agnelli

Empresarialmente, Gianni Agnelli llevaba un paso firme. Dejado atrás sus vaivenes personales, las empresas familiares marchaban mejor que nunca. Pensando en el futuro, l’ Avvocato empezó a madurar la posibilidad de hacer heredero a su sobrino. Todo esto resulta más llamativo al tener dos hijos (Margherita y Edoardo), que a su vez tuvieron ocho vástagos (John, Lapo, Ginevra, Pietro, Sofia, Maria, Anna y Tatiana), todos de la hija de Giovanni siendo los tres primeros del escritor Alain Elkann y los cinco últimos de Sergio de Pahlen.

Sin terminar de fiar su legado sobre algún miembro de su descendencia, giró la mirada hacia la de su hermano Umberto. Antes de eso, la desgracia se tornó sobre sus hijos gemelos que fallecieron de forma prematura. El tercero, Giovanni Alberto Agnelli (Giovannino), estaba señalado como el futuro sucesor de su tío.

Giovannino fue educado con el objetivo de heredar FIAT y desde una temprana edad ya presidía el grupo Piaggio. El heredero estudió en EEUU, en el Colegio Militar de Chattanooga (Tennessee), donde completó sus estudios universitarios en Economía (Brown University de Providence en Rhode Island).

Preparado para grandes desafíos, elegido por sus capacidades, con apenas 23 años (1988) fue nombrado vicepresidente del grupo Piaggio, para cinco años después, en 1993, presidir al grupo de las famosas Vespa. Con este posicionamiento, Giovannino daba pasos agigantados hacia su destino, hacerse con los negocios familiares del grupo FIAT (Piaggio formaba parte de FIAT desde 1959).

En 1995, Gianni Agnelli, en una entrevista para Le Nouvel Economist le señaló para los desafíos futuros: “tiene el consenso de toda la familia para prepararse a asumir altas responsabilidades en el grupo". Corría el año 1997 cuando el cáncer le segó la vida a los 33 años de edad. Un tumor en el estómago fue demasiado para el brillante milanés que sucumbió en Torino a finales de año tras una lucha de seis meses contra la enfermedad. Con su marcha, Giovannino dejó una mujer (la arquitecto Avery Howe) y una hija que nació apenas dos meses antes de su fallecimiento (Virginia Asia).

Umberto sigue los pasos de su padre

Mientras Gianni Agnelli heredaba el conglomerado FIAT, su hermano Umberto alternaba sus posiciones directivas en la empresa familiar con el otro gran capricho de la dinastía: el Juventus de Turín. Después de que su malogrado padre, Edoardo, perdiera la vida en el accidente, la Juve había carecido de caras visibles de los Agnelli en la presidencia.

Con el paso de los años, el equipo se fue recuperando tras unos años de éxito y mediado el siglo, la Vecchia Signora recobró laureles de la mano de Gianni Agnelli (presidente entre 1947-1954). Hasta que se hiciera con la presidencia juventina, el equipo blanquinegro no había ganado ninguna liga desde la desaparición de su padre Edoardo. Durante 7 años estuvo al mando del equipo del Piamonte en los que promedió un título por temporada.

Apenas un año después de su salida, en 1955, su hermano Umberto cogió las riendas del equipo. Desde ese año hasta 1962 presidió al equipo ganando también siete títulos para los juventinos. Para el recuerdo quedaron las declaraciones de Umberto cuando afirmó que “el gran pesar de mi hermano Gianni es Alfredo Di Stéfano, que prefirió el Real Madrid porque la esposa hablaba español y le gustaba ir allí”.

Tras la salida del puesto de presidencia de Umberto, en 1962, tuvieron que pasar casi 50 años hasta que en 2010, Andrea Agnelli se hiciera presidente de la entidad juventina.

Sin Giovannino, dudas sobre el heredero

Tras la fatal muerte de Giovannino, Gianni duda sobre a quién debía preparar para sustituirle al frente de la multinacional. Mientras, la empresa crecía y crecía a un ritmo vertiginoso, a la vez que ampliaba fronteras de negocio con divisiones como Iveco (Pegaso), Ford Motor, Hitachi, Machinery o New Holland.

Además, durante sus años al frente de FIAT se acomete la unificación de Lancia y Autobianchi en una sola marca al fabricar ambas vehículos dirigidos al mismo nicho. Finalmente, el nombre que permanece es el de Lancia por su mayor popularidad, a finales del siglo XX.

Entre los posibles herederos destacaban los dos hijos de Gianni (Margherita y Edoardo), sin embargo ninguno de los dos terminaba por convencer al patriarca. El varón, que recibió el nombre de su abuelo, no corrió mejor suerte que este y tras una vida en la que intentó alejarse de todo aquello que evocaba su familia, acabó suicidándose tres años después de la muerte de Giovannino (en el 2000).

Una nueva desgracia más con la que tuvo que luchar Gianni, que terminó por encontrar en la descendencia de su hija, Margherita, al heredero que buscaba. Fruto de su primer enlace, su hijo John Elkann se encontró con el papel de hacerse con la pesada carga de un imperio que contaba con un siglo de existencia.

Herederos de Gianni y Umberto

El primer lustro del siglo XXI estuvo marcado por el luto y el dolor. En estos primeros cinco años, la familia Agnelli despidió al citado Edoardo (2000), a Gianni (2003) a causa de un cáncer de próstata y a Umberto (2004) a causa de un cáncer linfático. Asimismo, en 2003 perdió la vida el amigo de Gianni y presidente del Juventus, Vittorio Chiusano, a los 74 años. Un par de semanas después, otro amigo de la familia Agnelli era nombrado presidente del club juventino, el napolitano Franzo Grande Stevens, que cuenta con el dudoso honor de ser el presidente del club cuando se produjo el escándalo que llevó al Juventus a la Serie B (2006).

Además, empresarialmente el grupo se encontraba endeudado y luchaba por redimir las cuentas del emporio. En esta difícil situación, el Consejo de Administración entregó las riendas del grupo al presidente de Ferrari, Luca Cordero di Montezemolo, apenas dos días después del fallecimiento de Umberto.

Como cabeza visible de la familia Agnelli aparecía John Elkann como vicepresidente y Andrea Agnelli como miembro del Consejo, con apenas 26 años. En cuanto al accionariado, John Elkann (28 años en su momento) había recibido de Gianni más del 30% de la sociedad, lo que le otorgaba un dominio sobre el resto de socios.

La savia nueva que entró a mediados del 2004 al grupo consiguió sanear las cuentas e impulsar el proyecto que Sergio Marchionne hizo como propio logrando que tres años después la empresa fuese viable, algo impensable en ese momento. Entre otras decisiones, Marchionne apostó por una organización flexible, apoyada en nuevos modelos de vehículos y en la innovación. Actualmente, Sergio Marchionne es el CEO del grupo, mientras John Elkann, siguiendo la dinastía, es el presidente del conglomerado. En el Consejo destaca la presencia de los citados Andrea Agnelli y Luca Cordero di Montezemolo.

Por otro lado, Andrea Agnelli se hizo con las riendas del Juventus de Turín en 2010 (hasta el momento), sustituyendo al francés Jean-Claude Blanc, siendo el artífice del fichaje para la Junta de Marotta. Con la llegada a la presidencia, Andrea seguía los pasos de su abuelo (Edoardo), de su tío (Gianni) y de su padre (Umberto).

Los difíciles momentos que había atravesado el equipo, con descenso a Serie B incluido, no asustaron al heredero que consiguió llevar al equipo de nuevo a lo más alto del campeonato italiano en la temporada 2011-2012. Además, en su haber se apunta que bajo su mandato se oficializó la llegada de Antonio Conte como entrenador y se inauguró su flamante estadio.

La situación hoy en día es envidiable. La ilusión que llevó a Giovanni Agnelli a abrir la fábrica en Turín fue creciendo hasta llegar a lo que hoy es FIAT (FIAT, Alfa Romeo, Lancia, Abarth, Chrsyler, Dodge, Jeep, Ram Trucks, Mopar, SRT, Ferrari, Scuderia Ferrari, Maserati, Fiat Powertrain, Magneti Marellli, Teksid y Comau), a dirigir al actual campeón de la Serie A; Juventus de Turín o la editora Itedi (diario La Stampa y la agencia PubliKompass).

Posición privilegiada de una dinastía que se expande, pero a la que la bajeza ha llegado hasta el punto de iniciarse guerras sucesorias. Desde dentro de la propia familia, muchos ojos miran con recelo a Andrea y John Elkann. Ellos son los hombros sobre los que descansan las propiedades de una familia para la historia.

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