El día en el que todo salió mal
Foto: EFE

Un día para olvidar, un amargo recuerdo en la memoria de los aficionados vigueses, pero endulzado por la agónica permanencia final y consiguiente descenso del eterno rival. En el último derbi en Riazor pasaron muchas cosas, ninguna positiva para el Celta.

Todo empezó a caldearse durante el viaje de los aficionados visitantes a Coruña, ya que entre la expedición había un individuo especial. Hugo Mallo, que en ese momento se recuperaba de una grave lesión de rodilla, decidió desplazarse a Riazor con la peña que lleva su nombre. Durante las horas previas al partido, saltó la noticia al compartirse en las redes sociales una fotografía del lateral posando con uno de los típicos carteles naranjas de “SE VENDE”, retocado con la imagen del escudo del Deportivo.

Al día siguiente, se difundieron imágenes de Hugo Mallo en la zona visitante del estadio deportivista intercambiando insultos y amenazas con los seguidores coruñeses. Sobre el comportamiento del canterano, Mario Bermejo declararía tras el partido que “si te acuestas con niños te levantas meado”.

En lo futbolístico, ambos equipos llegaban al encuentro cerrando la clasificación por abajo. El Deportivo, que llevaba una racha de nueve partidos sin ganar, estaba hundido en el fondo de la tabla.

Sin embargo, muy pronto la situación se puso muy a favor de los de Fernando Vázquez para llevarse el derbi. A los diez minutos ya estaban por delante en el marcador tras las penúltima obra de arte de Valerón, que sirvió una asistencia de lujo a Riki. Veinte minutos después, Iago Aspas regaló el partido al darle un cabezazo a Carlos Marchena. Expulsión clara.

El Dépor, sin hacer nada, ya tenía el partido ganado. Pese a los intentos de Riki, el segundo gol no llegaba. El Celta, sin jugadores como Aspas, Orellana o Krohn-Dehli, carecía de fútbol. Aranzubia vivió un partido plácido.

En la segunda parte, los coruñeses certificaron la victoria con dos golazos. A la media hora marcó Silvio, enganchando una volea desde muy lejos que se coló por la escuadra. Lo único que se recordará del paso del lateral por A Coruña. El tercero fue obra de Salomao, tras otra asistencia del flaco Valerón. Park Chu-Young hizo el del honor.

Esa victoria espoleó al Dépor, que con Fernando Vázquez a punto estuvo de lograr la machada de salvarse. En el Celta, lo sucedido con Hugo Mallo y Iago Aspas consiguió desestabilizar aún más a un vestuario inexperto y sin confianza. Pese a todo, el final fue feliz para los vigueses.

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