Champions for Life: cuando los goles no importan

Champions for Life: cuando los goles no importan

El tifón Haiyan golpeó a Filipinas en noviembre. Sin dejar que termine el 2013, Unicef quiso devolver el gol a la naturaleza, colaborando en la reconstrucción de escuelas, hogares y vidas. Un buen número de jugadores de la Liga BBVA y la Liga Adelante se pusieron bajo las órdenes de Paco Jémez y Javier Aguirre para el partido benéfico “Champions for Life”, disputado en el Santiago Bernabéu. Calidad y goles para vencer a la miseria desde la distancia. (Foto: Dani Mullor | Vavel.com).

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Sergio Vicente Z.
Selección OesteGoitia, Jesús, Dani Jiménez; Manu, Iñigo Martínez, Sergio Ramos, Manuel Pablo, Iraola, Canella, Babin, Juanma Marrero, Hugo Mallo, Yuri Berchiche, Peña, Juanfran; Álex López, Gabi, Víctor Pérez, Trashorras, Mascarell, Beñat; Carlos Vela, Rakitic, Álvaro Antón, Pedro León, Leo Baptistao, Jairo, Lass, Sarabia, Cedrik; Quini, Yuri, Morata.
Selección EsteLeo Franco, Andrés Fernández, Keylor Navas; Adriano, Moisés, Héctor Moreno, Álex Martínez, Kitoko, Albacar, Lolo, Bernardo Cruz, Nyom, Ricardo Costa, Planas, Antonio López; Tissone, Diop, Tomás Pina, Antonio Hidalgo, Rivera, Javi Hervás; Suso, Pizzi, Jonathan Pereira, Ayoze, Brahimi, Lafita, Nauzet Alemán, Jonathan Viera, Pabón; Helder Postiga, Samu, Zongo.
MARCADOR1-0 Álex López; 1-1 Pizzi; 2-1 Quini; 2-2 Helder Postiga; 2-3 Tomás Pina; 3-3 Yuri; 3-4 Brahimi; 3-5 Ayoze Pérez; 4-5 Cedrik; 5-5 Sarabia; 6-5 Morata; 6-6 Nauzet Alemán; 6-7 Jonathan Zongo; 6-8 Nauzet Alemán
ÁRBITROVelasco Carballo (Comité Madrileño). No amonestó a ningún jugador.
INCIDENCIASPartido benéfico "Champions for life" con motivo de la recaudación de fondos para los afectados por el tifón Haiyan de Filipinas. Disputado en el Santiago Bernabéu.

Hasta 66 jugadores de primera y segunda división se reunieron en el Santiago Bernabéu, en pos de lograr el mejor ambiente posible para recaudar fondos. El tifón que asoló Filipinas terminó, pero sus consecuencias están lejos de acabar. Para ello, Unicef dio la mano a la Liga Profesional de Fútbol y juntos organizaron el "Champions for Life". Una asistencia media y el dinero enviado por servicio de SMS constituirán una modesta pero necesaria ayuda para la reconstrucción de Filipinas. Una bonita propuesta de espíritu navideño para recordar que juntos sumamos más.

Primera parte: el eterno empate

Con un enérgico chut, Toñi Moreno, presentadora de TVE, hizo rodar el cuero por primera vez. A continuación, los occidentales, vistiendo blanco, dieron comienzo al primer encuentro. Leo Franco puso el suspiro en la grada con un balón enredado entre sus piernas y después suspiró el propio guardameta con una delicada vaselina de Carlos Vela, que no logró descender a tiempo.

Antón a puerta vacía la mandó al travesaño y Gabi disparó desde la frontal para empezar a imponer a la Selección Oeste. Evidentemente, en un encuentro con estas características, el ritmo y el control son meramente orientativos, aunque Álex López siguió sumando ocasiones blancas. Para contrarestar, Helder Postiga contestó con error y avaricia para los de Aguirre.

De pronto, una flecha rasgó el aire. La racha goleadora de Álex López no entiende de amistosos e hirió la meta de Leo Franco. Los locales, llamémoslos así ya que Madrid jugaba con la sección occidental, se ponían por delante. Y casi aumentan la ventaja por medio de Quini, pero en los dos estupendos remates le ganó la partida Leo Franco al delantero.

Estallaron las risas al ver calentar a los siguientes jugadores en entrar. Uno de los vértices norteños del Bernabéu se convirtió en un cuartel, con una tropa de veintidós hombres en plenas maniobras. Hasta esa portería norte acompañó Sergio Ramos un ataque y su remató finalizó en impacto con un imantando larguero.

    

Sin tardar, Quini enganchó un zurdazo desde la frontal que volvió a hacer estéril la estirada de Leo Franco, espectador privilegiado de dos buenos goles. Con el 2-1, Carlos Vela apostó por un remate circense, aunque fallido. Con esa chilena demostró el mexicano que sabe disfrutar del fútbol de pachanga. En las antípodas, Helder Postiga, serio y sin despeinarse, vio llegar un envío largo, dejó al cuero correr y en cuanto rodó en el pasto, lo mandó a dormir a la red.  Goitia no pudo ni saludar al balón.

Entonces hubo un “déjà vu”. De nuevo los azules empataron, de nuevo Quini remató, de nuevo Leo Franco repelió y por supuesto, de nuevo chocó con el larguero. Esa fue la postrera ocasión antes de ir al primer descanso de los dos. El primer partido acabó en tablas, esperando a los renovados protagonistas que aguardaban en la banda el múltiple cambio.

Segunda parte: el Este se desata

La savia nueva alimentó las fuerzas azules y los visitantes inclinaron el campo hacia el sur. La mayor presencia de jugadores de la Liga Adelante aumentó la competitividad, quizá en la búsqueda de rendir culto al imponente escenario. En armonía con las ganas de agradar en el césped, el público encontródivertimento haciendo la clásica ola, también en pugna con el frío capitalino.

Brahimi se sumó al hedonismo y regaló un par de detalles de calidad. El primero fue interceptado por el vuelo de Jesús, pero en el segundo dejó en bandeja el esférico a su compañero Tomás Pina y allí, aunque el guardameta desvío el disparo, no pudo evitar el tercer tanto oriental. La Selección Este, por primera vez por delante. Poco duró la alegría a los de Aguirre, porque en la única llegada blanca desde los recambios, Yuri puso otro empate en el luminoso, empujando a la red el defectuoso cabezazo de Jairo.

Poco después, Lafita concluyó un contragolpe con un derechazo que, adivinen, golpeo en el palo. Las maderas de ambas porterías, forradas de imán para cuero esta noche. En el otro bando, tras el malévolo intento de Lafita que obligó a estirarse una vez más a Jesús, Yuri rebajó la mínima tensión con unos simpáticos movimientos de espejo con el balón. No tardó el delantero brasileño en dejar una elástica para las córneas. Después, unas anodinas jugadas harían tener nostalgia de los malabares del delantero blanco. Para hacer olvidar al rival, Brahimi recibió una pared con túnel y volvió a aderezar el encuentro con la ventaja azul.

Un par de lanzamientos suaves, uno por bando, hicieron parpadear al marcador, pero no llegaron a trastocarlo. La siguiente ocasión fue blanca, acabó en botas de Pedro León que disparó, como no podía ser de otra manera, al palo. El partido y el público entraron en el tedio y tal cosa unos visitantes agradecidos no lo podían permitir. Un taconazo de Lafita, no se sabe si más preciso o más precioso, dejaba a Ayoze en duelo directo con Jesús. El extremo, con todo a favor, alejó de dos a los suyos, cuyo ataque cejó solamente por el final de la segunda parte.

Tercera parte: espejismo de remontada

Los últimos once hombres de Jémez se encontraban con el reto de remontar dos goles en media hora. La velocidad vertiginosa de Lass y Cedrik en las bandas y el factor hogar con Morata en punta invitaban al optimismo y Cedrik lo certificó sin tardanza. Un buen envío de Lass hacia Morata, el delanteromadridista que observa, se planta y golpea. Pero Keylor Navas vendió cara su piel y se estiró como un felino para repeler la primera tentativa. En la segunda, en el rebote que le cayó a Cedrik, llegó a tocar incluso, pero el 4-5 ya era inevitable.

Apenas un minuto después, Lass, consciente de que Jémez estaba en su banquillo, salió al galope, esquivó a un defensor pasándole el balón por encima y taconeó con arte hacia Sarabia, que remató a placer. Otro empate y Edu Albacar preguntándose porque recibía a su benéfica obra tan mal pago, como fue defender ante un Lass del que saltaban chispas. Sin embargo, las hordas blancas del tercer tiempo tenían un hambre voraz. Un nuevo balón conducido por Lass provocó un centro de Sarabia que Morata, en su enésima reivindicación ante su estadio, introdujo en la red mediante una tijereta. A Keylor Navas, por muy benéfico que fuera el partido, no le gustó ni pizca encajar tres goles tan seguidos. Su cara habló por él.

Pudo resarcirse el cancerbero del Levante con una magnífica parada a mano cambiada y a vuelo alzado. En el otro extremo del campo, sus compañeros caían desacertados en la tentación de un disparo lejano. Cuando se acercaron al área, se acercaron al éxito. Un rebote después de una jugada bien hilada permitió a Nauzet Alemán igualar una vez más el resultado. El gol activó un resorte en la pierna de Viera y en su centro con el interior que recibió Zongo para rematar casi a placer. Remontada de relámpago azul ante un equipo occidental adormilado después de protagonizar la suya propia. Ante la inminencia del final absoluto, los de Jémez optaron por un último esfuerzo, aunque fuera por el bien del espectáculo.

Cerca del empate estuvieron en un pase magistral, filtrado por Cedrik, pero la asociación naufragó cuando Sarabia no encontró la fuerza exacta para un pase de la muerte atrapado por Keylor. Esa imprecisión costó cara a los blancos, porque en la siguiente oportunidad, Nauzet Alemán iniciaba la jugada con un bonito taconazo y la finalizaba con un potente disparo que rubricaba su doblete. Fue la sentencia para un partido que no dio para más. Muchos goles y el poco ritmo que se auguraba, pero esta noche de lunes lo importante no fueron los tantos, sino que el balón siga rodando, uniendo. Y que ruede global, feliz, solidario.

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