Bruno Soriano y los gemelos de Artana
Foto: VAVEL

En Artana un pequeño pueblo montañoso del interior de Castellón de apenas 2.000 habitantes, con toda la fauna y vegetación que la Sierra de Espadán proporciona al enclave una singularidad única y especial, un pequeño misterio se desliza entre los bosques de pinos blancos que se extienden por la Sierra. Una leyenda que dicen reside en el agua de los manantiales naturales de esta zona, que favorece el importante número de embarazos múltiples registrados desde hace más de un siglo. Y aunque los estudios científicos se decanten por una explicación racional revelada en la ascendencia genealógica de sus habitantes, no me cabe la menor duda que aquel manantial que brota de lo más puro de riscos y valles debe tener algo especial. No en vano Artana es localidad natal de Bruno Soriano Llidó, al que por aquellos lares llaman el ‘Barón de Artana’ por la baronía, regalada por Jaime I a Guillem Romeu y cuyo múltiple desempeño en el terreno de juego me hace a veces cuestionarme si estamos ante la presencia de un futbolista o dos.

Y es que es complejo desligar a Bruno, de Artana, de esa leyenda de los gemelos artanenses, pues este futbolista que se desenvuelve en la zona que delimita la creación de la destrucción del fútbol, es de aquellos con doble personalidad futbolística. Jugadores balanza y en su curioso caso el de un medio vital, esencial para todo entrenador que precise de una pieza para el eje de equilibrado de su equipo. Un futbolista en dos, como si dos gemelos artanenses portaran el dorsal nº21, el primero de ellos muy inteligente tácticamente, dotado para picar piedra y robar balones en una sublimación de un trabajo oscuro difícil de igualar, y su gemelo el zurdo exquisito, creativo, capaz de hacer carburar a su equipo y enviar pases de gol a los futbolistas que deben marcar diferencias en la zona atacante.

Por tanto un futbolista de funcionalidad múltiple, omnipresente, cuyo pasado perfila de manera precisa ese brillante desempeño que le ha consagrado como uno de los mejores medios de nuestro fútbol. Aquel del que Marcelino dice con muy buen criterio que está entre los tres mejores mediocentros y es una verdadera injusticia el hecho de no haber gozado de más oportunidades en la selección, donde quizás la tremenda competencia y calidad, le haya desplazado durante todo este tiempo.

No en vano Bruno lleva a fuego en su manera de ser la humildad que le enseñaron en casa, en su Artana natal en la que dio sus primeros pasos futbolísticos logrando el ascenso a Preferente con el equipo de su pueblo. Un joven que llegó con 14 años a las inferiores del Villarreal, pero al que el fútbol no brindó una seguridad que por entonces andaba buscando y quiso encontrar en la mina, en una cantera de su pueblo, al que regresó con 16 años abandonando temporalmente las secciones inferiores del equipo amarillo. Quizás de ahí le viene esa naturalidad y fortaleza a la hora de picar piedra, pero en el terreno de juego, pues pronto se percató de que en la mina no encontraría su futuro, sino en el fútbol, con la camiseta amarilla de su querido Villarreal, conjunto al que regresó gracias a la intervención de Juan Carlos Garrido, que fue a buscarle para reincorporarle a filas en El Madrigal.

Era capitán del equipo filial cuando el Villarreal B logró el ascenso de Tercera división a Segunda B (2006-07). Aunque se desenvolvía en la posición de mediapunta o en banda izquierda, en el equipo que entrenaba Luis García pasó a jugar de mediocentro y Bruno ofreció su mejor versión. Debutó con Pellegrini el 1 de octubre de 2006 ante el RCD Mallorca, llegando a ser utilizado incluso como lateral izquierdo por el técnico chileno. El Artanense creció a la sombra de Marcos Senna, como adjunto y sobresaliente del jugador hispano brasileño, pero su transformación física y psicológica se produjo con Ernesto Valverde. Bajo la dirección técnica del Txingurri Bruno adquirió una confianza, el punto de agresividad y fortaleza necesario para consolidarse como un sólido 'stopper' y dejar atrás esa imagen de futbolista con gran calidad pero poca presencia física.  A partir de ese momento mostró las dos caras de un gran futbolista, capaz de robar mejor que los especialistas, sin recurrir a las entradas violentas, y a su vez de generar juego al nivel de los mejores pasadores.

Como lo fue para Pellegrini y Valverde, con Juan Carlos Garrido se consolidó más si cabe como eje fundamental del Villarreal, pues jugó nada menos que 99 partidos con este entrenador, que posiblemente le conocía mejor que ninguno de los siete que le dirigieron en el Villarreal.

Entrenadores Club Encuentros Minutos Jugados
Juan Carlos Garrido Villarreal 99 8658
Marcelino Villarreal 49 4387
Manuel Pellegrini Villarreal 69 3888
Ernesto Valverde Villarreal 24 1904
Julio Velázquez Villarreal 18 1552
Miguel Ángel Lotina Villarreal 12 1080
José Francisco Molina Villarreal 10 900

Siempre y tomando como gran referente a Xabi Alonso, el futbolista artanense, ya en su madurez futbolística está firmando un inicio de temporada excepcional, exhibiéndose como el futbolista elegante que es, con presencia física, inteligencia táctica y una calidad en la pierna izquierda difícil de igualar. Merecidísimo su apodo de Barón, pues pocas veces le hemos visto dar una patada, recurrir a una agresividad gratuita, toda la nobleza queda resumida en su grácil forma de quitar y entregar. Además su compromiso con los colores de su equipo van mucho más de lo habitual en esto del fútbol, pues Bruno pese a tener ofertas interesantes, prefirió seguir en Segunda defendiendo los intereses de Villarreal a romper su fidelidad con el club de su vida, que ya se dilata en el tiempo más alla de los 14 años.

Sin duda la pequeña localidad de Artana tiene en Bruno la mayor demostración genética de que aquellas mágicas aguas de manantial deben albergar en sus moléculas el elixir de la múltiple fecundidad, pues en Bruno que bebió de aquellas aguas, existen dos gemelos geniales que en realidad son un solo jugador, aquel que hace años es el eje motor que equilibra y porta con enorme elegancia y naturalidad el peso destructivo y creativo del Villarreal.

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