El Ourense da sus últimos coletazos camino del cementerio
La junta de accionistas durante la votación en la que se aprobaba la dimisión de la directiva. Foto: Jesús Regal (Faro de Vigo)

La agonía de Club Deportivo Ourense se prolongará 15 días más. Ese es el tiempo que les queda a los posibles inversores para dar el paso y hacerse con las riendas del club. La situación es insostenible y el conjunto de As Burgas pasa por sus horas más duras. Abandonado por las instituciones públicas, asediado por la Agencia Tributaria y la Seguridad Social y sin cabezas visibles que encabecen un proyecto que sanee las cuentas.

Ayer en la Cámara de Comercio de Ourense volvió a quedar claro que los dueños del club y máximos accionistas hace tiempo que ha desaparecido. Ni rastro un día más. Ya el día anterior se había producido la espantada y ante la ausencia de quórum, la Asamblea de accionistas se vio aplazada un día. Tan solo un 23,5% del accionariado estuvo presente en una reunión vital para el futuro de la entidad rojilla.

La junta sirvió para aprobar la dimisión de la directiva. Alejandro Estévez y José Ramón Fernández Morgade habían anunciado que abandonaban la nave hacía casi dos meses, pero ayer se hizo oficial. Los hasta ayer cabezas visibles del Ourense se marchan hartos de encontrarse puertas cerradas, de la falta de ayudas por parte de las instituciones públicas y de las trabas que se han encontrado en el camino para sacar adelante el ejercicio económico.

La Agencia Tributaria se mostró a lo largo de todo el año intransigente. Sus exigencias eran claras, querían el pago de la deuda. De poco sirvió el convenio alcanzado el año pasado con Hacienda en el que se fraccionaba el pago. Los nuevos dueños no dieron tregua y exigían el pago de los 721.000 euros que el Ourense les debe. Una deuda que ni siquiera contrajo el consejo en los dos últimos años. Una deuda arrastrada desde años anteriores y que se convirtió en una losa difícil de superar.

También hubo tiempo para que Anxo Valcárcel y Miguel Paz explicasen su proyecto. Las reuniones que mantuvieron con Seguridad Social y Agencia Tributaria no progresaron. Ambas entidades exigían los 280.000 euros y 721.000 que se les adeudan respectivamente. Pagos que pasan por la llegada de un inversor que aporte ese capital, que permita desbloquear las subvenciones y abonar los más de 160.000 euros que se adeudan a futbolistas y cuerpo técnico.

La situación es en estos momentos insostenibles. Si en los próximos 15 días no aparece nadie que se haga cargo del club, los hasta ayer directivos pondrán en conocimiento del Juzgado de Primera Instancia Número 4 de lo Mercantil el resultado de la junta de accionistas. Será entonces cuando una magistrada decidirá el futuro de la entidad y nombrará unos administradores para que procedan a la liquidación del club.

Queda claro que el Ourense es un cadáver andante, al que algunos quieren enterrar cuanto antes. José Luis Baltar, dueño del club hace unos años y ex presidente de la Diputación lo dejó claro hace dos años. “Al Ourense hay que dejarlo morir”. Duras palabras de unos de los políticos más influyentes en la provincia y con contactos en las altas esferas. Queda claro que al club lo quieren matar y no interesa que continúe adelante por lo que pueda salir a luz. Cabe destacar, que el barón del PP será juzgado por un presunto delito de prevaricación en la contratación de personal de la Diputación de Ourense durante su mandato. No quiere más quebraderos de cabeza.

Ayer nadie dio el paso adelante y parece que en los próximos días tampoco habrá nadie que se haga cargo del club. El próximo martes finaliza el plazo de la AFE para pagar lo adeudado a los futbolistas, de no hacerse se le exigirá al club el pago de un canon de 200.000 euros. Otra cuantía económica a la que se tendrá que hacer frente. Además, el club podría descender administrativamente a Tercera División a principios de julio de no abonar las mensualidades pendientes a un plantel que se dejó la piel en el campo y que merece el pago de sus tributos.

El futuro es ahora mismo negro. La desaparición es una realidad y si no llega un mecenas o un milagro, Club Deportivo Ourense será historia a partir del 4 de julio. Más de 62 años de historia que se irán por la borda. Los culpables a día de hoy se conocen. En 2007, cuando el club acumulaba una deuda de casi 6 millones de euros, se entró en un proceso concursal, con una quita del 90%. Se produjo una ampliación de capital, pero la directiva encabezada por Quino Muñoz, en lugar de reducir la deuda, algo que de aquellas era fácil, solo la aumentó. Una losa difícil de levantar.

La moraleja de esta historia es que los dueños del club no dan la cara y se esconden en sus casas. Las presiones para que el club eche el cierre prosiguen y los grupos inversores, como el de Aníbal Pereira, solo se han encontrado zancadillas imposibles de superar. A día de hoy, la realidad es que al Ourense lo quieren matar y que ya lo han conseguido. Los aficionados y aquellos que aman al club llevan varios días volcándose, pero de momento la situación no ha cambiado. La lápida de defunción esta lista y el nicho preparado. 

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