La vista atrás: el ascenso de 2008
Foto: El Comercio

Diez largos años estuvo el Sporting incapaz de escapar del "infierno de Segunda", una década poco brillante de los rojiblancos, en la que multitud de entrenadores intentaron sacar al equipo del pozo. Ciriaco Cano, Pepe Acebal, Maceda o Marcelino García Toral no cumplieron el objetivo, y año tras año, la afición veía como el ascenso se escapaba, unas veces a última hora y otras de forma prematura, pero nunca llegaba.

Comienza la era Preciado

Llegó Manolo Preciado al banquillo sportinguista en 2006. El reto estaba claro y definido. Retornar a Primera. El fútbol que proponía el cántabro para conseguirlo era más que atrevido; Una auténtica oda al gol. El primer año hizo que el proyecto se tambaleara. una mala temporada, que concluía con el equipo décimo tercero, muy lejos de los puestos de privilegio. El fútbol de ataque era vistoso, el conjunto de Preciado veía puerta asiduamente, pero encajaba muchos goles. Las esperanzas para la 2007/2008 eran más que escasas.

Kike Mateo, Bilic, Barral o Diego Castro entre otros, destacaban el aquel Sporting.

Comenzó la temporada muy fuerte el Sporting. El gran estado de forma de Kike Mateo, unido al acierto de cara a puerta de Bilic y Barral, hacían que el equipo estuviera arriba desde comienzos de temporada. Un medio del campo sólido y talentoso, donde destacaban Matabuena y Míchel en labores defensivos y Diego Castro con su desborde por banda hacía del Sporting un candidato a estar entre los tres primeros cuando concluyera el campeonato. 

Cuando la competición fue llegando a sus fechas finales, parecía claro quienes eran los que iban a luchar por el ascenso: Málaga, Real Sociedad y Sporting se jugaban los dos últimos puestos que daban derecho a jugar la siguiente campaña en Primera, pues el Numancia era líder destacado y guardaba una renta de varios puntos sobre sus perseguidores. 

Una última jornada de infarto

Con esta igualdad se llegaría a la última jornada. Sporting y Málaga empataban en segunda posición -con el Málaga por delante al tener ventaja en el average-, y la Real Sociedad esperaba con un solo punto de desventaja el pinchazo de asturianos o andaluces. No lo tenía fácil el conjunto vasco, dirigido por aquel entonces por Lillo, ya que Sporting y Málaga jugaban en casa -ante Eibar y Tenerife respectivamente-, lugar donde ambos equipos acostumbraban a sumar los tres puntos. Además, tanto Tenerife como Eibar no se jugaban nada, estando ya salvados, mientras que el rival de la Real, el Córdoba, estaba inmerso en la lucha por no descender.

Comenzaba esta última jornada. El primer tanto llegaba en Málaga, donde Hidalgo adelantaba a los andaluces, encarrilando el ascenso. Minutos más tarde saltaría la sorpresa: gol del Córdoba. El Sporting suspiraba aliviado, pues con una derrota de los vascos, ascenderían incluso perdiendo. Esto no iba a hacer que los de Preciado se relajaran, todo lo contrario. En el minuto 35, Barral ponía un preciso centro al segundo palo, y Mate Bilic lo mandaba a gol. La Real empataría antes del descanso, y a los vestuarios se llegaría con victoria por la mínima de Sporting y Málaga y empate de la Real.

Al descanso,  Málaga y Sporting se mantenían en puestos de ascenso.

Se esperaba que la Real Sociedad consiguiera adelantarse en el marcador, por eso Málaga y Sporting no tenían nada de margen. Un gol podría apartarles del ascenso. Fueron los andaluces los que rubricaron su objetivo antes. Un penalti por mano de Juanma hacía que Hidalgo marcara su segundo gol, este desde los once metros, y mandara al Málaga a Primera para alegría de los suyos. El Murcia anotaría el tanto del honor en el descuento. Ahora Anoeta dirigía su mirada a Gijón, donde un gol del Eibar, unido a otro de la Real, cambiaría radicalmente todo, con la Real en primera y el Sporting en cuarta posición.

Bilic y Luis Morán serían los autores de los dos goles del Sporting ante el Eibar con los que se conseguiría el deseado y esperado ascenso.

Nunca se llegarían a producir ninguno de los dos goles. La Real Sociedad no iba a ser capaz de anotar el tanto de la victoria, y el Córdoba iba a salvarse de caer a Segunda B con el punto sumado. En El Molinón la fiesta se desataría cuando faltaban poco menos de diez minutos para el final del partido. Luis Morán recibía dentro del área, y con la pierna derecha, cruzaba sobre la salida del portero. Gol. Dos a cero y el Sporting de Gijón a Primera diez años después.

Sporting 2015: Nueva oportunidad

A día de hoy queda muy lejos aquel 15 de junio de 2008. Pero en la memoria de cualquier aficionado sportinguista está el recuerdo del equipo de Preciado, con un fútbol de ataque y vistosidad que enamoró al fútbol español. Siete años después, el Sporting vuelve a tener una oportunidad de oro para ascender. Esta vez los rivales son más, hasta cuatro equipos -Betis, Girona, Las Palmas y Valladolid-, y puede ser que sean incluso mejores, pero el actual Sporting de Abelardo guarda similitudes con el de 2008.

Quizás ahora se apueste por un fútbol más defensivo, controlando los partidos e intentando dejar siempre la puerta a cero. Pero hay una cosa que persiste. Ese orgullo que muestran los jugadores cuando se enfundan la camiseta rojiblanca, y esa garra y ese nunca bajar los brazos que corre por las venas de los hombres de "el Pitu".

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