Pablo Aimar: la historia de un diez
Pablo Aimar: la historia de un diez. Fotografía: Infobae

Ese día Lisboa despertaba soleada. Algunos rayos de luz levantaron a sus habitantes tras colarse gambeteando por los agujeros traidores de las persianas. Particularmente, un joven foráneo que por aquellas fechas andaba en Portugal respondió a la indirecta poniendo un pie tras otro en el suelo.

Como cada mañana, los vecinos del barrio de Intendente bajaron al bar de la zona para desayunar o pequeno almorço. João, dueño y camarero a la vez, es un hincha del Benfica. En la capital lusa O'Glorioso es una religión, es algo que va más allá de lo tangible. Ese día mostró orgulloso su camiseta del equipo de las águilas: una elástica del año 2012, con el 10 a la espalda y con un nombre que, a los que aman este deporte y nacieron en aquella generación gloriosa de los 90', dibuja una sonrisa en el rostro: Aimar, Pablito Aimar.

El Payaso nos deja

El joven foráneo se sentó tras la mesa. Recibió el mensaje de un buen amigo argentino que rezaba algo así como "el Payaso nos deja". Era pronto, aún le esperaba el típico café pingado, sin embargo, a pesar de la fatiga, reaccionó rápido cuando João, dueño y camarero a la vez, le sirvió y volvió a la barra mostrándole en primer plano el 10 de Aimar. No puede ser, Pablo Aimar, parecía que nunca lo dejaría.

Me senté en la mesa y recibí un mensaje de un buen amigo argentino, el mensaje rezaba algo así como "El Payaso nos deja"

Era cierto, a través de una carta, mostrándose elegante y caballero (como cuando estaba en la cancha) decía esto dirigiéndose a sus últimos compañeros en el equipo que le vio nacer, en el River Plate:

"Compañeros, antes que nada quiero agradecerles a todos por lo bien que me trataron estos meses que me tocó estar con ustedes. La pasé muy bien, siendo parte de un grupo de personas fantástico. Intenté todo para poder estar físicamente a la altura de ustedes. No me dio, ayer me comunicaron que no voy a estar en la lista de la copa, y lo entiendo, no quiero ocupar un lugar que seguramente es para otros muchachos. Por eso decidí dejar de jugar profesionalmente. Los voy a estar alentando desde fuera, espero que consigan todo lo que se merecen. Un día de estos pasó a saludarlos y agradecerles personalmente por cómo me trataron. Grandes abrazos para todos!!".

Y es que en la lista confeccionada por Mercelo Gallardo para jugar la Copa Libertadores había un nombre que brillaba por su ausencia: Pablo Aimar. La consecuencia fue firme e inmediata, el cordobés tenía la decisión tomada, no jugará más al fútbol. "El Payaso nos deja".

De Río Cuarto a River Plate

Comenzó jugando en el club de la ciudad que le vio nacer: Río Cuarto, al sur de Córdoba, en la Asociación Atlética de Estudiantes Río Cuarto. Fue aceptado al poco tiempo para jugar en las categorías inferiores de River, pero su padre decidió que aún era pronto, sería muy duro privar al joven Pablo de sus amigos desde tan chico. River Plate quería formarlo desde jovencito, por lo que al poco tiempo Daniel Passarella llamó al padre de Aimar, consiguió convencerlo y se fue a Buenos Aires.

En las categorías inferiores aquel pibito de corta estatura y piernas cortas se convirtió rápidamente en un ídolo, los caños y la visión de juego lo llevaron a debutar en primera división el 11 de agosto de 1996, con 16 años. Por aquellas, el River era un equipo de estrellas, que meses antes había conquistado la Libertadores y que en el 97 ganaría Clausura y Apertura.

los caños, y la visión de juego lo llevaron a debutar en primera división el 11 de agosto de 1996, con 16 años

Jugó cuatro años en River, en Buenos Aires aún recuerdan la victoria en Torneo Apertura de 1999, cuando Aimar formó sociedad con el "Conejo" Saviola o Juan Pablo Ángel. O el bicampeonato del 2000, marcando un gol en el día de la consagración frente a Ferro Carril Oeste en el Estadio José Amalfitani, y formando un dúo mágico con Ariel "El Burrito" Ortega, que hizo que media Europa pusiera sus ojos sobre el pibito de Río Cuarto.

Época dorada en el Valencia

Fueron muchos equipos los que intentaron hacerse con sus servicios en enero de 2001, pero "El Payaso" elegió el Valencia CF. Por 24 millones de euros y siete temporadas de contrato Aimar pasaba a ser jugador del equipo de la capital del Turia.

Llegaba a Mestalla para demostrar su talento, y su clase al valencianismo y al técnico de por aquellas, Héctor Cúper. Esa misma temporada el argentino disfrutó su primera final con los ches, la final de la Liga de Campeones frente al Bayern München, el Valencia perdería esa final en la tanda de penaltis. Aimar fue sustituido en el segundo período por David Albelda.

Foto: VAVEL
Fotografía: deportevalenciano.com

La época siguiente, que comienza en 2001/2002, pasará a la historia del club como uno de los episodios más gloriosos. Aquel año, Rafa Benítez se hizo cargo de un equipo abatido tras perder dos finales de Champions consecutivas pero con un plantel de garantías con jugadores como Cañizares, Baraja, Ayala o Vicente. El propio Pablo Aimar se erigió como uno de los líderes del equipo aquella campaña, y el Valencia se alzó con el título de Liga, tras 31 años sin conseguirlo.

Dos años después, en la temporada 2002/2004 el Valencia logró un doblete histórico, consiguió el título liguero y venció la UEFA ganando en la final 2-0 al Olympique de Marsella de Didier Drogba en Gotemburgo.

En la temporada 2002/2004 el Valencia logró un doblete histórico, consiguió el título liguero y venció la UEFA ganando en la final 2-0 al Olympique de Marsella

Las siguientes temporadas, sus dos últimas en Mestalla, el rendimiento de Aimar bajó debido a las lesiones. Poco a poco perdió el apoyo de la afición y la confianza del técnico, Claudio Ranieri. Con Quique Sánchez Flores volvería a ser titular pero su rendimiento no se acercaba al que fue años atrás. El contrato de Aimar con el Valencia finalizaba en el año 2007, por lo que el Valencia tomó la decisión, en el años 2006 de traspasarlo al Real Zaragoza. Muchos valencianistas lloraron su marcha, pues el 21 había sido uno de los estandartes de aquella etapa gloriosa del club, donde se lograron 2 Ligas, un Copa de la UEFA y una Supercopa de Europa

Del Real Zaragoza al Benfica SL

Fichó por los maños por 11 millones de euros, uno de los fichajes más caros de la historia del club. Compartiría banquillo con los hermanos Milito, Ayala o D'Alessandro, todos compatriotas.

En su primer año en Zaragoza, marcó 4 goles y dio 6 asistencias. En su segunda temporada, estuvo lesionado la mitad de la misma, no anotó y dio 3 asistencias, pero el Zaragoza descendía a Segunda División.

Pablo Aimar fue transferido al Benfica SL por 6,5 millones de euros, en los primeros días de 2008, las lesiones impidieron que pudiera disputar la mitad de los minutos, el Benfica SL amenazó con denunciar a los comités deportivos al Real Zaragoza por ocultación de datos en los informes médicos del jugador argentino, finalmente quedo en nada.

En Lisboa queda en la memoria un pase de rabona de 40 metros

Aimar fue ganado minutos y con ello confianza en su juego, y termino la temporada con un gol en copa, otro en liga y numerosas asistencias, en Lisboa queda una en la memoria con un pase de rabona de 40 metros. João el camarero me los describe como una de las mejores cosas que se han visto en Portugal.

Aimar llegó a disputar 179 partidos con el equipo lisboeta, logrando 17 goles y ganando una Liga, 2010 y cuatro Copas de la Liga (Taça da Liga) en 2009, 2010, 2011 y 2012. Dejó el club el 6 de junio de 2013.

Fotografía: Vitor Chi / Record

Aventura en Malasia y vuelta a casa

El 14 de septiembre de 2013 aterriza en Malasia para jugar para el Johor Darul Takzim, allí coincidió con otro argentino, Luciano Figueroa. Firmó por dos temporadas, pero el 21 de abril de 2014, el presidente del club anunciaba la marcha del jugador debido a su rendimiento irregular, en parte debido de nuevo a las lesiones.

El día 19 de diciembre de 2014 salta lo que ya era un secreto a voces, que Aimar participaría en la pretemporada con River Plate, su primer club, a partir del 4 de enero de 2015. La mala noticia llega pronto, Pablo Aimar tendrá que ser operado de su tobillo derecho el día 12 de febrero de 2015, se auguraban de tres a cinco meses de recuperación para un jugador de 35 años.

Pero "El Payaso" quiso volver, el amor por el fútbol hizo que en la decimocuarta fecha del Campeonato reapareciera en el Monumental ingresando a los 75 minutos de juego y haciendo que el estadio se viniera abajo. El speaker decía algo así "ahora si, señoras y señores, una noche volvió, después de tanto tiempo, después de tantos años, después de tanto sufrimiento, ¿cuántas cosas estarán pasando por su cabeza?, los hinchas de River dicen en este momento ¡qué lindo volver a verte! Señoras y señores, con todos ustedes, aquí lo tienen, al cordobés, aquel campeón del mundo en Malasia con el juvenil argentino, vuelve al fútbol: Pablo Aimar".

Dicen algunos aficionados que no se recuerda una ovación tan larga como aquella. Ese día tiró un caño en la primera jugada, y trazó una pared al primer toque que hacía 14 años y 5 meses que no se veía en el Monumental, desde la última vez que "El Payaso" jugó allí. "Es un genio" decía el speaker.

En la decimocuarta fecha del Campeonato reapareció en el Monumental a los 75', haciendo que el estadio se viniera abajo

El 14 de julio de 2015, tras no ser convocado para la Copa Libertadores y no encontrarse bien físicamente, decide retirarse profesionalmente del fútbol.

A pesar de ser campeón mundial sub-20, Aimar nunca puedo triunfar con la albiceleste. El calvario de lesiones le cerraron la puerta del éxito al 10. Disputó dos Copas del Mundo en 2002 y 2006, una Copa Confederaciones en 2005y dos Copas América en 1999 y 2007. Nunca conquisto ningún título con la selección, ni llegó a ser titular indiscutible, aunque siempre fue respetado por la afición argentina y sus compañeros.

Fotografía: Mais Futebol Web

El ídolo de Messi

Hay una entrevista en la que un joven Leo Messi, aún desconocido y lejos del primer equipo, decía algo así sobre Aimar: "Quiero ser como él. Jugamos en la misma posición, cuando recibe rápido y toca rápido es porque ha pensado lo que va a hacer antes de recibir. La velocidad que tiene, como distribuye el juego y las bolas que mete, es el mejor".

En un Barça-Valencia del año 2004, un joven jugador de 17 años con el dorsal 30 a la espalda, se acerca a Aimar y tímidamente le pide la camiseta. Era Leo Messi.

Ocho años después, un día de octubre, era 2012, el Barcelona derrotó 0-2 al Benfica SL en el Estádio Da Luz, ese día, el mejor jugador del mundo, con el 10 a la espalda, se acercó tímidamente a Aimar y le pidió la camiseta. Era Leo Messi.

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