Futbolistas de leyenda: Jesús Castro
Jesús Castro González. (Foto: Anecdotario de portería)

Nacido en Oviedo, pronto se mudó junto a su familia a Avilés, al barrio de Llaranes, ya que la empresa en la que trabaja su padre, Ensidesa, hizo una concesión de vivienda para sus trabajadores. Allí comenzó su pasión por el fútbol, en el Bosco Ensidesa, club que tenía su estadio -La Toba- a muy pocos metros de la casa de Jesús. Su hermano dos años mayor también comenzó su andadura por el fútbol en estas fechas, el cual no es otro que el mejor jugador de la historia del Sporting de Gijón, Enrique Castro "Quini". Hubo también un tercer hermano, "Falo", que jugó durante un tiempo en el filial del Sporting, precisamente de portero.

Una apuesta de Jesús Barrio

Pronto empezó a destacar en el equipo avilesino. Sus grandes condiciones bajo palos y su increíble seguridad llamaron la atención de Jesús Barrio, ex entrenador del Sporting. El club acostumbraba a recibir buenos informes de Barrio, así que decidió apostar por el talentoso portero. De esta manera, en 1968, Jesús Castro pasaba a ser jugador del Sporting.

Esa misma temporada iba a debutar en un encuentro ante el Celta de Vigo en el que recibiría cuatro goles. No fue el mejor de los debuts, pero Jesús se hizo fuerte de cara al siguiente año, donde consiguió hacerse con la titularidad de la portería, arrebatándosela a García Cuervo. Desde aquel día, Jesús -o Chusi como se le empezó a llamar en el vestuario- se hizo inamovible, y durante quince temporadas fue el titular, abandonando solo el arco en 1982 y en 1984, en ambas ocasiones por sus frecuentes problemas de espalda.

La escuela de Iribar

Castro era un portero que no destacaba por la espectacularidad de sus paradas, él se basaba en la colocación y en unas fantásticas aptitudes físicas que le convertían en un guardameta muy difícil de batir. Se dice que perteneció a la escuela de Iribar, ya que sus similitudes con el portero vasco eran muchas. Acostumbraba a cometer pocos fallos, y de esta manera dejó en el banquillo a grandes porteros como García Cuervo, el paraguayo Romero, Rivero o el francés Pedro Rodríguez.

Su sustituto fue Ablanedo, un portero muy distinto a Jesús, pues le gustaba realizar estiradas y paradas acrobáticas como la mayoría de porteros de hoy en día. Esto hacía que Chusi le apodara de forma cariñosa como "Ablanedo Cantares". La disputa por el puesto de mejor portero de la historia del Sporting está entre estos dos hombres, siendo Ablanedo el que aparece en el once histórico rojiblanco realizado en 2005 a causa del centenario del Sporting.

De portero a héroe

En ocasiones el aficionado se olvida de que, ese jugador que ve en la televisión y que tantas portadas protagoniza, también es persona. Jesús Castro destacó precisamente por eso, por ser una magnífica persona. Los que lo conocían cuentan lo amable y educado que era, siempre con buenas palabras. Una persona a la que merecía la pena conocer.

En 26 de julio de 1993, en la playa de Amió en Cantabria, todas estas cualidades hicieron que Chusi, al ver a una familia ahogándose, se lanzara a su rescate. Se trataban de un padre y dos niños ingleses, que habían ido a hacer turismo, y desconociendo la enorme fama de peligrosa de aquella playa, se habían introducido demasiados metros en el agua.

Jesús se lanzó y salvó a los dos niños, pudiendo el padre salvarse por sí solo. Sus más allegados dicen que Jesús tenía un especial amor por los niños, y no cabe duda que esto fue un factor definitivo a la hora de lanzarse al mar. Ellos sobrevivieron, pero Jesús no fue capaz de llegar a la orilla, muriendo ahogado.

Su muerte fue una gran conmoción en el mundo del fútbol. Numerosos homenajes se pusieron en práctica tras su muerte, entre ellos un partido de exhibición en el que uno de sus hijos, que también era portero, defendió una de las porterías de El Molinón. Tiempo más tarde, el ayuntamiento de Oviedo le dedicó una calle en La Corredoria, y se rebautizó el Parque Inglés de Gijón como "Parque de los Hermanos Castro".

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