Camino a Segunda: el milagro de Las Margaritas
Los jugadores verdiblancos celebran uno de los goles anotados en Las Margaritas

Los hombres de Paco Fernández afrontan este domingo día 25 de mayo el partido más importante y decisivo de toda la temporada, en la que se juegan comenzar a rehacer todo lo retrocedido por el club -encabezado por la peor directica de su historia- en los últimos años. La centenaria entidad santanderina está inmersa en su sexta campaña en la tercera categoría nacional (cuatro en Tercera y dos en Segunda B), y que mejor modo de dar unas pinceladas de optimismo que recordar el último ascenso racinguista a la categoría de plata.

En la campaña 1989/1990, el Racing disputaba su tercera campaña consecutiva en Segunda División, tras descender de Primera en 1987. Lejos de pelear por el ascenso -como en el curso anterior-, el conjunto montañés realizó una desastrosa campaña, lo que provocó que llegara a la última jornada con serias opciones de descender (aunque momentáneamente fuera de los puestos de peligro). No obstante, el 1-3 encajado ante el Betis (ya ascendido) y la victoria eibarresa en Sarriá por 2-3 ante el Espanyol (con la promoción por el ascenso ya atada), ambas en la última jornada, mandaron a los cántabros al pozo de Segunda B por primera vez en su historia.

Betis y Espanyol mandaron al Racing a Segunda B

Fue un final de liga muy polémico, pues desde Santander se acusó en varias ocasiones el contraste de competitividad de Betis y Espanyol, ambos con sus objetivos cumplidos antes de los partidos. Sin embargo, ya poco había que hacer, y el Racing debía comenzar a preparar su quinta temporada -y primera desde 1970- en el fútbol semiprofesional. La meta era clara: regresar en un solo año a Segunda División. Con esa consigna, el Racing fue poco a poco imponiéndose en su grupo de bronce, hasta acabar la temporada regular líder, a pesar de no certificar la primera plaza hasta la última jornada de la temporada regular (Racing 2-1 Basconia).

El formato de la promoción de ascenso era distinto al que tenemos hoy en día. El mecanismo consistía en formar cuatro grupos de cuatro equipos cada uno, de tal modo que en cada uno de ellos hubiese un primero, un segundo un tercero y un cuarto de cada grupo de Segunda B durante la temporada regular. El Racing quedó encuadrado con el Cartagena (segundo del grupo 4), el Córdoba (tercero del grupo 3) y el Getafe (cuarto del grupo 2).

Cartagena, Córdoba y Getafe se jugaron con el Racing una plaza de ascenso

Eran partidos a ida y vuelta, de tal manera que cada equipo habría disputado seis encuentros al final de la liguilla, ascendiendo solo el primer clasificado. La última jornada de la promoción de ascenso no pudo ser más emocionante, pues llegaban empatados a seis puntos -las victorias valían dos puntos cada una- Racing de Santander, Cartagena y Getafe. Esto se traducía en que el Racing era el único que dependía de sí mismo para subir, mientras que en el caso de que Getafe y Cartagena ganaran, ascendería el que mejor diferencia de goles tuviera.

Llegó el 23 de junio: la hora de la verdad

Las Margaritas y el Arcángel dictarían sentencia aquel caluroso 23 de junio de 1991, fecha que quedaría grabada a fuego en las memorias de racinguistas, getafenses y murcianos. Con respecto al partido de tierras cordobesas, el Cartagena ya ganaba 0-3 antes de la media hora de juego ante un relajado rival que no tenía ya opción alguna, resultado que no se movería y que acababa, debido a la diferencia de goles, con las esperanzas de ascenso azulonas. En lo referente al partido de Las Margaritas, el Racing metió la directa hacia Segunda División en el minuto dos con un espectacular gol de Pedraza.

No obstante, poco les duró la alegría, ya que diez minutos después Loren firmaba las tablas a la salida de un córner. Con el 1-1 (y el ya mencionado Córdoba 0-3 Cartagena) se llegaba al descanso; período en el cual, según el testimonio de dos personas cercanas al Getafe que prefirieron preservar su anonimato, 'Marquitos' -padre del entonces racinguista Marcos Alonso- ofreció a al directiva en una sala cercana a los vestuarios entre 25 y 30 millones de pesetas por amañar el partido. Según el testimonio de esos dos anónimos, la oferta fue rechazada y los jugadores getafenses no supieron nada hasta la conclusión del encuentro.

La segunda parte arrancaba en Córdoba y en el sur de Madrid con el Cartagena momentáneamente ascendido, pero con el Racing a un gol de arrebatarle la privilegiada plaza. No obstante, la remontada santanderina se hacía más difícil aún al consumar Toto la remontada getafense tras anotar de cabeza a puerta vacía después de un rechace de su compañero Loren. El Racing no se vino abajo, y dos minutos después empataba por medio de un penalti materializado por Javi. Quedaba media hora para anotar un gol que llevase a la entidad montañesa a cumplir el ya mencionado objetivo de regresar a Segunda División.

Ese tanto no se hizo esperar y, cinco minutos más tarde, De Diego desataba la locura entre los fieles verdiblancos desplazados. El Racing estaba en la categoría de plata. Pero a este loco partido le quedaba todavía mucha emoción. A falta de siete minutos para la conclusión de los 90 reglamentarios, Rivera establecía el empate a tres tras peinar con maestría un libre directo. Fue un duro mazazo, pero que ni mucho menos echó atrás un Racing que vivió en los minutos siguientes la antesala a la gloria.

Pombo, en el 95, decidió un partido de infarto

Dicen que los títulos, ascensos o permanencias en el último minuto saben mejor aún. Si eso es cierto, desde luego el retorno del Racing a Segunda División fue sin duda la experiencia más dulce del mundo para sus aficionados. Corría el minuto 95 de partido, el último del tiempo añadido, y el conjunto santanderino disponía de un saque de esquina. El delirio invadió al banquillo y afición visitantes cuando el zaguero getafense Pombo, en un intento de despeje, introdujo el cuero en su porpia portería, poniendo -en una nueva y polémica acción- el definitivo 3-4 y privando al Cartagena de subir en beneficio del Racing.

No fue poca la repercusión mediática que tuvo aquel esperpéntico choque de Las Margaritas, el cual muchos medios madrileños y murcianos tildaron de escándalo y amaño. El caso es que eso jamás se pudo demostrar, y el Racing regresó (merecidamente por lo visto en la temporada regular) a Segunda División, donde pasaría dos años más antes de volver a Primera y vivir la etapa más gloriosa en sus más de cien años de historia. Pocos racinguistas que vivieron el sueño de ver jugar a su equipo en Europa se habrán parado a pensar que hubiese sucedido si Pombo no llega a haber marcado en propia meta.

Contra el Llagostera, presente el 'espíritu de Las Margaritas'

Paradojas del destino que el Racing se vuelva a encontrar ahora en esta crítica situación, en la que tratará de apelar al 'espíritu de Las Margaritas' para retornar al fútbol profesional un año después de su descenso. Por último, esperar que, por la salud cardíaca de los aficionados, el Racing no tenga que esperar hasta tan avanzado el descuento para consumar el hipotético ascenso.

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1º foto: imágenes del partido Racing 1-3 Betis, el del descenso a Segunda B.

2º foto: Once inicial del Racing en un partido de la liguilla de ascenso de 1991.

3º foto: Pedraza, autor del primer e impresionante gol verdiblanco en Las Margaritas, llevado a hombros por la afición.

4º foto: De Diego dispara a puerta durante el partido de Getafe.

5º foto: la afición santanderina celebrando el ascenso en Getafe.

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