Grandes fracasos: España  1998
Fotomontaje: Sandra Porto | VAVEL.

En 1998, España dominaba el fútbol europeo. El Real Madrid había ganado en mayo su séptima Copa de Europa imponiéndose a la Juventus en la final y comenzaba su hegemonía que culminaría en 2002. El Madrid contaba en sus filas con los internacionales Hierro, Morientes y Raúl, que tenían un papel importante en la selección, y también con Cañizares e Iván Campo. En el fútbol nacional, el FC Barcelona había levantado el doblete, tras vencer con solvencia en Liga y en los penaltis al Mallorca en la Copa del Rey. El Barça contaba hasta con 8 internacionales, entre ellos, Abelardo, Sergi Barjuán, Miguel Ángel Nadal o Luis Enrique. Otros clubes como Athletic y Real Betis aportaron a Joseba Etxeberría, Julen Guerrero o Alfonso.

El Mundial de 1998 comenzó el 4 de septiembre de 1996 para España, cuando se desplazó a las Islas Feroe para disputar el primer encuentro de clasificación. España quedó encuadrada en el grupo 6 de clasificación junto a Yugoslavia, República Checa, Eslovaquia, Islas Feroe y Malta. España clasificó como primera de grupo tras conseguir 8 victorias y 2 empates. Las dos tablas se produjeron ante Eslovaquia y Yugoslavia, que a la postre concluiría en segunda posición y se clasificaría para la repesca.

Los de Javier Clemente llegaron a la cita mundialista con la baza de la buena fase de grupos realizada. No obstante, se había medido a selecciones débiles pero su papel de favorita en el sorteo hizo que se tuviera que enfrentar a tres selecciones, a priori, inferiores. Del segundo bombo salió Nigeria, Bulgaria lo hizo del tres y Paraguay era el rival más débil en principio al provenir del cuatro. España se enfrentaría, por este orden, a Nigeria, Paraguay y Bulgaria.

En el primer partido ante Nigeria saltó la sorpresa. España comenzó dominando en el juego y el marcador. Fernando Hierro anotó el 1-0 mediada la primera parte. Sin embargo, Adepoju igualó para Nigeria a los 4 minutos. Raúl volvió a poner a España por delante tras la reanudación y el partido se calmó hasta que Nigeria sorprendió a los 11 jugadores y todo el mundo. En los minutos que van del 73 al 78, Lawal y Oliseh anotaron dos goles que fueron definitivos y que supusieron los tres puntos para la selección africana. España naufragaba en su primer envite aunque seguía dependiendo de sí misma para avanzar a octavos.

El siguiente rival fue Paraguay. España necesitaba una victoria para asegurarse seguir con opciones en la última jornada puesto que ocupaba la última posición del grupo tras el empate a cero entre la selección sudamericana y Bulgaria. España intentó durante todo el partido buscar el gol que le diera los primeros tres puntos en el torneo, pero su falta de acierto de cara a la meta que defendía Chilavert, lo impidió. Finalmente, Paraguay obtuvo su segundo empate a cero del torneo y la victoria de Nigeria ante Bulgaria dejaba a España a expensas del resultado del Nigeria-Paraguay de la última fecha.

España solo sumaba un punto, por los dos de Paraguay y los seis de Nigeria, que ya se encontraba clasificada como primera de grupo. Las cuentas para la clasificación de España eran sencillas. Necesitaba una victoria y que Paraguay no ganase a una Nigeria que no se jugaba nada. También le valía un empate siempre que Nigeria derrotase a Paraguay. Las combinaciones eran fácil de entender pero la clasificación resultaba muy difícil de obtener.

En la última jornada, ambos partidos se jugaron en el mismo horario. Ese hecho propició que España supiera pronto que no podría seguir avanzando en el Mundial. Paraguay tardó un minuto en adelantarse ante Nigeria y con ello lastró todas las opciones de España. No obstante, Nigeria logró empatar y mantuvo en vilo a la afición española. Sin embargo, Paraguay logró resolver el duelo en la segunda parte, llevándose el duelo y el billete a octavos.

España, al mismo tiempo, logró derrotar por 6-1 a Bulgaria. Fue un resultado sorprendente a tenor que el país del este de Europa aún mantenía opciones de clasificación. España logró adelantarse muy pronto y tras el descanso ya vencía por 3-0, Bulgaria logró recortar distancias (3-1) pero en los últimos 10 minutos España cerró el partido con tres goles más para el definitivo 6-1.

Pese a ganar el último partido, España debía decir adiós a la Copa del Mundo y eso supuso también el adiós de varios futbolistas, del seleccionador Clemente y el paso a una nueva generación de jugadores que alimentaran de éxitos a la selección tras el varapalo sufrido. José Antonio Camacho tomó las riendas del equipo para preparar las siguientes citas del combinado aunque con la cabeza en el Mundial de Corea y Japón. España llegó como una de las favoritas al torneo y acabó estrellándose en la primera fase condenada por errores en sus dos primeros partidos y la impotencia de no clasificarse pese a ganar el tercero. Se pasó de una felicidad prematura ante el vaticinable éxito de la selección en el Mundial a la necesidad de tener que realizar una limpia de jugadores y entrenador para poder preparar con éxito las citas futuras.

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