Tres décadas de humildad, lucha y sacrificio
Mikel Rico se infiltra entre la defensa bética | Foto: Iñigo Larreina (UGS Visión)

Tres décadas de humildad, lucha y sacrificio

Desde Basauri a Bilbao, pasando por Arrigorriaga, Cuenca, El Ejido, Huesca y Granada. Es la trayectoria de uno de los luceros del Athletic, que se ha convertido en prácticamente insustituible para Ernesto Valverde y que se ha ganado con creces el cariño de San Mamés en poco más de un año. Él es Mikel Rico, y este martes alcanza la cifra de 30 años.

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Diego García Maroto

A veces, en el mundo del fútbol y del deporte en general, uno necesita alejarse de su tierra, de su gente y resetear la vida tal y como la conoce para progresar y lograr convertirse en un profesional con oficio y cualidad. Sin embargo, en algunas ocasiones el sino resulta tan caprichoso que termina por devolver a dicho profesional a la tierra de procedencia con los galones o los vítores sin los cuáles se marchó de ella. Esta sinopsis la conoce bien alguien de Basauri, un municipio de poco más de 40.000 habitantes situado en el corazón de Vizcaya. Se llama Mikel Rico Moreno y este martes cumple tres décadas.

El 4 de noviembre de 1984, tan solo meses después de las que todavía hoy son las últimas glorias futbolísticas en Bilbao, nacía el que actualmente es el ‘17’ del Athletic, dorsal que escogió para venerar al que fuera uno de sus grandes ídolos: Joseba Etxeberría. Pronto comenzó a aficionarse al mundillo del balompié, pero lejos de disfrutarlo a través de la lente de una cámara de televisión, para cuando tenía 16 años ya había decidido sortear el Malmasín para arribar a Arrigorriaga y alistarse en las categorías inferiores del Club Deportivo Padura, club que años después haría las veces de cuna futbolística para Unai Albizua.

Paso por el Basconia y exilio a Cuenca

En el verano del 2000, uno de los clubes más allegados del Athletic, el Basconia, llamó a su puerta. El sueño de muchos muchachos vascos, estar en la órbita de Lezama, se convertía así en una realidad para Rico, quien comenzaba a ver opciones para ganarse la vida en los terrenos de juego y, además, cerca del equipo de sus amores. No obstante, tras debutar con el primer equipo aurinegro, lo cierto es que permaneció en categorías juveniles hasta 2003, año en que decidió dar carpetazo y buscarse las castañas lejos del País Vasco

Mikel Rico ganó enteros en el Conquense desde 2003 hasta 2006

El destino resultó estar situado a medio millar de kilómetros. Cuenca. La Ciudad Encantada y la Unión Balompédica Conquense pasaban a ser el nuevo hogar de un Mikel Rico que se desempeñaría de primeras en el filial del equipo manchego, quien competía en el denominado ‘fútbol barro’ de la tercera división de la región. Ya en su primera campaña, la 2003/2004, la salvación prematura del segundo equipo permitió el mediocampista debutar con la primera plantilla a las órdenes de Miguel Zurro, que le requirió en un total de 8 partidos, 6 como titular.

Las buenas sensaciones transmitidas por el de Basauri parecieron convencer al míster, que le hizo hueco en la primera plantilla para la temporada siguiente, la cual pasaría a ser la más gloriosa de la historia del conjunto castellanomanchego. Zurro confió en él ante todo para dotar de músculo al centro del campo en determinados momentos –se desempeñó como titular en 11 ocasiones pero llegó a disputar un total de 36 compromisos y 1412 minutos- en los que sus compañeros parecían adolecer de empaque en la sala de máquinas. No contento con ello, Rico también se bautizó como goleador, al anotar tres tantos –ante Ceuta, Talavera y Tomelloso- que otorgaron puntos balsámicos para que los conquenses finalizaran subcampeones del grupo IV de Segunda B y llegaran a disputar la última eliminatoria de ascenso contra el Real Madrid Castilla de Soldado o De la Red, ante el cual hincaron la rodilla a pesar de vencer en el Santiago Bernabéu (0-1) en el partido de vuelta.

Estadísticas de Mikel Rico con el Conquense
Temporada Partidos jugados Partidos como titular Partidos como suplente  Minutos Goles
2003/2004 8 6 2 421 0
2004/2005 36 11 25 1412 3
2005/2006 35 29 6 2576 9

No tan bonita fue la 2005/2006. Las bajas de Castillejo (17 goles en la 2004/2005), Alejandro (12 dianas), Zafra o López Garai hizo de Mikel Rico un peso pesado dentro de la Unión -35 partidos y 9 goles así lo avalan- pero la columna vertebral de la plantilla se resquebrajó y los de La Fuensanta no fueron capaces de mantener la categoría al acabar en antepenúltima posición con 39 puntos.

Billetes de ida y vuelta entre El Ejido y Huesca

El descenso terminó por transformarse en un ascenso para Mikel Rico cuando firmó su primer contrato profesional en el verano de 2006. Antonio Tapia le reclutó para un nuevo proyecto del Polideportivo Ejido en Segunda División y el vizcaíno arribó a tierras almerienses para ofrecer fondo de armario a un centro del campo compuesto, entre otros, por hombres como Sunny o Juanma Ortiz. La feroz competencia para ocupar las posiciones de doble pivote impidió al ahora jugador del Athletic disponer de los minutos que hubiera deseado, algo que su técnico pretendía solucionar mediante una cesión de cara a la 2007/2008. El destino de su particular mili futbolística, Huesca, traía de la mano un regreso a la categoría de bronce, pero acabaría por ser la primera estación hacia el estrellato. Ahí sí que tuvo facilidades para convertirse en el mariscal del equipo. Con 35 partidos y 6 goles a sus espaldas se ganó a El Alcoraz durante un curso en el cual los oscenses no solo se metieron en el playoff, sino que ascendieron al superar a Gavà y Écija.

Mikel Rico y Rodrigo celebran un gol con el Huesca | Foto: www.huesca.incondicionales.com

A casi mil kilómetros de distancia y una categoría por encima, un defenestrado Poli Ejido también utilizaría el ascensor para, en este caso, confirmar su descenso a Segunda B. El traspié del conjunto celeste dejaba entonces a Mikel Rico en una situación comprometida. El estar más cerca de su familia, ser admirado en toda la ciudad y poseer una plaza en Segunda División le hacía decantarse por permanecer en el equipo blaugrana, pero su obligación, no obstante, era la de regresar a El Ejido para cumplir su contrato y devolver a los andaluces a la LFP.

Lo intentó. En esta ocasión sí consiguió ser la llave del equipo -35 partidos y 2 goles- y, gracias a la experiencia conseguida un año antes y a la inestimable compañía de dos infalibles goleadores como Jorge Molina y Nákor, meter a los ejidenses en la fase de ascenso, de la cual serían eliminados a primeras de cambio tras caer ante la Ponferradina en El Toralín por tres goles a uno.

Poli Ejido y Huesca fueron los dos primeros equipos de Rico en Segunda División

Pero, como el que la sigue la consigue, su figura reapareció en la división de plata fútbol español. Lo hizo para servir a una entidad y a una ciudad que ya conocía más que de sobra y de la que no había querido salir el año anterior. Sí, El Alcoraz se convertía en el hogar de un futbolista que estaba llamado a ser uno de los artífices de la permanencia del Huesca en Segunda. Tuvo que ser así. Suyo tenía que ser el gol que materializara la salvación de los aragoneses en Balaídos en la última fecha del campeonato. A lo grande, como buen basauritarra.

Nuevo viraje hacia el sur

Aquella histórica diana sería la última con el dorsal 18 de los de la cruz de San Jorge. Y su último partido, el primero de la temporada 2010/2011. Después de iniciar la competición con el club oscense con un empate sin goles ante la Ponferradina, los 600.000 euros que ofrecía el recién ascendido Granada de Fabri por Mikel Rico resultaron lo suficientemente tentadores para un Huesca que vería aliviada su cuenta bancaria si finalmente aceptaba la oferta. Así fue. Agradecimientos, despedidas y alguna que otra lágrima fueron los protagonistas de los últimos días con el equipo de Onésimo.

Sin tiempo para adaptaciones o pretemporadas, comenzó una nueva etapa en Los Cármenes. No necesitó ni un día para saber que no tendría rival para su posición, puesto que Fabri confió en él durante la segunda jornada del torneo. A pesar del flojo inicio del conjunto nazarí, la explosión de Ighalo, Dani Benítez, Orellana, Geijo, Iñigo López, Siquiera o Roberto volteó la clasificación y la presencia de los andaluces en los primeros playoffs de ascenso a Primera División en años. Resultaron victoriosos. Ni Celta ni Elche supieron detener al huracán granadino y al comandante de su centro del campo, un Rico que fue el tercer jugador más utilizado de la plantilla por detrás de Nyom o Roberto y que obtuvo un premio algo tardío al debutar en la máxima competición estatal a los 27 años.

Rico celebra un tanto conseguido con el Granada | www.minuto90.es

La condición de debutante en la Liga BBVA no le restó ni uno sólo de los galones que había adquirido el año anterior. Ni Fabri, ni Resino, ni Anquela, ni Alcaraz se atrevieron a sentarle en el banquillo durante las dos temporadas siguientes, en los que los rojiblancos coquetearon con los puestos de descenso pero finalmente consiguieron no bajar. Si destacaba habitualmente por destruir el juego ofensivo del contrario, también aprendió a manejarse mejor en el ataque propio y jugar más cerca del área contraria, lo que le convertía en un todocampista completísimo. También lo demostró en sus tres visitas al estadio donde siempre quiso ejercer: San Mamés, de donde salió victorioso en la primera temporada de Bielsa -0-1, gol de Iñigo López- y en el último partido de su historia, en el que vistió la camiseta de una selección de Vizcaya que derrotó por la mínima (0-1) al Athletic con un solitario tanto de Alain Arroyo.

Una década y muchos méritos después, el regreso

Cuando en julio de 2013 comenzó a sonar su nombre para reforzar al renovado Athletic de Valverde, en Bilbao ya eran pocos los que recordaban su paso por el Basconia. Quizá fue ese el motivo de que gran parte de los entendidos colocaran su nombre a uno de los asientos del banquillo del nuevo San Mamés cuando se confirmó el traspaso por una cifra cercana a los tres millones de euros. O quizá fuese la vuelta triunfal de Beñat, otro hijo pródigo que tuvo que exiliarse –también, como Rico, a Cuenca- para regresar convertido en un mesías. Fuere como fuere, de nuevo Mikel Rico jugó sus cartas y, como ya es costumbre, de nuevo ganó. Su asociación con Iturraspe en el centro del campo bilbaíno otorgó un sinfín de beneficios a un equipo que finalizó la temporada en puestos de Champions League.

En su primera temporada como león, el Athletic consiguió el pase a la Champions League

El nuevo ‘17’ rojiblanco adoptó un rol notablemente diferente al que venía desempeñando en Granada, Huesca o El Ejido, ya que Valverde le otorgó mayor libertad de movimientos y pudo sumarse con muchísima facilidad a labores de ataque, donde destacó con la consecución de 5 goles en Liga y 2 en Copa.

Este verano, ‘McLane’ –como cariñosamente le denomina un sector de la afición bilbaína- ha continuado cubriendo etapas y ya conoce de primera mano lo que es participar en una competición europea. En la mejor. Con debut en San Paolo. Pero con la misma ilusión y actitud que cuando debutó con el Conquense en el estadio de la Unión Deportiva Casetas en la división de bronce del balompié español. Al final, su filosofía siempre se impone y le caracteriza. 

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