Desesperación y conformismo reparten puntos
FOTO: Carla Cortés

Un Elche con la misma necesidad de permanencia que un Levante con objetivos desvanecidos trataba de echar adelante esta noche una situación de cierta incertidumbre tras los últimos resultados cosechados, aunque ante rivales de, a priori, clara superioridad.

El Levante, superado en la primera y recuperado en la segunda parte, seguía en el intento de alzar el vuelo de una vez por todas y superar los puntos de la matemática permanencia.

Principio de altibajos

Comenzó el Elche dominando en ocasiones. En ningún momento hubo dominador claro, pero fueron los de Fran Escribá quienes iniciaron las ocasiones. Se toparon con Keylor Navas que, nuevamente, fue el mejor del Levante en la primera mitad. Fue bien al suelo en la primera ante Boakye, activo en la referencia en ataque ilicitana, y seguro en la segunda ocasión, de falta de Damián.

Tampoco estuvo lejos de una actuación calificable de soberbia Manu Herrera. El cancerbero franjiverde se mantuvo seguro durante el poco peligro que generó la delantera levantinista, con Ángel como ariete.

En definitiva, el Levante sí tuvo relámpagos de peligro durante el primer tiempo, pero no tuvo la continuidad necesaria en las transiciones en ataque para llegar con claridad a la portería contraria y hacer daño. En el minuto 8 Ángel fue a buscar petróleo en un lanzamiento al área, pero apareció el guardameta ilicitano en dos tiempos.

La misma línea hasta el gol

A pesar del cabezazo de Héctor Rodas que pudo hacer subir el primer gol azulgrana al marcador, el Levante no dominó tampoco durante la segunda parte y no tuvo más que ese acercamiento hasta que en el 62’ llegase el gol de Boakye.

El ghanés combinó con Rodrigues en el corazón del área. Se vio rodeado, aunque fue capaz de revolverse y esconder la pelota para superar a Keylor. Eso sí, la pelota tocó en un defensor del Levante y despistó al guardameta costarricense.

La combinación en la frontal del área de Rodrigues con sus compañeros en la delantera fue continua y bien pudo costarle a los de Caparrós el cierre casi definitivo del encuentro. El extremo creó situaciones comprometidas y numerosas veces superó a la defensa granota. De hecho, también tuvo en sus botas la posibilidad de deshacer el empate.

Tras el 1-0, el Levante presionó más arriba y fue a por el gol, necesario para andar cerca detrás de la permanencia. La entrada de Sissoko por Simao Mate fue clave para el oxígeno en el centro del campo. De hecho, se recuperó bien del gol de Boakye y no le costó en exceso empatar el encuentro.

El empate llegó en un despiste defensivo. La puso Pape Diop desde la esquina para que Ángel rematara a placer prácticamente sobre la línea, pero de nuevo Manu Herrera entró en oficio para salvar a su equipo. Sin embargo, el ex del Elche estuvo rápido en la reacción y, con una pizca de suerte, logró rematar de media vuelta y pasar la pelota bajo las piernas de Pelegrín, para enfado monumental del portero que había vuelto a estar impecable.

Desesperación y conformismo en la recta final

En el Martínez Valero no era bien recibido un reparto de puntos. Así que el Elche empezó a impacientarse y las ocasiones no surgieron con los nervios a cuestas. Rodrigues creó una y otra vez peligro, hasta su sustitución. Se marchó desesperado, con la sensación de no haber podido arañar más, pero con la seguridad de que el gol residió en sus galopadas.

Por parte de los de Joaquín Caparrós, el empate comenzó a verse cada vez con mejores ojos a medida que el Elche se echaba arriba casi a la desesperada. Al final, y tras una bolea de Carles Gil en el descuento que pudo repetir lo ocurrido en El Madrigal, el conformismo reinaba en el conjunto valenciano, que supo sufrir al final y contrarrestar el gol ilicitano. 

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