Vicent Morera, el nómada que anidó en Vallejo
Busto de Vicent Morera en las oficinas del Silla CF | Foto: Xavi Heras (VAVEL).

Vicent Morera, el nómada que anidó en Vallejo

La historia no la escriben sólo los grandes protagonistas. Aunque muchas veces, éstos se lleven todo el mérito, la contribución de cualquier persona es importante para el devenir de cualquier acontecimiento. Es por ello que VAVEL, lejos de centrarse únicamente en aquellos personajes que acaparan todos los focos, se acerca a las historias de aquellos que se encuentran en un plano más secundario, pero que siguen siendo igual de imprescindibles. He aquí la vida de un nómada del fútbol que encontró su hogar en la orilla azulgrana de la ciudad del Turia.

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Xavi Heras

Silla, es una localidad valenciana con una marcada afición por el balompié. En esta población de poco más de 19.000 habitantes conviven hasta dos clubs de fútbol: el Silla CF y la UD Esperanza. Durante algunos años incluso existieron más equipos como el Racing de Silla o más recientemente el Silla Atlético. En esta pequeña ciudad, existen hasta tres peñas de aficionados a tres clubes distintos. También son varios los futbolistas de esta localidad que han llegado al fútbol profesional, siendo Javi Moreno el más reconocido. El delantero llegó a debutar con la Selección Española, fue subcampeón de la Copa de la UEFA con el Alavés y defendió la camiseta de equipos como el Atlético de Madrid o el AC Milan. Sin embargo, el campo municipal de la localidad lleva el nombre de otro ilustre del deporte sillero: Vicent Morera Amigó.

Morera, nació en el pueblo valenciano en 1919, donde daría sus primeros pasos como futbolista. Con edad de juvenil, ya formó parte del primer equipo del Silla CF hasta que en 1936, la guerra irrumpió en su carrera. Tras el conflicto, el joven de 19 años fue destinado a Ceuta, donde haría el servicio militar. Allí, los oficiales reclutaron a toreros y deportistas para organizar distintos eventos en Andalucía. Vicent se enrroló en un equipo de fútbol para disputar un encuentro frente a un equipo sevillano. Los hispalenses le ofrecieron unas botas y un balón excesivamente pesados antes de comenzar el encuentro para burlarse de los visitantes. Éstos cambiaron sus botas y el balón para disputar el partido. Vicent asombró a los técnicos del equipo andaluz, que le hicieron una oferta tras la disputa del encuentro. El joven futbolista, molesto por lo sucedido antes del encuentro, no sólo rechazó el contrato ofrecido, sino que firmó por el rival local.

Tras varios partidos con su nuevo equipo, firmó su primer contrato como profesional con el Xerez para pasar, al poco tiempo, a defender los colores del Granada, en Segunda División. El proyecto de ascencer del club nazarí se desvaneció debido a los problemas económicos que forzaron la marcha al Murcia de Morera, donde consiguió el ascenso a la máxima categoría del fútbol español. Las grandes actuaciones y los fantásticos números con el conjunto pimentonero llamaron la atención del Real Madrid, que puso especial atención al valenciano en el encuentro liguero que disputaron en 10 de Diciembre de 1944 en Chamartín. Sabedor de la oportunidad que se le presentaba, Morera se pretendió encandilar a los responsables técnicos del club merengue, pero los zagueros blancos se lo pusieron harto complicado y el valenciano no cuajó un buen partido. Sin embargo, fue el FC Barcelona el que se fijó en él y se lo llevó a la ciudad condal, donde apenas disputó tres encuentros. Finalizado el contrato, Morera volvió a su tierra para fichar por el Valencia CF, formando parte de la mítica delantera eléctrica junto a Epi, Amadeo, Igoa, Giraldós y Mundo, al que debía disputar el puesto en el once titular. Allí ganó su único título como jugador, la liga de la temporada 1946/47, firmando un fantástico final con cinco goles en los últimos siete partidos. En uno de esos encuentros, Vicent se convirtió en el valencianista que más goles ha marcado al Real Madrid en suelo madrileño al anotar tres goles en un mismo partido. Morera fue un atacante muy técnico, moviéndose siempre entre la línea de tres cuartos y la delantera. Vicent dosificaba sus carreras con la intención de mantenerse fresco cuando el balón le llegaba a los pies, el punto fuerte del sillero. Sin embargo, estas cualidades no agradaron a una afición acostumbrada al juego físico y peleón de Mundo y sólo aguantó una temporada más, la 1947/48. Así pues, no logró ganarse la continuidad en el Valencia CF y regresó a Murcia, donde había dejado una grata imagen.

Morera encuentra su sitio en el Levante

Finalmente, con 33 años, Morera volvió a casa y recaló en las filas del Levante UD. En Vallejo cuajó grandes tardes de fútbol. Tras una mala etapa del club valenciano, el presidente Antonio Román diseñó un proyecto para devolver al club a la Segunda División, y a punto estuvo de conseguirlo en su primer intento en la temporada 1952/53 con jugadores brillantes como Romaguera, Sampedro y el propio Vicent Morera, que lograría el título de “pichichi” una temporada más tarde, ayudando al Levante UD a lograr el ascenso a la división de plata.

Con 34 años, Vicent colgó las botas y tuvo a sus hijos, Vicent y Roberto, quien emocionado rememora para VAVEL las aventuras de su padre en el fútbol español. Un trotamundos del balompié que no pudo abandonar el deporte rey y decidió viajar hasta Madrid para lograr el título de entrenador.

Trotamundos también como entrenador

Con el título en el bolsillo, comenzó como preparador en distintos clubes valencianos y logró un campeonato de España con la selección regional. Aquello le valió para dirigir a la Selección Española Juvenil donde se llevó a otro sillero, Ballester, que le acompañó en gran parte de su carrera. Duró poco en el puesto, pues aún siendo muy capaz de desempeñarlo con garantías, lo perdió en la previa de un partido frente a Austria durante la disputa de un campeonato de Europa por confesar su pasado republicano a un alto rango del ejército español. Así pues, tuvo que regresar a su tierra natal para entrenar de nuevo a equipos humildes como el Ontinyent. Tras truncarse un posible fichaje por el Murcia, Morera entrenó al Mestalla, filial del Valencia CF.

Vicent Morera (el segundo de pie de izquierda a derecha) en la firma de Caszely por el Levante UD (Foto: J. Penalba)

Vuelta a Vallejo

Regresaría en 1966, pues, al Levante UD. Esta vez como entrenador, con la misión de devolver al equipo azulgrana a la Primera División, categoría que había perdido recientemente. Roberto, hijo de Morera, recuerda sin problemas el once que utilizó su padre en su primera temporada como de entrenador granota: “  Català   en la p ortería.  Panchulo ,  Alfonso  y Maestro en defensa, con  Egea y López Hi dalgo más adelantados. Pons, Bun, Wanderley, Ballester y Blayet arriba”. Formó un gran equipo, con jóvenes talentosos y futbolistas con experiencia, logrando acabar la primera vuelta sin recibir un sólo gol en casa.

El Levante no pudo remachar una sensacional temporada con el ascenso y se quedó a las puertas del mismo. Hecho, que junto a la maltrecha economía levantinista, auspició la venta de gran parte de los futbolistas destacados dejando una plantilla en cuadro. No se pudo evitar caer, una vez más, a Tercera la temporada siguiente. El descenso desencadenó la destitución de Morera, que, sin embargo, volvería a los banquillos -en este caso del estadio Antonio Román- dos temporadas más tarde, aunque no logró el ansiado ascenso a Segunda División. José Juncosa lo sustituyó, y Morera pasó a la secretaría técnica.

En una época en la que tener estudios era todo un privilegio, Vicent Morera, un hombre de pueblo, se esforzó en mejorar día a día su cultura y fue muy cuidadoso con su ortografía y gramática. Su fuerte carácter y sus ansias de mejorar llevaron a Morera realizar unos informes muy completos que valieron al Levante para encontrar a jugadores extremadamente válidos para defender la elástica del equipo decano de Valencia.

El fichaje más importante fue, sin duda, el de Carlos Caszely. Morera convenció a Manuel Grau Torralba, presidente del Levante para pagar los 10 millones de pesetas que pidió el Colo Colo. Caszely, debido a la situación política de su Chile natal, quiso abandonar la entidad valenciana en reiteradas ocasiones. Entre Morera y varios directivos levantinistas convencieron al astro de que lo mejor para él era permanecer en Valencia. Caszely marcó cuatro goles frente al Rayo Vallecano a los pocos días, y tres más frente al Barakaldo en casa. El Levante no logró la permanencia y tras una nueva temporada en Tercera, Caszely fue traspasado.

Vicentico, vine”, fue llamado al despacho de Manuel Grau según cuenta el hijo de Morera:  “Mira, tengo un telegrama del Bayern de Múnich. Me ofrecen un millón de marcos (alrededor de 85 millones de pesetas) por Caszely.” “¿Y a qué esperas para venderlo?”, le preguntó Morera a Grau Torralba. “Ya me he comprometido con el Espanyol...”. Finalmente, el chileno fue traspasado al equipo catalán por 25 millones de pesetas.

Morera, que ya había abandonado la disciplina levantinista, trabajó por su cuenta como ojeador para varios equipos hasta que una enfermedad acabó con su vida el 26 de junio de 1982, durante la disputa del Mundial de España, cuando contaba con 63 años.

Nueve años más tarde, el 12 de agosto de 1993, se inauguró con un partido entre el Silla CF y el Valencia CF el campo de fútbol municipal que lleva por nombre el del sillero que más años y con mayor éxito dedicó su vida al balompié: Vicent Morera.

Campo de fútbol Vicent Morera de Silla (Foto: VAVEL)

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