Momentos Celta-Villarreal: una zurda pura y cristalina
Foto: moiceleste.com

Nacido en la localidad israelita de Ashdod, su familia le inculcó la tradición judía desde muy pequeño. Con 18 años comenzó su carrera en el Bnei Yehuda, equipo de Tel-Aviv en el que permanecería durante tres temporadas. En 1993 ficharía por el Hapoel de la misma ciudad y un año más tarde llegaría al Maccabi Haifa, conjunto en el que lograría sus mejores cifras goleadoras, con 45 tantos repartidos en dos temporadas.

En el verano de 1996 Haim Revivo fichaba por el Celta, convirtiéndose en el primer futbolista de su nacionalidad en llegar al fútbol español. Por entonces, con 24 años, el fichaje sonaba exótico pero ya en la pretemporada dejó ver destellos de la calidad que llevaba dentro. Aquel jugador que se identificaba como Vivo en su camiseta poseía una zurda sensacional y un fútbol fresco y con chispa. El celtismo se entusiasmó con Haim nada más aterrizar en Vigo.

Primero Yom Kippur, luego aclimatación

Revivo en el Hapoel Tel-Aviv (Foto: mundialistasymitos.blogspot.com)

No imaginaban entonces los aficionados la polémica que se avecinaba con la celebración del Yom Kippur. Revivo no destacaba por su religiosidad pero sí respetaba a rajatabla las tradiciones de su pueblo. El problema se planteó en vísperas de un Celta-Betis en septiembre de aquel año. El Celta, tras el concluyente dictamen de un rabino madrileño, solicitó adelantar una hora el choque contra los andaluces con la finalidad de que su nuevo fichaje pudiese disputar los 90 minutos. En el contrato del futbolista estaba perfectamente estipulada esta circunstancia, por lo que al club no le quedaba otra que pedir una modificación en el horario o bien prescindir del jugador. Finalmente Revivo disputaría el partido completo pero el Celta caería por 0-2. En una semana en la que se habló mucho del tema se olvidó lo más importante, el fútbol y el difícil rival que visitaba Balaídos.

Aquella temporada comenzó de manera brillante para Haim pero supondría su período más complicado en Vigo. Llegaba junto a su mujer y a su hijo recién nacido a un país nuevo y a una ciudad en la que poca gente manejaba el inglés. Su fichaje, junto con el de Mazinho y el de Mostovoi, apuntaban a un crecimiento del equipo que en la práctica no llegaría hasta la temporada siguiente. El Celta no subió en ningún momento de la novena posición e incluso llegó a la última jornada jugándose la permanencia frente al campeón, el Real Madrid de Fabio Capello. Un 4-0 contundente sobre los blancos dejó a los de Vigo en Primera, con un Revivo que finalmente gozaría de la titularidad en apenas 21 partidos, convirtiendo cinco goles. Fue un año que le sirvió para curtirse y para conocer mejor su nuevo entorno, pero no para brillar en los terrenos de juego.

Las cosas cambiarían al año siguiente, entrando como titular prácticamente siempre y repartiéndose las tareas goleadoras con Mostovoi, Sánchez y Cadete. Ninguno superaría los nueve tantos pero el Celta, con Jabo Irureta, volvía a Europa 27 años después. Precioso el gol que anotó en San Mamés en aquella liga.

Pelea sana con Sánchez

Revivo tras marcar en Anfield (Foto: lavozdegalicia.es)

Y llegó el gran año. Con Víctor Fernández el Celta practicaría un fútbol de máximo nivel en Europa, especialmente en la temporada 98-99. El once aparecía claramente definido con una única duda. Juan Sánchez y Haim Revivo peleaban una semana tras otra por la titularidad, que no terminó de decantarse en ningún momento hacia ninguno de los dos. Lo habitual era que uno saliese de inicio y el otro apareciese como refresco en la segunda mitad. Una alternancia que se mantuvo en la Copa de la UEFA, competición en la que Haim marcó su gol más recordado. Fue en Anfield ante el Liverpool y sirvió para certificar la clasificación del equipo para los cuartos de final, ronda en la que caería ante el Olympique de Marsella.

En liga el equipo se movió durante toda la temporada en los primeros puestos, desarrollando un fútbol primoroso y logrando algunas victorias sonoras, como la conseguida en el Bernabeu o la goleada navideña por 6-2 sobre el Real Oviedo.

Real Madrid y Barcelona llamaron a su puerta cuando era jugador del Celta

Sin embargo hacia el mes de febrero comenzaban a notarse los primeros síntomas de cansancio. Una durísima eliminatoria de Copa del Rey, en la que se acabó cayendo ante el Deportivo, dejaba paso a la jornada 21 del campeonato. Tocaba recibir al Villarreal. Dos derrotas consecutivas en liga y la eliminación copera habían bajado un poco los ánimos y hacían necesario un triunfo para mantenerse en la pelea con los mejores. Los levantinos, debutantes en la categoría, se movían por la zona media-baja de la tabla de acuerdo con los parámetros esperados.

Contra el Villarreal y contra la espesura

Formación del Celta ante el Villarreal (07/02/1999)

Su técnico, José Antonio Irulegui, planteó un partido de corte conservador, con David Albelda barriendo en mediocampo y la dupla Craioveanu-Moisés buscando percutir a la contra. El Celta, con Juan Sánchez y sin Revivo en el once, salió con fuerza y pronto dispuso de una primera oportunidad en las botas de Lubo Penev, que no pudo superar al guardameta Laínez. Poco a poco comenzaron a aparecer las imprecisiones y el Villarreal empezaba a sacudirse el dominio. Sería precisamente en un contragolpe, tras saque de esquina favorable a los locales, cuando los de Castellón se adelantarían en el marcador – error de Josema incluido– por mediación de Moisés. A partir de ahí los visitantes se atrincheraron y los celestes no encontraban el camino del gol. Sin embargo la bombona de oxígeno llegaba al filo del descanso, cuando Juan Sánchez conseguía empatar el choque. Casi a la vez se rompía Claude Makelele, entrando en su lugar Tomás Hervás y modificando Víctor Fernández el habitual 4-2-3-1 a un 3-3-3-1, con Míchel Salgado y Tomás como carrileros.

A la vuelta de vestuarios se mantenía la tónica, con un Celta espeso y un Villarreal agazapado y esperando su oportunidad a la contra. Ocasión que se presentaría por partida doble, con un gol anulado a Javi Sanchís y un remate a puerta vacía de Craioveanu. No se podía perdonar tanto ante aquel Celta. En el minuto 74 Alexander Mostovoi dejaba su sitio a Haim Revivo. El ruso, pese a la fenomenal temporada que venía completando, no se tomó bien el cambio y se “olvidó” de saludar a su compañero, realizando en cambio un gesto despectivo hacia su técnico. Punto de inflexión. El ingreso del israelí activó al equipo, que cinco minutos más tarde completaba la remontada por mediación de Míchel Salgado. Apenas quedaba tiempo para celebrarlo pero lo más difícil se había conseguido. Un tanto de penalti de Penev en el 85 certificó la victoria, que redondearía el zurdo de Ashdod en el añadido. 4-1 mucho más sufrido de lo que indicaba el marcador. Un partido que reflejaba la buena gestión que durante la temporada realizó Víctor Fernández de la dupla Sánchez-Revivo, quienes nunca tenían garantías de titularidad pero casi siempre acababan jugando y participando de las victorias.

La temporada concluiría de manera agridulce para el Celta que, tras 32 jornadas en puesto de acceso a Champions, caía a la quinta plaza al perder en Balaídos ante el Atlético de Madrid. Peor finalizaría el Villarreal, condenado a jugar la promoción de permanencia, que no superaría ante el Sevilla con el consiguiente retorno a Segunda.

Haim Revivo completaba su año más fructífero en cuanto a goles, logrando un total de nueve. Durante la temporada siguiente las tornas cambiarían para él con la llegada de Gustavo López. Pese a todo disputó casi tantos minutos como en la campaña anterior, si bien apenas pudo lograr dos tantos.

Etapa turca

Llegaba el momento de la despedida y tras cuatro años maravillosos, el israelí dejaba el Celta y buscaba nuevos retos en Turquía. Haim había llegado a un acuerdo con el Barcelona que solamente cristalizaría si Joan Gaspart sucedía a José Luis Núñez en la presidencia del club. Pero el temor a la derrota de Gaspart en las urnas y las mareantes cifras que puso encima de la mesa el Fenerbahçe superaron al miedo subyacente de Revivo a un país en el que la religión musulmana era mayoritaria. Dos años excelentes en los que recuperó su versión más goleadora y uno más en el Galatasaray le condujeron de vuelta a casa. En el club de su localidad natal, el Ashdod, completaría la última temporada de su carrera, a la cual puso punto final con apenas 32 años.

Zurda inolvidable

Internacional en 67 ocasiones con Israel, consiguió dar un salto de calidad a su selección, llevándola a hacerse respetar en una zona tan potente como la europea. Haim también animaría al resto de futbolistas de su país a probar la aventura en el extranjero. Hoy en día no es raro encontrar a algún jugador de origen hebreo en las grandes ligas. Real Madrid y Barcelona llamaron a su puerta cuando era jugador del Celta pero por distintas razones su traspaso no terminó de fructificar. En el caso de los blancos Toshack reclamó a Revivo pero Horacio Gómez exigió el pago íntegro de la cláusula de rescisión por lo que la operación no se pudo finalmente llevar a cabo. Posiblemente le faltó continuidad y regularidad en su rendimiento pero sus fintas y su zurda de oro dejaban entrever un fútbol puro y cristalino que no pasó desapercibido para los grandes trasatlánticos españoles.

Haim Revivo en 2013 (Foto: allsportisrael)

En la actualidad y a sus 42 años Revivo es propietario del Ashdod y se dedica a los negocios. Su nombre y sus piruetas siempre irán asociados al Celta de finales de los 90. Un equipo que maravilló en España y en Europa aunque no consiguiera ningún título. Muchos nombres para recordar y entre ellos el de este fantástico zurdo. Tan profesional como entrañable, el celtismo jamás le olvidará. Balaídos siempre tendrá ojos para futbolistas como Michael Haim Revivo.

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